sábado, 10 de agosto de 2019
Con mis impuestos sí
Yo voy a tratar de explicar sin acritud por qué creo que con mis impuestos sí. Lo haré respondiendo a las objeciones que he ido leyendo en las redes:
-No habría que haberlos dejado salir...
Y Adán no debería haber comido el fruto. La realidad es la que nos toca, no las que nos debería haber tocado. Si estoy con un barco en el mar y veo 30 personas abandonadas en él en peligro de muerte, si además hay niños y mujeres embarazadas, lo que toca es rescatarlos, no importa cómo llegaron allí. Esto incluye la objeción de que son víctimas de la trata de personas. Sí, la mayoría lo son, pero ellos no tienen la culpa de serlo, no se puede castigar en ellos a la trata de personas, a ellos solo toca rescatarlos.
-Rescatarlos tiene un efecto-llamada, si rescatas a estos, otros más lo intentarán.
El rescate no lo están mirando por la tele 50 negritos en bañador esperando a ver si rescatamos a estos para lanzarse a nadar así los rescatamos. Es infantil imaginarlo así. Las condiciones de supervivencia en origen de esta pobre gente es tal que si no los rescatamos para evitar el efecto llamada morirán estos 50 y los 50 que venían atrás pensado que a lo mejor los recataríamos, y los 50 que venían atrás de los otros 50, etc. Es decir: su salida hacia nosotros es una salida desesperada, no la respuesta a ninguna llamada.
-Esto solo favorece a las mafias
Sin duda que esto favorece a las mafias, en el mismo sentido en que tener una justicia más justa favorece a los delincuentes, porque se cuelan más fácil en el sistema: cuando le cortaban el pito al violador había menos violadores, pero prefiero nuestra justicia con garantías, que cuela más delitos pero es más justa, que la justicia sin garantías que es injusta por definición.
Si rescatas gente traficada por las mafias las mafias tomarán más alas, eso es verdad, pero si no los rescatamos ni eliminamos las mafias ni solucionamos el problema humanitario de esta pobre gente.
Ellos no son culpables de nada, eso es lo que hay que grabarse en la mente y el corazón: si tienes problema con las mafias persigue a las mafias, pero no los castigues a ellos por ser traficados: no los conviertas en putas que además pagan la cama.
-Los de estas ONG y Richard Gere vuelven a sus confortables casas donde tienen colchones
Sí, claro, el estado ideal del hombre no es ahogarse en el Mediterráneo.
-Estas ONG no encuentran los náufragos por casualidad, salieron a buscarlos
Obvio: ya sabemos que va a haber, y en vez de esperar a recibirlos muertos en las playas, se sale a buscarlos mientras es posible hacer un poco más.
-Lo que hay que hacer es devolverlos a sus sitios de origen y ayudar a esos países a que se desarrollen
Estas dos objeciones suelen ir juntas, pero merecen ser tratadas por separado: a sus sitios de origen, no... ellos salieron, y no salieron porque sí, salieron desesperados, salieron como última oportunidad, nadie se arriesga a lo que ellos se arriesgan por "cobrar una paguita" (una estupidez hiper-repetida en internet). Debemos ayudarlo en el estado en que los encontramos, con parte de su gesta humana hecha, nosotros tenemos que ayudarlos a completar el resto. No son animales que se escaparon de un corral y a los que sí cabría volverlos. Son seres humanos que no encontraron otra salida que esta, y esta es la que tenemos que ayudarles a realizar, como ayudarías a tu amigo o a tu hermano, aunque el camino que eligió no es el que tú elegirías para ti. Con el mismo sentido de humanidad y respeto: es pobre, no animal ni inferior.
La segunda es cierta, Europa, como lugar privilegiado cultural y económicamente, debería estar muy comprometida en el desarrollo de los países de origen de estos náufragos, para que no necesitaran huir. Pero Europa (igual que USA, Japón y otros) no hace nada. Y lo que es peor, sospechamos con fundamento que lo que hace es corromper y explotar esos países de origen. Aunque eso último no fuera cierto (que lo es), Europa no hace nada por esos países. Nada. Y le toca hacerlo, como espacio rico del mundo, como al rico de un país le toca contribuir más al desarrollo que a un pobre.
-Que los del Open Arms y Richard Gere se lleven los pobres a su casa y los alimenten.
La cosa no funciona así. Primero, no podrían, porque lo que esta gente ante todo carece es de legalidad, y la legalidad la dan los estados, no los particulares. Así que el primer compromiso con ellos es de los estados, es devolverles la legalidad como expresión de la dignidad humana que vinieron a buscar al mar.
El estado nos representa a todos, y el estado existe para administrar principalmente justicia y educación a sus miembros. A eso se subordina todo, para eso inventamos los estados y eso supone el compromiso de renunciar a ciertos aspectos de nuestro egoísmo natural. En muchos casos haríamos justicia más rápido si no estuviera el estado de por medio, pero la historia y la experiencia nos demuestra que la justicia por mano propia degenera mucho más rápidamente en injusticia que la justicia clánica, y esta mucho más rápido que la justicia anónima y estatal. Por eso a pesar de todos sus defectos la hemos adoptado y la mantenemos.
La existencia de estados es un triunfo en mí de la noción de humanidad por sobre la del individuo que soy yo mismo: acepto resignar parte de mis deseos, mis ventajas, mi egoísmo, mis posesiones, pero también proteger mejor mis debilidades, y mantenerme a salvo del egoísmo ajeno, en función de igualar un poco el desigual estado de naturaleza, y promover lo más posible a todos sus miembros. Para ello el estado administra justicia, y el estado educa, crea con el tiempo una sociedad de gente que asimila mejor todo lo que tiene que resignar para convivir.
No hace todo esto demasiado bien, por eso siempre podemos criticarlo y es siempre perfectible. No lo hace demasiado bien porque la sociedad humana es compleja, porque además de lo fríamente racional el hombre vive de emociones y se siente más a gusto de ciertas maneras que de otras, y eso no puede medirse ni regularse, pero debe conocerse y respetarse. A menudo el estado falla en eso, porque muchos creen que solo las leyes pueden regular las sociedades, pero no es así. Así que los estados modernos son en muchos casos herederos de una historia de fiascos humanos, de guerras absurdas, de tomas de posición ridículas, y de egoismos de estado, que son más peligrosos aun que los del individuo. Como nos pasa a nosotros hoy con África: somos herederos involuntarios de una historia de vejación y aplastamiento que Europa realizó allí. Así que hay algo de justicia en recibir a los náufragos, herederos también involuntarios de un continente fallido en gran parte por culpa de nuestra historia.
-Ya llegamos a la culpa: qué culpa tengo yo de lo que hizo Holanda en el siglo XVI. España fue más civilizada que los demás en sus conquistas.
Las dos proposiciones son en parte ciertas, solo en parte. Nosotros no tenemos culpa personal en la vejación que la Europa de antaño hizo en el tercer mundo, pero somos herederos del mundo creado por esa Europa. Tampoco ninguno de los tantos "derechos adquiridos" que el europeo siente amenazados fue adquirido por esos mismos individuos. Es muy simbólico que la vieja Europa otorgue la ciudadanía no por nacimiento sino por herencia: se es europeo por ser hijo de europeos. Eso nos obliga a hacernos en parte cargo de la culpa de los padres, puesto que disfrutamos de sus bienes sin haberlos conseguido nosotros mismos.
En cuanto a España, aunque es muy difícil medir objetivamente la culpa histórica que pueda tener un país u otro, sobre todo porque las historias van sucediéndose, y nuevas y nuevas realidades sociales reemplazan, corrigen, profundizan, contradicen, las anteriores, uno puede mirar la legislación de época de la conquista de América y ver que había una inspiración muy fuerte a defender al indígena, dentro de las convenciones de la época, por supuesto. En el terreno de la práctica la cosa, desde luego, cambia a peor, como suele ser en la bajada práctica de todo lo humano... España ha conseguido, a duras penas y en medio de muchas contradicciones, mantener cierta relación de asimilación con la América hispana, y podría ser un modelo de lo que podría ser la relación de Europa con África.
Pero en este momento estamos en medio de una crisis humanitaria, no es tiempo de sentarse a pensar modelos y estrategias, ni de repartir carnet de culpables o inocentes, sino de rescatar, dar vida y alimento, educar, hacer crecer. No somos culpables de la historia africana, pero podemos volvernos culpables de los muertos actuales en el Mediterráneo, si no actuamos a pesar de que otros con igual obligación no lo hagan.
España tiene un temple más generoso que otras naciones europeas, es momento de usarlo, no de hacer cálculos de factibilidad. El mundo es de todos los hombres y para todos los seres humanos, o de tanto calcular nos terminaremos hundiendo todos juntos.
-¿Pero por qué eso tiene que salir de mis impuestos?
Porque para eso son los impuestos, para que el estado administre justicia y educación, y en este momento los que requieren una justicia generosa, amplia, nueva, son los que se están ahogando en el Mediterráneo.
No existen "tus" impuestos: del momento en que los pagaste -y que si no los pagas es deuda, de grave cumplimiento- es que ese dinero no es tuyo, es de todos, y debe servir para el proyecto común, ¿qué más proyecto común que una sociedad creada en la justicia y la solidaridad?
martes, 11 de octubre de 2016
El 12 de octubre tengo algo que celebrar
Yo mismo soy descendiente de europeos, por todos los costados (Della Costa, Brüggemann, Piaggio, Krämer, Echevarría, Swindt, etc... son apellidos de mi familia, mapuches de pura cepa, como se ve). ¿Y eso qué? ¿el hijo de europeos no puede ver una injusticia europea y denunciarla? ¿no puedo como inmigrante europeo estar en contra de la colonización? ¿el hecho de que yo sea de origen europeo me incapacita para denunciar la barbarie europea?
No, si realmente pensara que la conquista implicó una injusticia total, una barbarie en el pleno sentido de la palabra, tendría todo el derecho de denunciarla, haciéndome al mismo tiempo cargo de reparar la injusticia, y abandonando inmediatamente el continente, desde ya.
Pero la pregunta es más compleja de lo que parece: la conquista abrió un proceso histórico largo, del cual mi propia existencia es sólo un eslabón, ¿puedo entonces rechazarla de plano?
Suponiendo que en el origen de los pueblos americanos actuales hubiera realmente sólo genocidio, expoliación y barbarie (y es seguro que no hay sólo eso, y tal vez ni siquiera hay eso!), el sólo hecho de que los que somos herederos del proceso civilizador estamos rectificando con nuestra propia existencia la historia, hace que el proceso histórico sea fundamentalmente bueno, y no fundamentalmente malo.
Camus lo escribía respecto de la sangrienta historia europea del siglo XX: "todo el continente se revuelve buscando una justicia que pretende ser total", y en el mismo artículo (El destierro de Helena, si mal no recuerdo): "no podemos vivir odiándonos".
Los procesos históricos son conducidos por personas que aparecen, obran un poco bien y un poco mal, y luego desaparecen, mueren, y nuevas generaciones de personas, que obrarán también en la medianía de lo bueno y lo malo, los reemplazan. La justicia total no es un posible histórico. No se trata de la grandeza de la utopía, sino de la vaciedad de lo imposible. Aunque fuera cierto que la tierra de mis tatarabuelos era de los mapuches, la tierra que yo piso es tan justo devolvérsela a los descendientes de los mapuches originarios como dejármela a mí, porque ninguno de los dos somos parte del momento de injusticia, los dos sufrimos con cualquier opción que se adopte. Lo justo, entonces, no es llenarse la cabeza con rectificaciones imposibles del pasado, sino realizar algo conjunto en el presente.
La historia sólo avanza en una dirección, aunque nunca podamos en un punto saber cuál es.
En Centro y Sud América hay un gran sustrato indígena, cosa que no hay en el Norte. Sólo eso muestra que no hubo tal aniquilación generalizada de Río Grande para abajo. La independencia de los estados americanos se hizo en nombre de la racionalidad y la libertad, la autonomía, y no sé cuántas cosas más que nos iban a curar de los males de haber pertenecido a la bárbara España, y ahí tenemos: 200 años de dar tumbos, con la racionalidad a cuestas, sin saber qué hacer para ser buenos pueblos, así que dejen de echarle la culpa a Colón si América la pueblan seres humanos que roban y expolian hoy.
Yo me alegro de mi idioma, y de los demás idiomas que conozco, me alegro de haber hecho una carrera universitaria en una universidad heredera de los bárbaros del siglo XII, me alegro también de que me hayan evangelizado, y me hayan permitido que a 12.000 Km de Europa, mi país perteneciera a una civilización como la que pertenece.
Y ahora que estamos a tiro de la racionalidad europea, ahora sí a inventar una nueva forma de vida, que sea verdaderamente americana, sin tanto llantito vacuo por un pasado que no podemos modificar y que ni siquiera sabemos valorar en su justa verdad.
domingo, 20 de septiembre de 2015
Traición de un retruécano
No pretendo hacer ninguna crítica "de calado" a la homilía; al contrario, creo que el Papa habla hermosa y sencillamente, y del conjunto emerge una guía accesible a todos para una vida concreta en sintonía con el evangelio. Sin embargo no es la primera vez que el Papa cita esa frase popular, muy ingeniosa por el retruécano, pero bastante poco cristiana, aunque se atribuye a la Madre Teresa, o a San Agustín.
La fe cristiana se caracteriza por reconocer que la vida que Dios nos da está por encima de lo que personalmente merecemos... ¡incluso el mayor pecador "sirve" para vivir! como lo dirá el mismo Jesús en la cruz al terminar exculpando a sus propios verdugos: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen".
Ese corazón del evangelio, esa aceptación de todos, hasta del mayor pecador, sin condiciones, nos distingue de las ideologías, incluso de las que, con buena voluntad, están también a favor de los débiles y desposeídos.
Eso está siempre presente en los discursos del Papa, y de ninguna manera pretendo juzgar su decir por sólo una frase que contradice un largo discurso en favor de la aceptación, la misericordia universal, los brazos abiertos a todos. Es sólo una frase, pero lamentablemente es la frase que los medios (los medios más cristianos, incluso News.va) han escogido para titular y resumir esta homilía del Papa, y de alguna manera su pensamiento.
Yo creo que cuando el Papa cita esa frase, realmente no se ha parado a pensar en lo que significa en su conjunto. Traiciones que nos hacen los retruécanos y en general las frases hechas que, a veces, sin darnos cuenta, piensan en lugar de nosotros.
miércoles, 15 de abril de 2015
Ideología de la ideología de género, o cómo aprovecharse de un papa para llevar agua al propio molino
Esto es, en cierto sentido, una gran novedad. Si comparamos las catequesis de los miércoles de Juan Pablo II sobre el mismo tema (catequesis entre septiembre de 1979 y noviembre de 1984) no hay duda de que llega a hacer una verdadera y perdurable teología... sin embargo dudo de que el que estuviera escuchando en ese momento entendiera algo de lo que el Papa estaba en ese mismo momento diciendo. Digamos que lo de Juan Pablo II era una teología, mientras que lo de Francisco es una muy sencilla explicación catequética para el momento en que se produce. Las dos cosas cumplen funciones definidas e importantes (aunque a algunos nos pueda parecer mucho más adecuado al contexto lo de Francisco que lo de Juan Pablo II).
Todo esto implica que, aunque lo que dice Francisco está teológica y bíblicamente fundado, no debería uno sacarle demasiada punta, porque la elaboración misma de las charlas está subordinada a la sencillez e inmediata captación, no a la búsqueda de profundidad ni, diría, enorme trascendencia: procura más bien un concepto claro que la gente se pueda llevar, como se lleva los evangelios de bolsillo y devocionarios que el mismo Papa hacer regalar en esas ocasiones.
Hablar de la diferencia varón/mujer como lo hizo hoy invita a confrontar con la llamada «ideología de género», uno de los aspectos más omnipresentes y acríticamente desparramados en Occidente, y con la que ese mismo público que lo estaba escuchando se las tiene que ver uno y otro día. Sin embargo el Papa apenas aludió a ello, y lo hizo, no en tono confrontativo, sino con mucho respeto. El párrafo dice:
«La cultura moderna y contemporánea ha abierto nuevos espacios, nuevas libertades y nuevas profundidades para el enriquecimiento de la comprensión de esta diferencia. Pero también ha introducido muchas dudas y mucho escepticismo. Por ejemplo, yo me pregunto si la así llamada 'teoría del género' no es también expresión de una frustración y de una resignación que apunta a cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con ella. Nos arriesgamos a dar un paso atrás.»No habló de «ideología de género» sino de «teoría del género», como en realidad corresponde hacer, ya que es su auténtico nombre, y no confrontó radicalmente, no "condenó", "alertó", ni "mostró una serie de preocupaciones que se derivan de ella", ni nada de todo eso que no puede resolverse en un párrafo... se hizo una pregunta: no cuestionó sino que SE cuestionó, y no habló de un tercero fuera de la plaza, sino en primera persona, como una teoría en la que, lo sepamos o no, estamos inmersos, porque es una de las marcas de nuestra época; y lo hizo ante todo valorando primero los logros de la época, antes de dejar caer su (auto)cuestionamiento.
No habló tampoco de ningún «plan de Dios», sino (lo más parecido que dice) de un «designio de Dios», al cual no lo identifica con la diferencia de sexos, sino que en realidad deja entender (si uno quiere elaborar un poco teológicamente lo que dice, aunque él no lo hace) que el designio de Dios tiene como uno de sus elementos, esa diferencia:
«De aquí viene la gran responsabilidad de la Iglesia, de todos los creyentes, y ante todo de las familias creyentes, para redescubrir la belleza del designio de Dios también en la alianza entre el hombre y la mujer.» (el destacado es mío)No es el designio DE la alianza entre varón y mujer, sino el designio que se manifiesta EN esa alianza. El designio de Dios -que es único- trasciende los modos en que se manifiesta, y permite una gran creatividad y libertad por parte del hombre para descubrir ese designio y hacerlo propio.
Muchos utilizan la expresión "plan de Dios". Sin embargo es una expresión bastante impropia, y teológicamente problemática y peligrosa (como muy humorísticamente muestra el chiste gráfico que ilustra este post). Es verdad que en el Antiguo Testamento a veces Dios habla de sus "planes", pero en general la palabra «plan» se utiliza preferentemente para las maquinaciones de los malvados (Sal 33, Jeremías 18,23, Isaías 8,10, etc), mientras que, aplicado a Dios, equivale a los "caminos de Dios", trayectorias, andares, no arquitecturas cerradas que el hombre tiene que repetir (como es nuestra noción espontánea de «plan»).
En el Nuevo Testamento alude muy indirectamente a la idea de «plan de Dios», en las expresiones «voluntad de Dios» (Lc 7,30) o «economía divina» (1Tim 7,4); en ambos caso se puede traducir como «plan», mientras entendamos que no se refiere a un modelo trazado que los demás (nosotros) tienen que repetir, sino a un modo de moverse Dios mismo en el mundo, acorde con su interés salvífico por el hombre, siempre frustrado por nuestro pecado, y retomado por Dios con un cambio en los «planes maestros», que deja intacto el «misterio de su voluntad»: conseguir que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza (Efesios 1,9-10)
No hay nada en el Nuevo Testamento, ni en la Biblia en general, que suponga la idea de quienes predican que nosotros tenemos que realizar ciertas cosas rigurosamente predichas (y que por lo tanto el pecado consistiría en irse del molde trazado); al contrario: a eso Pablo lo llamaba "vivir según la Ley", y lo consideraba contrario a la libertad en Cristo, y por tanto contrario al designio divino.
Porque hay, sí, un designio de Dios, que se realiza en el actuar del hombre, y también a pesar del actuar del hombre: quien vive de cara a ese «misterio de su voluntad», ya ha entrado en la dimensión de la fe, y por tanto de la salvación, y quien se niega a percibir el «misterio de su voluntad» es invitado una y otra vez a hacerlo, que para eso está este tiempo: para invitar, no para evaluar los planes y sus resultados.
Ahora vayamos a lo que motiva el título de esta nota: leo hoy en Aciprensa que el Papa dice que «la Ideología de género contradice el plan de Dios», e incluso pone entre comillas la expresión «ideología de género», como si fueran palabras del Papa, cuando leyendo la catequesis se nota precisamente la delicadeza del Papa al evitar esa expresión. También en Infocatólica se se dice que «El Papa afirma que la ideología de género es expresión de una frustración que busca borrar la diferencia sexual», cuando, como hemos visto, no sólo no habla de la «ideología de género», sino que evita «afirmar» y más bien «se pregunta». Mientras que Infovaticana convirtió la autopregunta del Papa en una afirmación, aunque -todo hay que decirlo- fue por esta vez la más moderada de este grupo casi unísono, ya que no habla de «ideología de género», ni de «plan de Dios», y es la única de las tres que reproduce el discurso entero tal como lo dijo el Papa.
lunes, 30 de junio de 2014
Tiempos oscuros
En 2012 el Canal Historia había comenzado a investigar por qué no estaban, y si era producto de un robo o cuál era la razón. Y llegó a la conclusión de que «no existía razón artística, histórica, biológica o de cualquier otro tipo que justifique la ausencia de ese elemento». Es entonces que la directora del canal ofreció colaborar para que el león estuviera «completo».
Desde el gobierno declinaron el ofrecimiento, haciendo prevalecer el criterio de que la ausencia de elementos en una obra de arte, por rotura o cualquier otra causa, forma parte de la historia de la pieza, y de que incluso en este caso una intervención actual en el bronce podría ser contraproducente.
Lo que llama la atención es que ninguno se haya planteado que los dos leones estén representando a Atalanta e Hipomene, la pareja convertida en leones por la diosa Cibeles para evitar que se amaran (Robert Graves, Los mitos griegos, 80l). Uno de los cuales (Atalanta) carecería, naturalmente, de testículos.
Yo no sé si Daoíz y Velarde representan a Atalanta e Hipomene, pero da la impresión de que el hecho de que a uno de los dos leones le falten los testículos, y que no haya en la historia registrado ningún robo, deterioro o fallo al respecto, debería llevar la investigación por ese lado. Quizás en los papeles que se conserven acerca de su hechura (no son tan antiguos) se pueda encontrar alguna alusión del artista al proyecto.
No entiendo que a nadie del canal Historia, ni del Ministerio de Cultura se les haya dado por preguntar lo más obvio: ¿no será que esta obra de arte es exactamente así?
viernes, 20 de junio de 2014
Un 81% de asesinos...
«El 81% de los andaluces son asesinos de niños», y remitía a este link: donde el copete de la «noticia» comienza por aclarar: «Según un sondeo del Centro de Estudios Andaluces, el 81% de los andaluces apoyan aborto.»
Es decir que queda claro que para el autor del post, el apoyo a una ley que permite el infanticio es exactamente lo mismo que el infanticidio.
Es tan absurdo, tan fuera de toda perspectiva, de toda consideración honesta de los hechos, en suma, tan ridículo, que luego el propio post consiste en una serie de preguntas donde el autor se cuestiona si realmente los andaluces saben lo que apoyan. Yo más bien preguntaría: ¿no será que el propio autor no tiene la menor idea de cómo relacionar dos hechos y se le ocurre la relación más delirante, lo que lo lleva a no poder siquiera entenderla él, cuánto más a hacersela entender a los demás?
No consumo esa clase de "pensamiento" (llamémosle así, puesto que proviene de un cerebro, órgano mayormente pensante), pero me detengo en este post porque es de lamentar la permanente endecha de los "provida" (muy entrecomillas, cada día una comilla más) porque la gente no entiende las categorías de la lucha pro-vida... ¡categorías que se les sirven en post que equiparan el apoyo a partidos abortistas o a una ley del aborto con el infanticidio!
Hoy leía un post por demás interesante sobre el tema del abuso de niños donde el autor rechazaba de plano que se apliquen indiscriminadamente a los abusadores (y ojo: a los abusadores, no al que vota una ley que finalmente admite el abuso) de "predador" y otra serie de invectivas aparentemente justificadas, pero que en definitiva de lo que hablan es de nuestra nula empatía con la humanidad a la que creemos defender.
Lo dice así, en un párrafo brillante:
And that distinction does matter. Not because it makes statutory rape okay; of course it doesn't. But it does, for example, make the difference between a good man corrupted by his desires and a man who pretended to be good to make his evil more effective. And that difference is important, primarily because different responses are needed, in both cure and prevention, for differing situations. To treat every case of this wrong (or any wrong) as though it were the worst of its kind actually makes things worse, not better; because a response that suits the worst case probably isn't suited to correct the problems of milder, or at any rate different, cases. Which leaves these other cases effectively untreated. And that means that the problem persists.
Debe hacerse la distinción [entre grados de abuso]. No para dar estatus aceptable al abuso: por supuesto que no. Pero sí, por ejemplo, para hacer la diferencia entre un buen hombre corrompido por sus deseos, y un hombre que se hace pasar por bueno para realizar su mal de manera más efectiva [recordemos el caso del fundador de los Legionarios, agrego yo]. Esta diferencia es importante, principalmente a causa de las diferentes respuestas que requiere, tanto en cuanto a la cura como en cuanto a la prevención, para situaciones que son diferentes. Tratar cada tipo de mal (o cada mal) como si fuera el peor de su tipo, es un error, no un acierto. Porque las respuestas que sirven para el peor de los casos, no sirven posiblemente para resolver el caso medio, o de alguna otra proporción en la escala. Esto conlleva a que esos otros casos permanezcan sin tratar. Y eso significa que el problema persiste. (los corchetes con míos, también lo es la pobre traducción)
Volvamos al caso del «asesinato de niños». Entre quienes «admiten» el aborto (y habría que ver si todos realmente lo admiten):
- hay quienes lo admiten porque es una manera de «normalizar», de «humanizar» lo que ellos/as mismos han practicado. Triste manera, pero no hay necesariamente una aceptación del aborto como tal, sino una fuga hacia adelante de su propio problema interior.
- quienes lo admiten en el sentido en que teorizan sobre los «derechos» de este o aquel, sin que necesariamente hayan tomado del todo conciencia de lo que está en juego.
- quienes lo admiten porque viven de ellos (clínicas abortistas).
- quienes lo admiten porque comen de ello (empleados de las clínicas abortistas).
- quienes votan en unas cámaras de diputados perversamente sujetas a disciplina de voto.
- quienes votan a partidos que entre sus plataformas incluyen de manera directa o indirecta el aborto.
Y estos son sólo algunos casos, de muchos más posibles. ¿Se trata siempre de «asesinos»? ¿en el mismo grado? ¿con el mismo significado?
Posiblemente la palabra le quepa al dedillo a los dueños de clínicas abortistas, que representan un muy pequeño (aunque muy significativo) porcentaje de personas que están a favor del aborto, pero entonces, todos los demás han quedado sin tratar: al haber incluido a todos en el registro del mayor, lo que se ha hecho es dejar de entender el problema en su complejidad. Y lo que es peor, se ha rehusado admitir que se pertenece a la misma humanidad donde la separación entre «provida» y «promuerte» es sólo un peldaño, en realidad una minúscula mancha en el ojo que impide ver la realidad de aquello que se elige, o se cree elegir libremente.
Lo que revela esta clase de post es la nula empatía con la humanidad de aquellos que se arrogan estar defendiéndola en sus formas más débiles.
viernes, 27 de septiembre de 2013
«Marcar paquete»
Disculpen el título, pero con la que se escucha en diez minutos de radio o tele, mi título es un fragmento de nana infantil. Desde hace días, la red no para de histéricos reclamos católicos que "demuestran" que el papa no es tan "abierto" como dicen "los progres". El papa "dijo" que "nunca fue de derechas", pero en realidad eso hay que contextualizarlo, a lo que gentilmente nos ayuda la derecha católica española, para finalmente arribar a la tranquilizadora hermenéutica que nos demuestra que la frase, en principio, no quiere decir nada. De todos modos seguimos trabajando para que quiera decir exactamente lo contrario: que el papa es claramente de derechas.
Acabo de leer un tuit en esa línea, que podría ser cómico:
«¡Pemán! Esto va a desorientar a los progres. ¿Cómo hacer la ola a un Papa al que le gusta Pemán?»
En el caso de la dichosa frase de "la derecha" hay que ubicar en el contexto de que el papa es argentino, entonces el autoritarismo y Videla y los militares, y bla, bla, bla. En este caso, mejor no molestarse en contextualizar nada: el papa dice que le gusta Pemán, y dado que Pemán es un exponente inequívoco de "la derecha", ergo... (afortunadamente, en un tuit no cabe un silogismo).
Parece que hay gente que no sabe ni le interesa si fuera de las fronteras de España hay cuatro elefantes estirando la piel de toro, o hay algo más. Por ejemplo, en el caso de Pemán, para un argentino, y profesor de literatura para más señas (como el papa), es un gran autor de la literatura española, no sé si se plantea si era de derechas, como no sé si se plantea que Miguel Hernández era de izquierdas. En mi facultad de teología (que no se caracterizaba en esa época por ser demasiado conservadora) la obra elegida por el grupo de teatro era una estupenda de Pemán. No está identificado con la "derecha" ni con nada "antiprogre".
Pero para enterarse de eso hay que hacer un cierto razonamiento:
-El catolicismo es un fenómeno mundial, más allá de los Pirineos y de la frontera lusa... ¡hay católicos!
-Esos católicos conocen también la literatura española (¡mira tú, España no es sólo para los españoles!) y la aprecian fuera de las tensiones internas.
-La vida no acaba en la dialéctica "derecha-izquierda", ni "conserva-progre", hay vida tras eso!, y fe, ni te cuento!
En el fondo, la DCE, la insufrible y recalcitrante derecha católica española -herida, para colmo, por las ingratas palabras papunas- parece un homosexual reprimido, siempre necesitado de marcar paquete e irla de machito, para que nadie vea lo que le gusta en la intimidad. Y eso causa mucha repulsa. Y lo que es peor, eso afecta a todos los demás católicos que estamos seriamente interesados en hablar al mundo y con el mundo, y no tener que estar explicando que uno es católico pero con todo eso no tiene nada que ver, ni tampoco con "los progres".
martes, 17 de septiembre de 2013
Laicismo
«Los que niegan a los católicos el derecho a participar en política se dicen a sí mismos laicistas, pero podrían decir antidemócratas.»
Dicho así, en general, es cierto: si alguien le niega a algún otro grupo, por motivos raciales, religiosos, de género, de educación, etc. no es democrático en nuestra definición formal de democracia. Precisamente definimos la democracia como la participación directa o indirecta del ciudadano en la cosa pública, con el solo requisito se ser miembro de esa comunidad de pleno derecho. Por tanto, mientras no haya ningún ley que niegue a los católicos la pertenencia ciudadana plena, negar que puedan participar en la vida pública por el hecho de ser católicos, es antidemocrático.
El problema es que un tuit así es tan cierto como inútil, porque salvo una minoría exaltada y numéricamente insignificante, nadie pretende que los católicos no pueden participar en la vida pública. También hay algunos que les parece que el nivel educativo debería ser una barrera de corte, otros, que estábamos mejor cuando solo votaba el paterfamilias, etc. pero todas estas opiniones son eso, opiniones, sin demasiadas perspectivas. La democracia formal que practicamos tiene los suficientes anticuerpos para sobreponerse a esas tensiones internas.
Es verdad que en algunos momentos de la historia lo que es sólo una opinión se puede volver una avalancha, pero será allí cuando haya que ocuparse del problema. Si los católicos, con nuestra queja sobre el pensamiento de un grupúsculo, lo convertimos en trending topic, estamos en realidad ayudando a que lo extremadamente minoritario se vuelva mayoritario.
Ahora bien, lo que sí creo que ocurre es que algunos católicos confunden lo que se nos reprocha: el laicismo, en general (dejo fuera esas opiniones que ya dije son, a mi entender, extremadamente minoritarias) lo que pretende no es que el católico no participe en la vida publica, sino que no pretenda que los principios que rigen la vida pública provengan de otra fuente que no sea la misma vida pública. El laicismo se opone a la heteronomía en la que se transforma la ley en manos de creyentes que consideran que las conductas derivadas de sus creencias deben ser, por un imperativo intrínseco y por tanto desgajado de lo que piensen los no creyentes, e incluso otros creyentes, válidas para todos.
Es exagerado y molesto que algunos laicistas, cuando ven una cruz en un espacio público, se sientan "ofendidos". Pero no podemos negar que con bastante frecuencia muchos católicos señalan las miríadas de cruces que pueblan el espacio público y dicen "[España][Italia][Europa][América] es católica".
Como no hay ningún pagano que, cuando ve una estatua de Apolo, de las cientos que hay en Europa, diga que "Europa es de Apolo", ni mucho menos que pretenda que los principios de la religión apolínea rijan Europa porque en ella han quedado como vestigios de otras época cientos de estatuas que han tenido significado religioso, entonces tampoco hay ningún laicista que se sienta ofendido por la presencia de estatuas de Apolo en el espacio público.
El problema del laicista con algunos creyentes -no con la religión católica, pero sí con los muchos que vociferan en su nombre en internet- es el de la práctica civil, de dónde tomar las leyes, no el de la teoría religiosa.
Se me ocurre una objeción a esto: cuando un violador mancilla a una jovencita, antes decían algunos "es que tal como iba vestida...", o cuando los regímenes dictatoriales hacían desaparecer personas "es que algo habrán hecho", y con eso se trasvasaba la culpa del culpable a la víctima. Entonces quizás se podría pensar que yo estoy realizando el mismo procedimiento: los laicistas se quejan del modo de participación de los [algunos] católicos en la vida pública, y en vez de echar broncas sobre los intolerantes laicistas, las hecho sobre la víctima inocente: el pobre católico que no le dejan expresar lo que piensa, en un pool de opiniones donde cada uno dice lo que le parece... menos nosotros, claro.
No niego que la sensibilidad de algunos laicistas está exacerbada.... ay! siempre hay "algunos", en todo. Pero en conjunto, no creo que se me pueda reprochar cargar la culpa sobre la víctima inocente: en la jovencita mancillada no hay relación intrínseca entre la ropa que lleva y que tenga que ser violada, en el activista no hay relación intrínseca entre las ideas que sustenta, y que deba ser sometido a vejaciones, humillaciones, y una muerte infame y horrible.
En cambio, hay una relación intrínseca entre la democracia tal como la entiende el laicismo, es decir, como un espacio público autofundamentado (auto-nomos), y alguien que pretende que ese espacio público funcione heterónomamente, tomando su ley de otra fuente que, para colmo, pretende que sólo quien cumple determinadas condiciones místicas puede conocer.
Yo no sé si cuando la vida pública estaba fundada en un Dios trascendente las cosas funcionaban mejor o no; a mí me parece que el hombre siempre funcionó más o menos igual: "tan harto que hay para algunos / y para muchos nadita", como dice el poeta, o como dice el Apocaleta: "un litro de trigo por 15 euros y tres litros de cebada por 15 euros, pero al aceite y al vino no hagas daño". No hemos resuelto el asunto fundamental de la justicia, incluso de la meramente distributiva, pero eso no implica que nuestra época no tenga exactamente el mismo derecho que cualquier otra de intentarlo con sus principios, con su autonomía llevada tan lejos como se pueda llegar, y de ser juzgados, como todas las demás épocas de la historia, por la historia, no por un grupo que en nombre de unos principios que -dicen, con bastante poca convicción- funcionaron en el pasado, rechazan los principios por los que funciona el presente.
¿Y mientras tanto los católicos qué pueden hacer? ¿qué podemos hacer? Considero -y es parte de mi vida, no una teoría- que se puede perfectamente admitir los principios de laicicidad, es decir, la auto-nomía de la sociedad como norma suprema, manteniendo la fe en el Dios trascendente, y ejerciendo sobre esa sociedad una presión de cambio intrínseca, no una presión externa (es decir: según los principios que modelan mi conciencia), sino según principios que deben primero ser válidos en las coordenadas admitidas por todos.
Paul Ricoeur lo dice de manera admirable
«La predicación cristiana no opera directamente sobre los hombres, las instituciones o los acontecimientos, sino que lo hace por medio de su demanda utópica ejercida sobre la moral de responsabilidad reglamentada en base a lo posible y lo razonable.» (Las ciencias humanas y el condicionamiento de la fe)
Aprender a ejercer presión sin pretender importar principios que requieran otra cosa que lo posible y razonable dado en la vida en común. Todo un programa de vida política, al alcance de cualquier católico.
jueves, 8 de agosto de 2013
De sitios tradicionalistas
Reconozco que eso último es muy difícil, y que la vía fácil del cisma es atrayente para cualquiera que esté en esa posición.
Es difícil ante todo por razones internas a la propia sensibilidad tradicionalista: el tradicionalismo siente que posee un acceso inmediato a la voluntad de Dios, en tanto esa voluntad se expresó de manera clara en determinados documentos pontificios, por tanto, nuestra "sensibilidad discutidora", el hecho de que los demás no veamos como claro e inmediato algo que ellos ven como claro e inmediato, resulta no sólo errado, sino incluso blasfemo. Por otra parte, si hay algo que rehúye nuestra sensibilidad actual, "a la moderna", es que alguien se atribuya hablar desde lo absoluto, así que también por nuestra parte hay dificultades en integrar la sensibilidad tradicionalista. Por los dos lados es muy difícil.
Para embarrar aun más el panorama, los que se muestran en el amplio mundo del web como representantes del tradicionalismo, dejan tanto que desear a nivel de testimonio religioso en esas webs, son tan flagrantes las críticas despiadadas, sin ningún viso de comprensión por el hermano (supuestamente) descarriado, que más que tradicionalistas parecen simplemente enajenados mentales, aferrados a la pobre certeza que les dan unos documentos, por el hecho de que son viejos.
Este es un juicio de valor muy general, por tanto muy injusto seguramente hacia individualidades concretas, pero es un juicio que se basa en mi experiencia, habla de lo que yo me topo permanentemente cuando leo sitios tradicionalistas. En general ni siquiera trato de discuitir en sitios así, porque creo que con el loco no se discute, se reza por él, que es todo lo que podemos hacer.
Toda esta reflexión viene a cuento de que encontré ¡por fin! en la red, un sitio tradicionalista que creo que es de verdad tradicionalista -es decir, exponente de una "sensibilidad tradicionalista"-, de verdad católico -es decir, ni solapada ni abiertamente cismático-, y que habla desde lo que su autor percibe como la verdad interna del tradicionalismo, y no desde la falsedad de los demás.
El sitio está en italiano, pero no tiene ninguna clase de dificultad su lectura, es un italiano muy sencillo. Los dejo con un par de post recomendados:
Respuesta a un lector que le cuestionó la utilidad de sitios tradicionalistas
Los tradicionalistas bergoglianos (interesantísimo, sobre todo porque el adjetivo "bergogliano" le debe haber dado urticaria a más de un tradicionalista)
Cuando estaba por pegar este post, veo que en el sitio que comento acaba de aparecer un nuevo post, comentando ciertos ecos que tuvo su post de ayer sobre los "tradicionalistas bergoglianos". Este nuevo post me reafirma de lo dicho más aarriba, y aprovecho para extraer un párrafo, que expresa mejor que yo lo pude hacer, la diferencia entre sitios tradicionalistas enfermizos y auténticos:
«Termino desaconsejando vivamente frecuentar esos sitios de internet que, a pesar de declararse fieles a la Tradición, en realidad son nocivos para las almas, porque las alejan del Evangelio. Entre otras cosas, son a tal punto pesimistas, rabiosos y melancólicos, que se arriesgan a meter en depresión a los lectores incautos :-) No se trata de ser "optimistas", se trata de tener esperanza y fe en Jesucristo, el cual ha prometido que las puertas del infierno no prevalecerán jamás contra la Iglesia.»
jueves, 1 de agosto de 2013
«Alzóse Satán contra Israel, e incitó a David a hacer el censo del pueblo» (1Cro 21,1)
Resulta que "el centro más autorizado de estadística religiosa del mundo, el Center for the Study of Global Christianity de South Hamilton (Massachussetts)" (cito literal, y no me hago cargo de la veracidad de la valoración) ha dicho, números en mano, que la religión está creciendo en el mundo, excepto en Europa (por eso a mí no me lo parece).
Lo primero que tengo que agregar es que mi mala suerte es terrorífica: yo no soy europeo, sólo trasplantado, pero basta que yo me trasplante para que todo lo bueno ocurra fuera de mi maceta: desde la bonanza económica hasta el crecimiento de la religiosidad, en fin, serán cosas del karma (ay, perdón).
Volviendo a las encuestas, estamos llegando ya casi al techo de religiosidad: estamos en un 88% de personas que se declaran religiosas, y de seguir así, en el 2020, estaremos en un 90%. Me alegro que hayan parado la encuesta en 2020, no sea que lleguemos al 100%, y no quede nadie para culpar de los males del mundo.
Bueno, aunque llegáramos al 100% de religiosidad, para evangelizar siempre quedará, porque de toda esa apabullante cantidad de gente religiosa en el mundo, sólo poco menos del 30% es cristiano, aunque en 2020 seremos ya el 33,3% (los números con coma siempre son más creíbles en las encuestas, no sé exactamente por que). De todos modos, no lo estamos haciendo tan bien como parece: en el mismo período también crece la cantidad de musulmanes.... mal, muy mal.
Hasta aquí numeritos, creíbles o no, relevantes o no. Lo más importante del artículo es la interpretación de los hechos. ¿Por qué crees tú, lector, que crece la gente religiosa (y decrece, por tanto, la no religiosa)?
Sí, lo has adivinado: porque la gente religiosa tiene más hijos, y cuanto más religiosa, menos anticoncepivos y abortos, más hijos, ergo, más población religiosa.
Por si no lo sabías: las familias religiosas nunca dan hijos no religiosos, esos vienen de otra planta. Naturalmente, eso nos debería llevar a la pregunta por el verdadero clima de alarma que siembran las páginas religiosas acerca del futuro del mundo, siendo tan prometedor el horizonte, pero no parece que eso desvele a nuestros amigos de Enlace:
"Estos datos ofrecen un cuadro distinto al bombardeo mediático sobre la secularización y el declive de la religión, que intercambia la Europa Occidental con el mundo. Nos dicen también que la religión, como otras realidades sociales, está estrechamente relacionada con la demografía. Las religiones avanzan y las formas más conservadoras de la religión superan a las progresistas, por una serie compleja de motivos entre los que aparece el dato según el cual una pareja religiosa y conservadora tiende a tener más hijos. Las grandes agencias y poderes que promueven la secularización conocen perfectamente estas estadísticas." (el destacado en negrita es del original)
Y ahora viene la conclusión, de la que aun estoy tratando de entender cómo se deriva de las premisas:
"Es la razón por la que, aparte de dar mucho bombo en la cultura popular a novelas como “Inferno” de Dan Brown, insisten tanto en las políticas anti-natalistas. Porque saben que, a pesar de todas sus consideraciones triunfalistas sobre la secularización obligatoriamente vencedora – es para ellos una bomba de relojería que ya ha comenzado a funcionar. De diez niños que nacen en el mundo, nueve nacen en familias declaradamente religiosas, y seis nacen en un contexto que o se es cristiano o musulmán. Mientras que “los progresistas” y los fans del laicismo tienen cada vez menos hijos."
Pero entonces los secularistas, además de estar del lado equivocado, son verdaderamente idiotas (puesto que "conocen perfectamente estas estadísticas"): cada anticonceptivo que venden, es una palada más de tierra sobre su propia cabeza, no merecen ser considerados ni siquiera "enemigos", ¿quién puede todavía lamentarse con semejante perspectiva? Si yo fuera secularista, me dejaría de tonterías como vender anticonceptivos, y pasaría a dedicarme a una actividad más placentera (aunque también agotadora), como es tener más hijos: se supone que si los hijos de las familias religiosas son religiosos, será que los de las familias secularizadas son secularizadas, salvo episódicos trasvases por "lavado de cerebro" (siempre lavado de los secularizados a los religiosos, obvio).
Este profundo nivel de razonamiento socio-teo-demográfico me dejó sin palabras, pero tengo una pregunta, que a lo mejor alguien lector más asiduo de Enlace Católico que yo me puede despejar: ¿qué tiene que ver Dan Brown en todo esto?
jueves, 25 de julio de 2013
¡Cuánto cuidado hay que tener al comunicar!
«El papa Francisco se unió recientemente a Twitter. Quiere que los católicos lo sigan en el sitio web. El Vaticano dice a la gente que quien lo haga será recompensada con una estancia más corta en el purgatorio antes de entrar al cielo.»
Una verdadera animalada, al punto que pensé que se trataba de un chiste, pero resulta que no, cuando voy a las fuentes de estas frases, se trata de un artículo escrito en serio (cierto que con una gran dosis de mala leche...), acerca de las indulgencias concedidas por la Penitenciaría Vaticana a los que participen en la JMJ, extensivas a aquellos que por causas razonables lo hagan a través de los medios electrónicos disponibles en la actualidad.
Las indulgencias son difíciles de entender; lo eran en el siglo XVI y lo son más todavía ahora. Pero convengamos en que ni en el siglo XVI ni ahora parece hacerse demasiado esfuerzo por predicarlas bien. Esto decía la nota del Osservatore Romano del 10 de julio:
«El Papa Francisco ha decidido conceder la indulgencia plenaria y parcial a quienes participarán en la XXVIII Jornada mundial de la juventud, que se celebrará del 22 al 28 de julio en Río de Janeiro, Brasil. La Penitenciaría apostólica ha publicado hoy, en latín y en italiano, el relativo decreto, firmado por el cardenal Monteiro de Castro, penitenciario mayor, y por el regente monseñor Nykiel. La indulgencia se puede lucrar con las condiciones acostumbradas -confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa- también por cuantos no podrán estar en la ciudad carioca, pero se unirán espiritualmente a las celebraciones de la JMJ a través de los medios de comunicación»
"indulgencias" y "lucrar", las dos palabras claves: quien no sepa lo que es una indulgencia plenaria o parcial, no necesita más que esas dos palabras para imaginarse cualquier cosa... y ocurrió: al día siguiente, los medios habían imaginado cualquier cosa, y lo que es peor, la habían publicado. Ahora bien, yo me pregunto, ¿no hay nadie en la Penitenciaría Apostólica, o en el bar de la esquina del Vaticano que se dé cuenta que lo que iba a ocurrir era eso?
Naturalmente, el día 17 de julio, ante las notas periodísticas que ya habían difundido viralmente que el Papa perdonaba via twitter (literalmente), News.va sacó un artículo donde por fin explicaba con claridad la cosa, y pedía dar al asunto la mayor difusión:
«Aclaramos que la indulgencia es “la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia” (Catecismo de la Iglesia Católica). Es decir, CON LA INDULGENCIA NO SE PERDONAN LOS PECADOS: LOS PECADOS SE PERDONAN EN EL SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN. Pero aunque los pecados sean perdonados en este sacramento, queda aún la llamada “pena temporal”. Esta pena ha de purgarse en esta vida o en la otra (en el purgatorio), para que el fiel cristiano quede libre de los rastros que el pecado ha dejado en su vida. La indulgencia es un perdón gratuito de estas penas temporales.»
Yo creo que ahora sí, por fin, aunque siete días después quedó todo claro... ¿o no?
Yo no sé si ante el riesgo cierto y probable de que se entienda todo mal es mejor descartar las indulgencias, o si hay que mejorar la comunicación pero mantener la predicación de indulgencias. No tengo una respuesta inequívoca; a veces me da la impresión de que nos obstinamos en ellas como un bastión de identidad, más que como un vehículo de gracia, quizás por ello nos importa tan poco que el mundo entienda realmente de qué estamos hablando: sentir que somos incomprendidos es una de las taras de nuestra identidad, en definitiva.
miércoles, 17 de julio de 2013
Una apologética mundana
martes, 16 de julio de 2013
¿Qué es la tolerancia?
La tolerancia es una palabra camaleón. Puede asumir una gama entera de colores. Puede sugerir laxitud, relajamiento, cinismo, indiferencia, diversión, cierto grado de desprecio, una variación aceptable de normas. El sentido en que la usamos aquí es el más primitivo: capacidad para llevar el peso de la flaqueza humana, para ajustarse a ella, para aceptarla sin rencor y con una intención reparadora. La tolerancia en este sentido es un aspecto de la caridad cristiana. Es una afirmación de la naturaleza familiar de la Asamblea, de todo el hogar humano. "Hijos míos, amaos los unos a los otros... ¡ayudaos los unos a los otros!"Tolerancia significa no sólo una resistencia pasiva, sino una actividad, un conjunto de recursos mediante los cuales puede ser suavizada la carga de la existencia. El buen samaritano es el prototipo nazareno del que ayuda activamente a su próximo.Así, cuando hablamos de tolerancia de la Iglesia primitiva, no nos referimos a prácticas laxas de compromisos dudosos, sino a las medidas activas que la Asamblea de otros tiempos tomaba para ayudar a sus miembros a sobrevivir las tragedias de la vida y permanecer siempre centrados en Cristo y dirigidos hacia él.La tolerancia de la Iglesia primitiva reconoce simultáneamente la perfección del ideal cristiano y la imperfección de los que luchan por alcanzarlo. Requiere el arrepentimiento y la reforma, pero provee los medios para ambos. Reconoce la Gracia divina por lo que es, no algo vago discutido por teólogos y casuistas, sino un don eficaz de los medios para la salvación, en, a través de y por la asamblea cristiana, la cual instituyó Cristo para perpetuar su propia misión salvadora. Cuando se deroga o niega esta tolerancia, se niega también una porción de la Gracia Salvadora. Y en el mundo confuso y desconcertante de la actualidad, donde el impacto de cualquier acontecimiento es sentido por todo organismo humano, no podemos soportar tal privación.
lunes, 15 de julio de 2013
«Contra el Espíritu del tiempo no se lucha»
- un nuevo ser humano va a venir a una humanidad que no cree ser "corona de la creación", ni que el planeta esté a su disposición, ni que sea el viviente "más perfecto"; por el contrario, un ser humano va a venir y quizás -como dice el movimiento por la extinción voluntaria de ser humano- es como tirar una bomba con forma de bebé al planeta. La sostenibilidad del planeta exige las actuaciones menos caóticas concebibles, y convengamos en que los seres humanos somos especialistas en introducir caos.
- un nuevo ser humano va a venir, y va a desestabilizar todo el plan de vida de una mujer, eventualmente quizás también del varón, pero fundamentalmente de la mujer. En una civilización de la prospectiva, desestabilizar un plan de vida es casi un crimen de lesa humanidad, así que el nasciturus nace con una culpa doble: la de Adán y la de romper expectativas con la sola idea de su existencia. Quizás se piense que es egoísta esto, pero la prospectiva es esencial a nuestra época, contratamos seguros, queremos saber si mañana va a llover, pagamos la jubilación para cobrar más tarde la jubilación. La prospectiva nos es esencial, ¿por qué no le va a ser esencial a una mujer cualquiera de cualquier parte, que de repente queda embarazada y tiene que rehacer un plan diseñado a lo mejor para años?
- un nuevo ser humano va a venir, y por lo mismo que amenaza los proyectos maternos, amenaza el equilibrio demográfico. Eso es cierto, nos guste o no, por lo mismo que, no sólo individualmente sino también colectivamente pertenecemos a la civilización del proyecto y el plan de actuación, que exige variables lo más conocidas posible.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Ideas para una civilización postcristiana I
Le pongo I porque ya se sabe, algo que es post está tan atado a lo que es pre, que para que despegue hacen falta y I y II y III y muchas ideas más.
La civilización (la nuestra, y además las otras) ha vivido muchas épocas postotras; cada una, menos la primera, ha sido postotra. Y a lo mejor hasta es como en el huevo y la gallina, y no ha habido ninguna primera época de la civilización, sino que todas han sido postotras.
Microsoft Live Writer me quiere corregir “postcristiana” y “postotra”; se ve que le paga la Conferencia Episcopal. pero eso no me amedrentará, pienso que ya estamos en una era postcristiana, y sólo falta que:
-todos nos enteremos.
-sobre todo los cristianos nos enteremos, lo aceptemos y reencontremos una fe vivida sin el soporte tan plácido de la cultura entorno.
-en esta nueva época pase algo que valga la pena, además de pelearse por si hay un crucifijo más o menos en las escuelitas españolas.
Lo que me parece clarísimo es que lo que sea que haya comenzado ya, no arrancará hasta que no haya colectivamente una nueva actitud hacia lo ya sido, hacia la civilización cristiana, hacia sus logros y hacia sus sombras. Mientras unos sigan queriendo aplicarle el pulmotor y otros sigan queriendo ocultarla en el armario como al pariente pobre, es imposible que haya ninguna clase de nueva alegría, que es lo que tiene que ocurrir en una nueva época.
Una nueva actitud es algo difícil, pero a lo mejor lo más nuevo es precisamente lo más viejo, lo que han hecho las civilizaciones cada vez que se encontraron con que estaban en una nueva época: mixturar los signos de lo sido con los signos de lo nuevo. En eso los cristianos somos bastante expertos, porque lo hemos hecho no sólo cuando inició la época cultural cristiana, hacia el 300, sino en relación a cada cultura con la que hemos entrado en contacto.
Lástima que en este momento la mayoría de los cristianos está tan a la defensiva; hemos hipostasiado tanto el cristianismo con la cultura occidental que a la mayoría (de los cristianos en activo, me refiero) le parece que si nos quitan la civilización occidental el daño a la fe es irreparable…. no quieren ver la pesada mochila que hemos cargado por siglos, y las oportunidades de fe auténtica, de fe crítica, que se nos plantan delante ahora que no tenemos ya la responsabilidad de sobrellevar Occidente.
Mi primera idea (que no es mía solamente, pero sí estoy personalmente convencido de ella y por eso la llamo “mía”) es que los cristianos dejemos ya de luchar por leyes, y nos volquemos a llevar a las personas concretas hacia los valores que consideramos dignos de ser promovidos y vividos.
Y entonces…
…aquilo que nesse momento se revelará aos povos
Surpreenderá a todos, não por ser exótico
Mas pelo fato de poder ter sempre estado oculto
Quando terá sido o óbvio…
Tan bien dicho, ¿verdad?

