Con la cuestión del Open Arms rescatando náufragos que Europa se niega a recibir los periódicos están llenos de vociferantes diciendo "que los devuelvan al África", "con mis impuestos no", etc.
Yo voy a tratar de explicar sin acritud por qué creo que con mis impuestos sí. Lo haré respondiendo a las objeciones que he ido leyendo en las redes:
-No habría que haberlos dejado salir...
Y Adán no debería haber comido el fruto. La realidad es la que nos toca, no las que nos debería haber tocado. Si estoy con un barco en el mar y veo 30 personas abandonadas en él en peligro de muerte, si además hay niños y mujeres embarazadas, lo que toca es rescatarlos, no importa cómo llegaron allí. Esto incluye la objeción de que son víctimas de la trata de personas. Sí, la mayoría lo son, pero ellos no tienen la culpa de serlo, no se puede castigar en ellos a la trata de personas, a ellos solo toca rescatarlos.
-Rescatarlos tiene un efecto-llamada, si rescatas a estos, otros más lo intentarán.
El rescate no lo están mirando por la tele 50 negritos en bañador esperando a ver si rescatamos a estos para lanzarse a nadar así los rescatamos. Es infantil imaginarlo así. Las condiciones de supervivencia en origen de esta pobre gente es tal que si no los rescatamos para evitar el efecto llamada morirán estos 50 y los 50 que venían atrás pensado que a lo mejor los recataríamos, y los 50 que venían atrás de los otros 50, etc. Es decir: su salida hacia nosotros es una salida desesperada, no la respuesta a ninguna llamada.
-Esto solo favorece a las mafias
Sin duda que esto favorece a las mafias, en el mismo sentido en que tener una justicia más justa favorece a los delincuentes, porque se cuelan más fácil en el sistema: cuando le cortaban el pito al violador había menos violadores, pero prefiero nuestra justicia con garantías, que cuela más delitos pero es más justa, que la justicia sin garantías que es injusta por definición.
Si rescatas gente traficada por las mafias las mafias tomarán más alas, eso es verdad, pero si no los rescatamos ni eliminamos las mafias ni solucionamos el problema humanitario de esta pobre gente.
Ellos no son culpables de nada, eso es lo que hay que grabarse en la mente y el corazón: si tienes problema con las mafias persigue a las mafias, pero no los castigues a ellos por ser traficados: no los conviertas en putas que además pagan la cama.
-Los de estas ONG y Richard Gere vuelven a sus confortables casas donde tienen colchones
Sí, claro, el estado ideal del hombre no es ahogarse en el Mediterráneo.
-Estas ONG no encuentran los náufragos por casualidad, salieron a buscarlos
Obvio: ya sabemos que va a haber, y en vez de esperar a recibirlos muertos en las playas, se sale a buscarlos mientras es posible hacer un poco más.
-Lo que hay que hacer es devolverlos a sus sitios de origen y ayudar a esos países a que se desarrollen
Estas dos objeciones suelen ir juntas, pero merecen ser tratadas por separado: a sus sitios de origen, no... ellos salieron, y no salieron porque sí, salieron desesperados, salieron como última oportunidad, nadie se arriesga a lo que ellos se arriesgan por "cobrar una paguita" (una estupidez hiper-repetida en internet). Debemos ayudarlo en el estado en que los encontramos, con parte de su gesta humana hecha, nosotros tenemos que ayudarlos a completar el resto. No son animales que se escaparon de un corral y a los que sí cabría volverlos. Son seres humanos que no encontraron otra salida que esta, y esta es la que tenemos que ayudarles a realizar, como ayudarías a tu amigo o a tu hermano, aunque el camino que eligió no es el que tú elegirías para ti. Con el mismo sentido de humanidad y respeto: es pobre, no animal ni inferior.
La segunda es cierta, Europa, como lugar privilegiado cultural y económicamente, debería estar muy comprometida en el desarrollo de los países de origen de estos náufragos, para que no necesitaran huir. Pero Europa (igual que USA, Japón y otros) no hace nada. Y lo que es peor, sospechamos con fundamento que lo que hace es corromper y explotar esos países de origen. Aunque eso último no fuera cierto (que lo es), Europa no hace nada por esos países. Nada. Y le toca hacerlo, como espacio rico del mundo, como al rico de un país le toca contribuir más al desarrollo que a un pobre.
-Que los del Open Arms y Richard Gere se lleven los pobres a su casa y los alimenten.
La cosa no funciona así. Primero, no podrían, porque lo que esta gente ante todo carece es de legalidad, y la legalidad la dan los estados, no los particulares. Así que el primer compromiso con ellos es de los estados, es devolverles la legalidad como expresión de la dignidad humana que vinieron a buscar al mar.
El estado nos representa a todos, y el estado existe para administrar principalmente justicia y educación a sus miembros. A eso se subordina todo, para eso inventamos los estados y eso supone el compromiso de renunciar a ciertos aspectos de nuestro egoísmo natural. En muchos casos haríamos justicia más rápido si no estuviera el estado de por medio, pero la historia y la experiencia nos demuestra que la justicia por mano propia degenera mucho más rápidamente en injusticia que la justicia clánica, y esta mucho más rápido que la justicia anónima y estatal. Por eso a pesar de todos sus defectos la hemos adoptado y la mantenemos.
La existencia de estados es un triunfo en mí de la noción de humanidad por sobre la del individuo que soy yo mismo: acepto resignar parte de mis deseos, mis ventajas, mi egoísmo, mis posesiones, pero también proteger mejor mis debilidades, y mantenerme a salvo del egoísmo ajeno, en función de igualar un poco el desigual estado de naturaleza, y promover lo más posible a todos sus miembros. Para ello el estado administra justicia, y el estado educa, crea con el tiempo una sociedad de gente que asimila mejor todo lo que tiene que resignar para convivir.
No hace todo esto demasiado bien, por eso siempre podemos criticarlo y es siempre perfectible. No lo hace demasiado bien porque la sociedad humana es compleja, porque además de lo fríamente racional el hombre vive de emociones y se siente más a gusto de ciertas maneras que de otras, y eso no puede medirse ni regularse, pero debe conocerse y respetarse. A menudo el estado falla en eso, porque muchos creen que solo las leyes pueden regular las sociedades, pero no es así. Así que los estados modernos son en muchos casos herederos de una historia de fiascos humanos, de guerras absurdas, de tomas de posición ridículas, y de egoismos de estado, que son más peligrosos aun que los del individuo. Como nos pasa a nosotros hoy con África: somos herederos involuntarios de una historia de vejación y aplastamiento que Europa realizó allí. Así que hay algo de justicia en recibir a los náufragos, herederos también involuntarios de un continente fallido en gran parte por culpa de nuestra historia.
-Ya llegamos a la culpa: qué culpa tengo yo de lo que hizo Holanda en el siglo XVI. España fue más civilizada que los demás en sus conquistas.
Las dos proposiciones son en parte ciertas, solo en parte. Nosotros no tenemos culpa personal en la vejación que la Europa de antaño hizo en el tercer mundo, pero somos herederos del mundo creado por esa Europa. Tampoco ninguno de los tantos "derechos adquiridos" que el europeo siente amenazados fue adquirido por esos mismos individuos. Es muy simbólico que la vieja Europa otorgue la ciudadanía no por nacimiento sino por herencia: se es europeo por ser hijo de europeos. Eso nos obliga a hacernos en parte cargo de la culpa de los padres, puesto que disfrutamos de sus bienes sin haberlos conseguido nosotros mismos.
En cuanto a España, aunque es muy difícil medir objetivamente la culpa histórica que pueda tener un país u otro, sobre todo porque las historias van sucediéndose, y nuevas y nuevas realidades sociales reemplazan, corrigen, profundizan, contradicen, las anteriores, uno puede mirar la legislación de época de la conquista de América y ver que había una inspiración muy fuerte a defender al indígena, dentro de las convenciones de la época, por supuesto. En el terreno de la práctica la cosa, desde luego, cambia a peor, como suele ser en la bajada práctica de todo lo humano... España ha conseguido, a duras penas y en medio de muchas contradicciones, mantener cierta relación de asimilación con la América hispana, y podría ser un modelo de lo que podría ser la relación de Europa con África.
Pero en este momento estamos en medio de una crisis humanitaria, no es tiempo de sentarse a pensar modelos y estrategias, ni de repartir carnet de culpables o inocentes, sino de rescatar, dar vida y alimento, educar, hacer crecer. No somos culpables de la historia africana, pero podemos volvernos culpables de los muertos actuales en el Mediterráneo, si no actuamos a pesar de que otros con igual obligación no lo hagan.
España tiene un temple más generoso que otras naciones europeas, es momento de usarlo, no de hacer cálculos de factibilidad. El mundo es de todos los hombres y para todos los seres humanos, o de tanto calcular nos terminaremos hundiendo todos juntos.
-¿Pero por qué eso tiene que salir de mis impuestos?
Porque para eso son los impuestos, para que el estado administre justicia y educación, y en este momento los que requieren una justicia generosa, amplia, nueva, son los que se están ahogando en el Mediterráneo.
No existen "tus" impuestos: del momento en que los pagaste -y que si no los pagas es deuda, de grave cumplimiento- es que ese dinero no es tuyo, es de todos, y debe servir para el proyecto común, ¿qué más proyecto común que una sociedad creada en la justicia y la solidaridad?
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sábado, 10 de agosto de 2019
miércoles, 5 de agosto de 2015
Algunos aspectos negativos de la apologética por internet
Quiero dejar claro de antemano que no rechazo la apologética católica como tal; creo que cumple una función insustituible: desde estar allí prontos a deshacer un equívoco sobre la práctica religiosa, sobre el funcionamiento de la Iglesia, etc. hasta ayudar a desmadejar más en profundidad los juicios contrapuestos de nuestro propio espíritu, que muchas veces no nos dejan ir a Dios con una confiada entrega de sí mismo.
El problema es que hay apologética buena, medianita, peorcita y decididamente mala. Alguna apologética hay que es un simple "argumentario" que contrapone al argumentario del mundo su propia tira de interpretaciones, y el resultado es que la persona simplemente se ve abocada a aceptar ideológicamente las cosas, no a comprender y crecer.
Hoy leí un artículo interesante que se titula «Asistir a la iglesia, clave para la buena salud mental entre los mayores europeos»; parece el típico "un estudio de la Universidad de Michigan demostró (en una muestra de tres seres humanos) que los que comen tomate hablan mejor", pero las escasas explicaciones prometen (lástima que seguramente no habrá forma de hacerse con el estudio entero).
Se trata de un estudio científico, así que si está bien hecho va a lo suyo y punto, el que quiera encontrar significado apologético que lo encuentre. Naturalmente, ese significado no se hizo esperar, y así viene el tuit de Mons. Munilla (@ObispoMunilla):
#CensuraLaicista ¿Has visto publicado esto en los principales medios de comunicación? http://t.co/RUUn67PIJt pic.twitter.com/zRibXWR1zp— Jose Ignacio Munilla (@ObispoMunilla) August 5, 2015
Pequeño tuit, pero que contiene lo que a mi entender son dos errores apologéticos habituales en la apologética católica, y que nos hace tan antipáticos:
1- No entender que nadie tiene obligación de querernos, de entendernos, de aceptarnos...
¿Por qué voy a llamar "censura laicista" a que los grandes medios no estén interesados en promocionarnos? No tienen por qué: no publican todos los estudios científicos de todas partes del planeta, publican los que sirven a sus gustos, a conformar a su público, etc. es decir: lo lógico.
Si quieres que alguien conozca ese estudio, publícalo tú, en tu tuitter, en tu facebook, si eres Mons. Munilla, envíaselo a la COPE, que es de la tribu, habla con algún amigo del Mundo a ver si a cambio de algún favor quiere publicar la noticia.... pero no esperes que quieran publicarla porque eres católico y tienen la obligación de darse cuenta que tienes la verdad de tu parte...
Tal como está redactado, el tuit genera mal clima, no es apologético: se dirige más bien a los de adentro, para mostrarle lo pobrecillos maltratados que son, no hacia el mundo para hacernos llegadores. Y por supuesto a partir de una errada interpretación de lo que es ser "maltratado".
2- La noticia misma es dudosamente apologética:
Lo único que muestra es que puedes "sentirte bien" yendo a la iglesia; el mismo experto añade:
«no está claro para nosotros cuándo esto es debido a la misma religión en sí, o si puede ser motivado por el sentido de pertenencia y de no ser socialmente aislados».También hay gente que se "siente bien" con una tarde de promiscuidad en el sauna, viendo Telecinco, o en mil otras cosas que nos hacen sentir subjetivamente bien, aunque objetivamente sean poco recomendables... :-)
La noticia no es inmediatamente apologética; tomada como tal consolida una religiosidad ya excesivamente antropocéntrica: «la religión es buena porque te hace "sentir bien"».
Podría ser apologética si se presenta indirectamente; "mira qué curiosidad esto", o "van a la Iglesia por Dios, pero reciben la añadidura", algo que deshaga la idea de que ese estudio capta en algo nuestra experiencia personal y religiosa de ir a la Iglesia.
El peligro de una mala apologética en este aspecto es prometerle a la gente algo que luego no se le cumple. Posiblemente la gente que se "siente bien" yendo a la parroquia es gente que ha ido toda su vida, que conoce por nombre hasta las baldosas de la sacristía, y entonces forma parte de esa estructura y allí "se siente bien"; pero invita a cualquiera de la calle a la parroquia, incluso bien dispuesto hacia nuestra fe, o incluso siendo un buen creyente, mételo en una de nuestras parroquias, con todas las pruebas que hacemos pasar a la gente para aceptarlos, con las cuchilladas que nos tiramos unos a otros todos el tiempo por todo, con el cotilleo que hay, con toda la negatividad de las parroquias (normal en gente que no es santa sino que sólo pretende ser hecha alguna vez tal), y luego vemos si "se siente bien".
No vamos a la iglesia a "sentirnos bien", aunque a menudo ocurre que nos sentimos bien yendo, pero es un efecto colateral, teológicamente es una añadidura (Mt 6,33), no algo que deba ni siquiera darse por supuesto que lo ofrecemos, porque no lo podemos ofrecer, y cuando lo hacemos, es simple propaganda engañosa.
martes, 4 de agosto de 2015
¿Por qué no una mujer cardenal? Una dirección de respuesta al P. Fortea
No he leído el libro del P. Fortea sobre el tema, sino que he leído el articulo de AciPrensa que menciono en este escrito; así que mis opiniones sobre las opiniones del P. Fortea, y la idea sobre él que me hago a partir de esas opiniones están mediatizadas por la selección de citas que ha hecho AciPrensa, y no valen más que para la dialéctica de este escrito.
¿Podría una mujer ser creada cardenal? Famoso exorcista Fortea responde en nuevo libro
Bastante dudosa es la autoridad que le da el ser "famoso exorcista" como para escribir sobre este tema. Desde luego que no más que la mía para responderle.
Comenzar por situar la cuestión dentro de la "presión social" es negarse a ver nada fuera de lo ya visto: si algo cambia es porque "se rindieron los que tenían que custodiar que NADA cambie". Con muchos P. Fortea en la Iglesia inicial.... ¡no tendríamos iglesia! Porque vaya si la Iglesia inicial, y los siglos II, III, IV, V, etc... cedieron a la "presión social", es decir, simplemente a lo adecuado para cada momento histórico, que puede ser distinto y nuevo respecto de lo anterior.
Puede ser que el sacerdocio femenino sea una vía cerrada, así como la Iglesia estaba en conjunto convencida de la Inmaculada Concepción de María mucho antes de declararla, pero mientras no esté real y formalmente declarado, con los procedimientos y el lenguaje que la propia Iglesia exige para sus declaraciones, no es cierto que esté "perfectamente contestada desde el Magisterio".
De todos modos, esta frase que cita AciPrensa es para confundir y crear bandos, ideologías: porque de lo que estamos hablando es de si una mujer puede ser cardenal, no de si puede ser sacerdote.
¡Esto sí que ya es gracioso, si no fuera estúpido! ¡O sea que para evitar la dificultosa tarea de que el SC represente a todos los grupos, entonces lo bueno es que sólo represente al grupo al que él pertenece....
Y lo que sigue completa la idiocia:
Como todos saben, el Sacro Colegio es un ejemplo para el mundo, precisamente porque allí no se dan presiones, no hay lobbys, etc....
El error fundamental de la postura de Fortea (y de tantos otros) es creer que la mujer es "un grupo", como puede haber un grupo de "jóvenes", otro de "trabajadores", otro de "educadores", etc. Por tanto, cuando se habla de la mujer en funciones de gobierno dentro de la Iglesia enseguida lo asimilan a la representatividad parlamentaria. Más abajo me ocupo más en detalle de ese asunto.
La edad que tenía Jesús cuando murió, la fecha cierta de la última cena, si fue o no la comida pascual judía, la fecha en que nació, la altura que tenía, cuántos lo seguían, si hablaba arameo, griego o ambos, si sabía leer, etc etc etc etc etc etc etc.
De Jesús y lo que hizo en la historia sabemos lo muy mínimo que se necesita para poder confesar que es el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, y que murió y resucitó por mí. Nada más se conservó, posiblemente para no distraernos. Si supiéramos que era alto, algunos no lo seguirían porque no les gustan los altos, y si supiéramos que era bajo, otros no lo seguirían porque no les van los bajos... así que en los evangelios no tenemos distracciones, no tenemos "datos innecesarios".
Saber cuántos estaban en la última cena y si había o no mujeres es un dato innecesario. Porque la Iglesia no lo necesita para ser Iglesia en la historia, ella, la Iglesia, bien puede, y debe, encontrar caminos para que todos sus miembros puedan llegar en ella a una plenitud de vida cristiana, según cadas momento histórico. En nombre de eso la Iglesia creó muchas instituciones -como un colegio de cardenales- que Jesús no había mandado ni creado él mismo.... las instituciones de la Iglesia no fundadas por Jesús de manera directa no tienen por qué imitar un cuadro de Da Vinci.
El artículo sigue, pero no aporta ningún argumento decisivo nuevo a estos ya comentados.
Ahora sí, ¿por qué tendría que haber mujeres en el Sacro Colegio?
Para ayudar a preservar la verdad que la Iglesia enseña sobre la diferencia entre varones y mujeres, y por tanto la verdad sobre el ser humano.
La Iglesia enseña que la diferencia de sexos entraña diferencias de género que van más allá de lo cultural: no es la cultura la que creó los roles masculinos y femeninos, sino que el hecho de que hubiera dos sexos biológicamente determinados implica, en lo profundo, que hay un ser humano que nunca es UNO sino siempre DOS.
Por tanto, aunque Cristo haya instituido un sacerdocio únicamente masculino (eso no lo discuto ni tiene relación con esto), la Iglesia se está privando, en sus funciones de gobierno para toda la Iglesia de toda la humanidad, de la mirada significativamente distinta de las mujeres. La Iglesia sabe que tiene un tesoro a mano: una mitad de la mirada, pero decide usar para su gobierno un ojo tapado.
No tiene esto nada que ver con "parlamentarismos" ni "representaciones": la mujer no es un "grupo" al que haya o no que representar. Nosotros enseñamos que Dios "los creó varón y mujer, a su imagen, según su semejanza", (Gn 1,26-27pass) y sacamos de allí la doctrina antes señalada de que "varón" y "mujer" no son meras determinaciones culturales sino creaturales.
Casi es una ley de la naturaleza la redundancia: dos ojos para ver en estéreo, dos oídos para oír en estéreo, dos seres humanos para que el ser humano sea realmente ancho y expandido... ¿y se trata la cuestión de la mujer en la Iglesia como si fuera meramente dejar entrar un grupo de presión?
Tápense un ojo y miren... les falta algo. Se puede andar con un ojo, pero falta algo, cuando no lo tienes, no lo sabes, pero en un momento te quitas la venda y sabes lo que te perdías. Esa es la cuestión fundamental con la mujer: la Iglesia se gobierna con un parche en la mitad de su naturaleza. No siente la falta porque no ha experimentado el gobierno de sí misma a partir de una experiencia ampliada y enriquecida de la naturaleza humana.
Ruego que la Iglesia se quite el parche del ojo alguna vez.
¿Podría una mujer ser creada cardenal? Famoso exorcista Fortea responde en nuevo libro
Bastante dudosa es la autoridad que le da el ser "famoso exorcista" como para escribir sobre este tema. Desde luego que no más que la mía para responderle.
Al abordar la posible creación de mujeres cardenales por parte de un Papa, en el capítulo “Mujer y Cardenalato”, el sacerdote español advirtió que esta es “una de las cuestiones que la presión social planteará con más frecuencia” en los próximos años.Ya empezamos mal, ¿por qué la "presión social" y no el "interés en profundizar en la eclesialidad", por qué la "presión social" y no el "interés por renovar para mejor la Iglesia, e incluso en cuanto a justicia"?
Comenzar por situar la cuestión dentro de la "presión social" es negarse a ver nada fuera de lo ya visto: si algo cambia es porque "se rindieron los que tenían que custodiar que NADA cambie". Con muchos P. Fortea en la Iglesia inicial.... ¡no tendríamos iglesia! Porque vaya si la Iglesia inicial, y los siglos II, III, IV, V, etc... cedieron a la "presión social", es decir, simplemente a lo adecuado para cada momento histórico, que puede ser distinto y nuevo respecto de lo anterior.
“Los que están a favor de esta posibilidad, alegarán que el cardenalato es una dignidad, no un sacramento. Y que, por tanto, solo depende de la voluntad papal”, señaló.No se trata de estar previamente a favor o en contra. La gente altamente ideologizada cree que todos los demás también lo están. No es un problema de estar a favor o en contra, es que realmente es una dignidad, creada por voluntad papal, no un sacramento.
El P. Fortea indicó que quienes “están a favor de elevar a la mujer a la dignidad cardenalicia, lo hacen o desde la equivocada idea del sacerdocio de la mujer o desde la idea de que el Colegio también debe representar a las mujeres dentro de la Iglesia”.Él entiende (lo dice luego) que representar en los dirigentes de la Iglesia a todos los miembros de la Iglesia es lo mismo que parlamentarismo, por tanto es normal que con esa falta de imaginación la única alternativa que se le plantea es "o sacerdocio femenino o parlamento", como si no hubiera más motivos por los cuales fuera bueno que hubiera mujeres en el Sacro Colegio Cardenalicio.
“La posibilidad del sacerdocio para la mujer ya está perfectamente contestada por el magisterio ordinario de la Iglesia”.Eso es, sencillamente, falso, y muchos persisten en engañar a la gente diciéndole eso. No está cerrado porque SS Juan Pablo II no lo cerró, pudiendo hacerlo. Produjo una declaración suficientemente ambigua para que no sea una declaración dogmática en forma, pero que los P. Fortea y Cia pudieran usar como si lo fuera. Eso mismo, el hecho de que lo haya hecho en esa forma y no con claridad muestra que SS Juan Pablo II no consideraba aun que fuera el tiempo de cerrarlo en forma.
Puede ser que el sacerdocio femenino sea una vía cerrada, así como la Iglesia estaba en conjunto convencida de la Inmaculada Concepción de María mucho antes de declararla, pero mientras no esté real y formalmente declarado, con los procedimientos y el lenguaje que la propia Iglesia exige para sus declaraciones, no es cierto que esté "perfectamente contestada desde el Magisterio".
De todos modos, esta frase que cita AciPrensa es para confundir y crear bandos, ideologías: porque de lo que estamos hablando es de si una mujer puede ser cardenal, no de si puede ser sacerdote.
El sacerdote español advirtió que “si el Sacro Colegio fuese elegido bajo el criterio de intentar representar a los grupos que componen la Iglesia sería una misión imposible”.
“Además, es que la misma idea de este tipo de representatividad implica una especie de parlamentarismo, que es totalmente ajeno a la naturaleza de este Colegio”.
¡Esto sí que ya es gracioso, si no fuera estúpido! ¡O sea que para evitar la dificultosa tarea de que el SC represente a todos los grupos, entonces lo bueno es que sólo represente al grupo al que él pertenece....
Y lo que sigue completa la idiocia:
“No hace falta un gran ejercicio de imaginación, para entender a qué luchas de influencia nos abocaría un sistema así. Ese sistema favorecería las presiones internas y externas, las campañas de opinión pública, los juegos de influencias, las ayudas recíprocas. Las luchas del mundo se trasladarían al seno de la Iglesia”jajajajajajajajaja, ¡es que sin mujeres no hay luchas y presiones mundanas en el Sacro Colegio!!!!!!!
Como todos saben, el Sacro Colegio es un ejemplo para el mundo, precisamente porque allí no se dan presiones, no hay lobbys, etc....
El error fundamental de la postura de Fortea (y de tantos otros) es creer que la mujer es "un grupo", como puede haber un grupo de "jóvenes", otro de "trabajadores", otro de "educadores", etc. Por tanto, cuando se habla de la mujer en funciones de gobierno dentro de la Iglesia enseguida lo asimilan a la representatividad parlamentaria. Más abajo me ocupo más en detalle de ese asunto.
“Jesús escogió a los Apóstoles, y los Apóstoles escogieron a sus sucesores, sus sucesores escogieron a los presbíteros. Como se ve, la línea es vertical descendente. Esto simplifica todo el sistema e impide el tipo de ajedrez eclesiástico de influencias que antes he mencionado. Eso sí, se impide en la medida en que la debilidad humana puede hacerlo”.Entonces el error no es introducir mujeres en el Sacro Colegio, sino crear el Sacro Colegio, que precisamente no tiene nada que ver con esa línea vertical que tan ingenua como tontamente mete aquí en medio, en algo que no se está discutiendo. El P. Fortea sigue hablando de sacerdocio, no de colegio de cardenales... Jesús no creó el colegio de cardenales, ni ordenó crearlo.
“Jesucristo no quiso que las mujeres estuvieran representadas en la Última Cena. Incluso en un momento tan trascendental, no nos consta que dijera a su Madre: ven a la Cena en representación de las mujeres."NO NOS CONSTA, ¡exactamente! como no nos consta:
La edad que tenía Jesús cuando murió, la fecha cierta de la última cena, si fue o no la comida pascual judía, la fecha en que nació, la altura que tenía, cuántos lo seguían, si hablaba arameo, griego o ambos, si sabía leer, etc etc etc etc etc etc etc.
De Jesús y lo que hizo en la historia sabemos lo muy mínimo que se necesita para poder confesar que es el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, y que murió y resucitó por mí. Nada más se conservó, posiblemente para no distraernos. Si supiéramos que era alto, algunos no lo seguirían porque no les gustan los altos, y si supiéramos que era bajo, otros no lo seguirían porque no les van los bajos... así que en los evangelios no tenemos distracciones, no tenemos "datos innecesarios".
Saber cuántos estaban en la última cena y si había o no mujeres es un dato innecesario. Porque la Iglesia no lo necesita para ser Iglesia en la historia, ella, la Iglesia, bien puede, y debe, encontrar caminos para que todos sus miembros puedan llegar en ella a una plenitud de vida cristiana, según cadas momento histórico. En nombre de eso la Iglesia creó muchas instituciones -como un colegio de cardenales- que Jesús no había mandado ni creado él mismo.... las instituciones de la Iglesia no fundadas por Jesús de manera directa no tienen por qué imitar un cuadro de Da Vinci.
El artículo sigue, pero no aporta ningún argumento decisivo nuevo a estos ya comentados.
Ahora sí, ¿por qué tendría que haber mujeres en el Sacro Colegio?
Para ayudar a preservar la verdad que la Iglesia enseña sobre la diferencia entre varones y mujeres, y por tanto la verdad sobre el ser humano.
La Iglesia enseña que la diferencia de sexos entraña diferencias de género que van más allá de lo cultural: no es la cultura la que creó los roles masculinos y femeninos, sino que el hecho de que hubiera dos sexos biológicamente determinados implica, en lo profundo, que hay un ser humano que nunca es UNO sino siempre DOS.
Por tanto, aunque Cristo haya instituido un sacerdocio únicamente masculino (eso no lo discuto ni tiene relación con esto), la Iglesia se está privando, en sus funciones de gobierno para toda la Iglesia de toda la humanidad, de la mirada significativamente distinta de las mujeres. La Iglesia sabe que tiene un tesoro a mano: una mitad de la mirada, pero decide usar para su gobierno un ojo tapado.
No tiene esto nada que ver con "parlamentarismos" ni "representaciones": la mujer no es un "grupo" al que haya o no que representar. Nosotros enseñamos que Dios "los creó varón y mujer, a su imagen, según su semejanza", (Gn 1,26-27pass) y sacamos de allí la doctrina antes señalada de que "varón" y "mujer" no son meras determinaciones culturales sino creaturales.
Casi es una ley de la naturaleza la redundancia: dos ojos para ver en estéreo, dos oídos para oír en estéreo, dos seres humanos para que el ser humano sea realmente ancho y expandido... ¿y se trata la cuestión de la mujer en la Iglesia como si fuera meramente dejar entrar un grupo de presión?
Tápense un ojo y miren... les falta algo. Se puede andar con un ojo, pero falta algo, cuando no lo tienes, no lo sabes, pero en un momento te quitas la venda y sabes lo que te perdías. Esa es la cuestión fundamental con la mujer: la Iglesia se gobierna con un parche en la mitad de su naturaleza. No siente la falta porque no ha experimentado el gobierno de sí misma a partir de una experiencia ampliada y enriquecida de la naturaleza humana.
Ruego que la Iglesia se quite el parche del ojo alguna vez.
viernes, 8 de mayo de 2015
Está bien, acepto el mote
En un blog de periodismo llamado «La réplica», Marta Güelfo Márquez explora desde la perspectiva de género los [supuestos] subterfugios (especialmente de lenguaje, aunque no sólo) por medio de los que llega a caracterizar una nueva categoría: la del «neomachista», que ya no es «machista», porque es políticamente incorrecto, pero continúa consolidando lo que la perspectiva de género llama la «cultura patriarcal».
Pues bien, puesto que el periódico se llama «La réplica», supongo que, a pesar del escaso margen que la autora deja, se le podrá replicar... salvo que por ese pecado se saque otro mote con el que intimidar a los que no vemos con sus mismas gafas (comienza declarando ella misma que lo que tiene puestas son unas gafas. A confesión de parte...).
Porque de eso se trata este artículo, de encontrar un mote descalificador. Lo curioso es que el juego de los motes todos lo reconocemos como nocivo para el pensamiento: la misma autora, como veremos, encuentra en el uso de un mote infamante («feminazi», punto 4) uno de los puntos que revelan las malas intenciones del otro.
Vayamos uno por uno (en cada uno copio la explicación de la autora, y disculpen que resulte largo):
1- «Yo no soy feminista ni machista, yo creo en la igualdad»: Este es un error muy frecuente producto del desconocimiento. El feminismo es un movimiento que reivindica la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. El machismo se conforma por actitudes, conductas y creencias de superioridad del hombre con respecto a la mujer.
Me alegro de que la autora sea tan penetrante: en palabras que no lo indican en absoluto, ha llegado a descubrir intenciones ocultas... ¿o será que las palabras son decidoras y transparentes sólo si vienen aprobadas por ella misma? Si yo digo que "creo en la igualdad", hasta que se demuestre lo contrario será que creo en la igualdad. La igualdad no quiere decir ni apunta necesariamente a «actitudes, conductas y creencias de superioridad del hombre con respecto a la mujer», la igualdad quiere decir igualdad.
Por supuesto, puede ser que alguien diga que "cree en la igualdad" y en realidad mantenga "actitudes, conductas y creencias de superioridad del hombre con respecto a la mujer", en cuyo caso está mintiendo, o se está autoengañando, pero no es la frase la que lo revela, sino el contraste de los hechos de esa persona con la frase que suscribe.
Ahora bien, cuando se pasa de contrastar hechos y frases a que la frase misma está viciada "lingüísticamente", por así decirlo, se está pasando de la raya, se está saliendo de la ambigüedad de todo lo humano al cielo puro de las categorías, que sólo existen en la obra de Kant y en las ideologías de toda especie.
Muchos, como es mi caso, no tendríamos ningún problema en reivindicarnos como feministas, pero si eso significa formar parte del cotarro donde una persona se sienta a categorizar al resto a partir de fragmentos de palabras y sin molestarse en nadar enlodada entre la ambigüedad de las palabras y los gestos, prefiero decir que no soy machista ni feminista, sino que creo en la igualdad. Y si eso me hace adquirir el mote de "neomachista", lo aceptaré por mis pecados. No es el único mote que sobrellevo.
¿Cómo podría decir esto mismo la autora, si en vez de dedicarse a categorizar, se dedicara a pensar el problema? Posiblemente hubiera sido interesante criticar la frase «Yo no soy feminista ni machista, yo creo en la igualdad» explicando que no hay simetría entre los dos campos, y que la «igualdad» aunque es el justo medio de los derechos, no es el justo medio de las actitudes culturales. En eso tiene razón: en ese uso de la frase, sólo en ese, podría ser un indicativo de pervivencia camuflada del machismo. Lo que implica que si se la escucho decir a alguien, eso no significa que sea neomachista (claro que tampoco que no lo sea).
2- «También hay violencia de género contra los hombres»: la violencia de género no se da de la mujer hacia el hombre porque no existe un sistema ideológico y cultural que oprima al hombre, sino a la mujer. La violencia de género se da en la pareja o expareja, del hombre hacia la mujer y tiene sus raíces en el patriarcado, el androcentrismo, el sentimiento de posesión y la idea tradicional de amor romántico. Conforma un fenómeno social que se da en todas las culturas y que provoca sólo en nuestro país 50, 60 ó 70 mujeres asesinadas al año por sus parejas o exparejas. Supone por tanto una situación de emergencia que precisa respuestas educativas, sociales y políticas concretas.
Por qué tú lo digas... La expresión «violencia de género» tiende al menos dos sentidos, y los dos pueden darse (y de hecho creo que se dan) también en la dirección de la mujer al varón: en un sentido «real» (el menos importante para la teoría del género), se puede dar por el simple hecho de que donde hay poder, está el contexto necesario para el abuso de poder, y por tanto para la violencia: si hay contextos de poder donde la que enarbola ese poder es una mujer, puede darse (y de hecho es muy probable que se dé), la violencia de la mujer hacia el varón. El segundo sentido tiene que ver como lo usa la autora: la violencia «estructural» -por así decirlo- es decir, la existencia de un relato unas estructuras, un lenguaje en general que, al justificar la violencia, la amparan y dificultan su erradicación.
Naturalmente estoy de acuerdo con ello: ese relato justificador existe, y eso es suficiente emergencia como para emprender todo tipo de acciones (educativas fundamentalmente, pero también preventivas y punitivas) contra ello.
Ahora bien, precisamente por eso mismo, la axiomática negación que la autora hace se me representa como la exacta réplica feminista del relato ocultador del androcentrismo: «la violencia de género no se da de la mujer hacia el hombre». Pues mira, ¿y si se da? ¿no estás reproduciendo el mecanismo negador del androcentrismo? ¿no es ese discurso mismo, sin necesidad de ningún aditamento, ya el desarrollo, o al menos el conato de un sistema ideológico y cultural de represión, al dejar de lado que la causa de la violencia, encarnada mayoritariamente en el varón del sistema androcentrismo, es el ser humano?
Hay violencia de la mujer al varón, muchos la hemos experimentado, muchos la vemos o hemos visto, y para liberar realmente al ser humano, lo que hay que hacer es no negar.
3- «Existen muchas denuncias falsas»: Según la Fiscalía General del Estado, el porcentaje de denuncias falsas en materia de violencia de género es de un 0,018%.
Puede ser. Tratándose de estadísticas, soy absolutamente incompetente: tanto para el indeterminado «muchas» como para el determinado «0,018%». Lo que no termino de entender es cómo la existencia de una convicción sobre la cantidad de denuncias falsas le sirve a la autora para establecer sus cortes de clase.
A mí el sólo hecho de que haya una denuncia falsa me parece dos cosas:
-que es lógico, puesto que somos seres humanos todos, mujeres y varones, por tanto el poder nos va a tentar de corromper de manera necesaria, así que si a través de denunciar adquiero algún poder sobre otro, es seguro que un porcentaje cualquiera (0,01 o 99,99) intentará abusar de él.
-que no cabe usar como elemento ideológicamente discriminador (el que reconoce denuncias falsas es porque es neomachista, no porque de hecho hay denuncias falsas) el sufrimiento de otro ser humano, en este caso del 1, 2 o 3 que son víctimas del abuso de poder de una denuncia falsa.
4- «Eres una feminazi radical»: No existe tal cosa. La palabra feminazi ha sido inventada por el neomachismo para demonizar y ridiculizar al movimiento feminista. Esta palabra ha sido utilizada incluso por neomachistas de renombre como Arturo Pérez-Reverte para atacar al feminismo.
No me gusta la palabra «feminazi» y de hecho no la uso en mis escritos, pero este punto es uno de los que me parecen más interesantes, porque reconoce el poder demonizador y ridiculizante de los motes... ¡en un artículo dedicado a poner en circulación un mote sobre el contrario!
5- «El lenguaje inclusivo es una tontería, acabaremos diciendo sillas y sillos»: El uso del lenguaje es importante en cuanto que con él construimos nuestro pensamiento y nuestra representación mental. Aquello que no se nombra, no se ve, y lo que no se ve, no existe. Nuestro lenguaje se ha regulado en base a los valores sociales y culturales dominantes patriarcales y androcéntricos, y es por esto por lo que debe ser cuestionado. Utilizar como argumento el femenino y el masculino en cualquier sustantivo es un intento de ridiculizar el lenguaje no sexista, que no tiene fundamento puesto que no hay que diferenciar el género en aquellos sustantivos que no tienen sexo biológico ni género.
Naturalmente que «El uso del lenguaje es importante en cuanto que con él construimos nuestro pensamiento y nuestra representación mental», eso es un principio completamente indiscutible. Y también que «aquello que no se nombra, no se ve», Precisamente por eso el llamado «lenguaje inclusivo», en la medida en que representa los esfuerzos voluntarios por imponerlo, podría hacerse conscientemente muchísimo mejor, y no imponer «abusos» de la inclusividad.
Por ejemplo, cuando yo digo "los estudiantes y las estudiantes", hago visibles dos conjuntos donde parece haber sólo el de los varones. Ahora bien, precisamente por dejar de nombrar una realidad, la condeno a la desaparición: cuando el profesor ve delante suyo a los estudiantes y las estudiantes, no ve dos conjuntos, ve uno, porque en tanto estudiantes no son dos, sino uno.
Quizás sea cierto que con el tiempo este equilibrio al que los idiomas indoeuropeos habían llegado se haya ideologizado androcéntricamente (en esto creo que la teoría del género tiene razón), pero la solución no es poner dos donde hay realmente uno, sino romper la alianza de ese uno con el androcentrismo. Me explico: si en vez de decir "los estudiantes y las estudiantes" dijéramos "les estudiantes", específicamente como una nueva forma de neutro inclusivo, estaríamos al mismo tiempo desandrocentrando, y reconociendo la unicidad donde hay y no debe dejar de haber unicidad. Y más bien reservar la duplicación de palabras donde realmente tiene sentido, que es cuando necesitamos realmente referirnos a dos conjuntos.
En la práctica el sistema de la lengua funciona poco por convenciones conscientes, así que el genio popular ha reemplazado la innecesaria duplicación por dos maneras que hoy coexisten: "lxs estudiantes", que incluye a todos los géneros posibles, y "l@s estudiantes", que convencionalmente todos entendemos que se refiere a las y los. La verdad que las dos soluciones son estupendas, pero lamentablemente no son pronunciables. Hay que buscar otros lexemas que remedien la situación.
En vez de dedicarse a clasificar al otro a partir de que le parece una tontería el hecho de que podremos acabar diciendo "sillos y sillas", podría la autora aprender de esa crítica que, aunque no tiene razón en el principio (el lenguaje inclusivo sí es necesario), la tiene en haber pescado el aspecto incómodo y puramente artificial de un sistema que funciona muy por fuera de nuestras voluntades individuales.
6- «Sois muy pesadas con eso del feminismo»: sí, hay días que nos levantamos y nos da por pelear y reivindicar nuestros derechos y nuestro lugar en cualquier ámbito de nuestras vidas. Incluidos en aquellos contextos y situaciones en los que la desigualdad no es fácilmente apreciable.
Ajá, bueno, gracias por la confesión de parte, de nuevo... efectivamente hay muchas feministas pesadas con el feminismo; a muchos les gusta el fútbol pero uno les huye porque son pesados con el fútbol, muchos son pesados con lo que les interesa.
Eso no tiene nada que ver con que el otro se convierta en "neo nada" por reconocer lo que es evidente: que ni el feminismo se libra de los pesados.
7- «No es acoso, es un piropo»: un piropo es algo agradable que se dice a la cara de alguien conocido con respeto y con la intención de animar y/o agradar a la persona a la que se le está diciendo o mostrarle afecto. Silbar y/o gritar por la calle a una mujer desconocida algo relacionado con su aspecto, su cuerpo y su ropa es acoso verbal.
Sí, estoy completamente de acuerdo. Ahora bien: la frase, tal como la copia la periodista, no niega eso. Será, no neomachista sino machista a secas, quien acose verbalmente, y dirá un piropo quien le diga "algo agradable a la cara de alguien conocido con respeto y con la intención de animar y/o agradar a la persona". No hace falta inventarse un mote nuevo.
8- «Me da igual que sea un hombre o una mujer, lo que importa es la persona»: este argumento es muy repetido en organizaciones políticas o sociales cuando se trata el tema de la paridad en listas o en cargos. Por cuestiones relacionadas con la educación, la socialización, los estereotipos y la falta de referentes es probable que el protagonismo, el liderazgo y el poder de las organizaciones acabe siendo masculino. Herramientas paritarias como las listas cremallera fomentan una participación más igualitaria y representativa.
«es probable que...», puede ser, como puede ser que no, la frase en sí no es machista ni neomachista, en absoluto, al contrario, debería ser el ideal al que tendiera la lucha por la igualdad.
9- «También debería existir un día del hombre»: el 8 de marzo fue declarado el día Internacional de la Mujer Trabajadora por la ONU en 1975. Conmemora las luchas de las mujeres obreras que reivindicaban sus derechos y la igualdad en la sociedad. Actualmente aún vivimos en una sociedad que oprime a la mujer y en la que la desigualdad en el ámbito laboral, económico, político y familiar sigue siendo evidente, por lo que seguimos peleando y reivindicando nuestros derechos cada día y, en especial, el 8 de marzo.
Ajá, bueno, la frase original no me parece demasiado lúcida, más bien un tanto pava, así que por suerte encontré una con la que estoy de acuerdo con la autora, mi nivel de neomachismo a descendido 1/10.
10- «Ya hemos conseguido “la igualdad”»: creer que las mujeres ya estamos en igualdad de condiciones en todas las esferas de la vida es un error frecuente. La infrarrepresentación política, la brecha salarial, las mujeres asesinadas por sus parejas, el techo de cristal o el sobrecargo de los cuidados nos indican todo lo contrario: vivimos en una sociedad desigual.
No, no hemos conseguido la igualdad. Pero no me apunto un 2/10 con la periodista porque me parece que yo lucho a mi manera y en mi ámbito, por la igualdad, y ella también; pero estoy convencido de que la lucha de ella es estéril en muchos aspectos, por luchar en el plano de la ideología, por excluir en vez de incluir, por invitar a condenar sin juicio, y, en fin, por pretender primero la adhesión y luego la acción.
No digo que la autora no luche, y que no lo haga con buenas intenciones, digo que las luchas que se hacen desde esos referentes han resultado a lo largo de la historia, estériles.
Yo no puedo formar parte de esa lucha. Ya sé que a la autora no le interesará, porque de hecho parece más interesada en denunciar a gente como nosotros con un mote nuevo que a incluir luchadores a sus filas. Pero es una lástima que ante tanta necesidad de lucha haya gente que gaste sus energías así.
Pues bien, puesto que el periódico se llama «La réplica», supongo que, a pesar del escaso margen que la autora deja, se le podrá replicar... salvo que por ese pecado se saque otro mote con el que intimidar a los que no vemos con sus mismas gafas (comienza declarando ella misma que lo que tiene puestas son unas gafas. A confesión de parte...).
Porque de eso se trata este artículo, de encontrar un mote descalificador. Lo curioso es que el juego de los motes todos lo reconocemos como nocivo para el pensamiento: la misma autora, como veremos, encuentra en el uso de un mote infamante («feminazi», punto 4) uno de los puntos que revelan las malas intenciones del otro.
Vayamos uno por uno (en cada uno copio la explicación de la autora, y disculpen que resulte largo):
1- «Yo no soy feminista ni machista, yo creo en la igualdad»: Este es un error muy frecuente producto del desconocimiento. El feminismo es un movimiento que reivindica la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. El machismo se conforma por actitudes, conductas y creencias de superioridad del hombre con respecto a la mujer.
Me alegro de que la autora sea tan penetrante: en palabras que no lo indican en absoluto, ha llegado a descubrir intenciones ocultas... ¿o será que las palabras son decidoras y transparentes sólo si vienen aprobadas por ella misma? Si yo digo que "creo en la igualdad", hasta que se demuestre lo contrario será que creo en la igualdad. La igualdad no quiere decir ni apunta necesariamente a «actitudes, conductas y creencias de superioridad del hombre con respecto a la mujer», la igualdad quiere decir igualdad.
Por supuesto, puede ser que alguien diga que "cree en la igualdad" y en realidad mantenga "actitudes, conductas y creencias de superioridad del hombre con respecto a la mujer", en cuyo caso está mintiendo, o se está autoengañando, pero no es la frase la que lo revela, sino el contraste de los hechos de esa persona con la frase que suscribe.
Ahora bien, cuando se pasa de contrastar hechos y frases a que la frase misma está viciada "lingüísticamente", por así decirlo, se está pasando de la raya, se está saliendo de la ambigüedad de todo lo humano al cielo puro de las categorías, que sólo existen en la obra de Kant y en las ideologías de toda especie.
Muchos, como es mi caso, no tendríamos ningún problema en reivindicarnos como feministas, pero si eso significa formar parte del cotarro donde una persona se sienta a categorizar al resto a partir de fragmentos de palabras y sin molestarse en nadar enlodada entre la ambigüedad de las palabras y los gestos, prefiero decir que no soy machista ni feminista, sino que creo en la igualdad. Y si eso me hace adquirir el mote de "neomachista", lo aceptaré por mis pecados. No es el único mote que sobrellevo.
¿Cómo podría decir esto mismo la autora, si en vez de dedicarse a categorizar, se dedicara a pensar el problema? Posiblemente hubiera sido interesante criticar la frase «Yo no soy feminista ni machista, yo creo en la igualdad» explicando que no hay simetría entre los dos campos, y que la «igualdad» aunque es el justo medio de los derechos, no es el justo medio de las actitudes culturales. En eso tiene razón: en ese uso de la frase, sólo en ese, podría ser un indicativo de pervivencia camuflada del machismo. Lo que implica que si se la escucho decir a alguien, eso no significa que sea neomachista (claro que tampoco que no lo sea).
2- «También hay violencia de género contra los hombres»: la violencia de género no se da de la mujer hacia el hombre porque no existe un sistema ideológico y cultural que oprima al hombre, sino a la mujer. La violencia de género se da en la pareja o expareja, del hombre hacia la mujer y tiene sus raíces en el patriarcado, el androcentrismo, el sentimiento de posesión y la idea tradicional de amor romántico. Conforma un fenómeno social que se da en todas las culturas y que provoca sólo en nuestro país 50, 60 ó 70 mujeres asesinadas al año por sus parejas o exparejas. Supone por tanto una situación de emergencia que precisa respuestas educativas, sociales y políticas concretas.
Por qué tú lo digas... La expresión «violencia de género» tiende al menos dos sentidos, y los dos pueden darse (y de hecho creo que se dan) también en la dirección de la mujer al varón: en un sentido «real» (el menos importante para la teoría del género), se puede dar por el simple hecho de que donde hay poder, está el contexto necesario para el abuso de poder, y por tanto para la violencia: si hay contextos de poder donde la que enarbola ese poder es una mujer, puede darse (y de hecho es muy probable que se dé), la violencia de la mujer hacia el varón. El segundo sentido tiene que ver como lo usa la autora: la violencia «estructural» -por así decirlo- es decir, la existencia de un relato unas estructuras, un lenguaje en general que, al justificar la violencia, la amparan y dificultan su erradicación.
Naturalmente estoy de acuerdo con ello: ese relato justificador existe, y eso es suficiente emergencia como para emprender todo tipo de acciones (educativas fundamentalmente, pero también preventivas y punitivas) contra ello.
Ahora bien, precisamente por eso mismo, la axiomática negación que la autora hace se me representa como la exacta réplica feminista del relato ocultador del androcentrismo: «la violencia de género no se da de la mujer hacia el hombre». Pues mira, ¿y si se da? ¿no estás reproduciendo el mecanismo negador del androcentrismo? ¿no es ese discurso mismo, sin necesidad de ningún aditamento, ya el desarrollo, o al menos el conato de un sistema ideológico y cultural de represión, al dejar de lado que la causa de la violencia, encarnada mayoritariamente en el varón del sistema androcentrismo, es el ser humano?
Hay violencia de la mujer al varón, muchos la hemos experimentado, muchos la vemos o hemos visto, y para liberar realmente al ser humano, lo que hay que hacer es no negar.
3- «Existen muchas denuncias falsas»: Según la Fiscalía General del Estado, el porcentaje de denuncias falsas en materia de violencia de género es de un 0,018%.
Puede ser. Tratándose de estadísticas, soy absolutamente incompetente: tanto para el indeterminado «muchas» como para el determinado «0,018%». Lo que no termino de entender es cómo la existencia de una convicción sobre la cantidad de denuncias falsas le sirve a la autora para establecer sus cortes de clase.
A mí el sólo hecho de que haya una denuncia falsa me parece dos cosas:
-que es lógico, puesto que somos seres humanos todos, mujeres y varones, por tanto el poder nos va a tentar de corromper de manera necesaria, así que si a través de denunciar adquiero algún poder sobre otro, es seguro que un porcentaje cualquiera (0,01 o 99,99) intentará abusar de él.
-que no cabe usar como elemento ideológicamente discriminador (el que reconoce denuncias falsas es porque es neomachista, no porque de hecho hay denuncias falsas) el sufrimiento de otro ser humano, en este caso del 1, 2 o 3 que son víctimas del abuso de poder de una denuncia falsa.
4- «Eres una feminazi radical»: No existe tal cosa. La palabra feminazi ha sido inventada por el neomachismo para demonizar y ridiculizar al movimiento feminista. Esta palabra ha sido utilizada incluso por neomachistas de renombre como Arturo Pérez-Reverte para atacar al feminismo.
No me gusta la palabra «feminazi» y de hecho no la uso en mis escritos, pero este punto es uno de los que me parecen más interesantes, porque reconoce el poder demonizador y ridiculizante de los motes... ¡en un artículo dedicado a poner en circulación un mote sobre el contrario!
5- «El lenguaje inclusivo es una tontería, acabaremos diciendo sillas y sillos»: El uso del lenguaje es importante en cuanto que con él construimos nuestro pensamiento y nuestra representación mental. Aquello que no se nombra, no se ve, y lo que no se ve, no existe. Nuestro lenguaje se ha regulado en base a los valores sociales y culturales dominantes patriarcales y androcéntricos, y es por esto por lo que debe ser cuestionado. Utilizar como argumento el femenino y el masculino en cualquier sustantivo es un intento de ridiculizar el lenguaje no sexista, que no tiene fundamento puesto que no hay que diferenciar el género en aquellos sustantivos que no tienen sexo biológico ni género.
Naturalmente que «El uso del lenguaje es importante en cuanto que con él construimos nuestro pensamiento y nuestra representación mental», eso es un principio completamente indiscutible. Y también que «aquello que no se nombra, no se ve», Precisamente por eso el llamado «lenguaje inclusivo», en la medida en que representa los esfuerzos voluntarios por imponerlo, podría hacerse conscientemente muchísimo mejor, y no imponer «abusos» de la inclusividad.
Por ejemplo, cuando yo digo "los estudiantes y las estudiantes", hago visibles dos conjuntos donde parece haber sólo el de los varones. Ahora bien, precisamente por dejar de nombrar una realidad, la condeno a la desaparición: cuando el profesor ve delante suyo a los estudiantes y las estudiantes, no ve dos conjuntos, ve uno, porque en tanto estudiantes no son dos, sino uno.
Quizás sea cierto que con el tiempo este equilibrio al que los idiomas indoeuropeos habían llegado se haya ideologizado androcéntricamente (en esto creo que la teoría del género tiene razón), pero la solución no es poner dos donde hay realmente uno, sino romper la alianza de ese uno con el androcentrismo. Me explico: si en vez de decir "los estudiantes y las estudiantes" dijéramos "les estudiantes", específicamente como una nueva forma de neutro inclusivo, estaríamos al mismo tiempo desandrocentrando, y reconociendo la unicidad donde hay y no debe dejar de haber unicidad. Y más bien reservar la duplicación de palabras donde realmente tiene sentido, que es cuando necesitamos realmente referirnos a dos conjuntos.
En la práctica el sistema de la lengua funciona poco por convenciones conscientes, así que el genio popular ha reemplazado la innecesaria duplicación por dos maneras que hoy coexisten: "lxs estudiantes", que incluye a todos los géneros posibles, y "l@s estudiantes", que convencionalmente todos entendemos que se refiere a las y los. La verdad que las dos soluciones son estupendas, pero lamentablemente no son pronunciables. Hay que buscar otros lexemas que remedien la situación.
En vez de dedicarse a clasificar al otro a partir de que le parece una tontería el hecho de que podremos acabar diciendo "sillos y sillas", podría la autora aprender de esa crítica que, aunque no tiene razón en el principio (el lenguaje inclusivo sí es necesario), la tiene en haber pescado el aspecto incómodo y puramente artificial de un sistema que funciona muy por fuera de nuestras voluntades individuales.
6- «Sois muy pesadas con eso del feminismo»: sí, hay días que nos levantamos y nos da por pelear y reivindicar nuestros derechos y nuestro lugar en cualquier ámbito de nuestras vidas. Incluidos en aquellos contextos y situaciones en los que la desigualdad no es fácilmente apreciable.
Ajá, bueno, gracias por la confesión de parte, de nuevo... efectivamente hay muchas feministas pesadas con el feminismo; a muchos les gusta el fútbol pero uno les huye porque son pesados con el fútbol, muchos son pesados con lo que les interesa.
Eso no tiene nada que ver con que el otro se convierta en "neo nada" por reconocer lo que es evidente: que ni el feminismo se libra de los pesados.
7- «No es acoso, es un piropo»: un piropo es algo agradable que se dice a la cara de alguien conocido con respeto y con la intención de animar y/o agradar a la persona a la que se le está diciendo o mostrarle afecto. Silbar y/o gritar por la calle a una mujer desconocida algo relacionado con su aspecto, su cuerpo y su ropa es acoso verbal.
Sí, estoy completamente de acuerdo. Ahora bien: la frase, tal como la copia la periodista, no niega eso. Será, no neomachista sino machista a secas, quien acose verbalmente, y dirá un piropo quien le diga "algo agradable a la cara de alguien conocido con respeto y con la intención de animar y/o agradar a la persona". No hace falta inventarse un mote nuevo.
8- «Me da igual que sea un hombre o una mujer, lo que importa es la persona»: este argumento es muy repetido en organizaciones políticas o sociales cuando se trata el tema de la paridad en listas o en cargos. Por cuestiones relacionadas con la educación, la socialización, los estereotipos y la falta de referentes es probable que el protagonismo, el liderazgo y el poder de las organizaciones acabe siendo masculino. Herramientas paritarias como las listas cremallera fomentan una participación más igualitaria y representativa.
«es probable que...», puede ser, como puede ser que no, la frase en sí no es machista ni neomachista, en absoluto, al contrario, debería ser el ideal al que tendiera la lucha por la igualdad.
9- «También debería existir un día del hombre»: el 8 de marzo fue declarado el día Internacional de la Mujer Trabajadora por la ONU en 1975. Conmemora las luchas de las mujeres obreras que reivindicaban sus derechos y la igualdad en la sociedad. Actualmente aún vivimos en una sociedad que oprime a la mujer y en la que la desigualdad en el ámbito laboral, económico, político y familiar sigue siendo evidente, por lo que seguimos peleando y reivindicando nuestros derechos cada día y, en especial, el 8 de marzo.
Ajá, bueno, la frase original no me parece demasiado lúcida, más bien un tanto pava, así que por suerte encontré una con la que estoy de acuerdo con la autora, mi nivel de neomachismo a descendido 1/10.
10- «Ya hemos conseguido “la igualdad”»: creer que las mujeres ya estamos en igualdad de condiciones en todas las esferas de la vida es un error frecuente. La infrarrepresentación política, la brecha salarial, las mujeres asesinadas por sus parejas, el techo de cristal o el sobrecargo de los cuidados nos indican todo lo contrario: vivimos en una sociedad desigual.
No, no hemos conseguido la igualdad. Pero no me apunto un 2/10 con la periodista porque me parece que yo lucho a mi manera y en mi ámbito, por la igualdad, y ella también; pero estoy convencido de que la lucha de ella es estéril en muchos aspectos, por luchar en el plano de la ideología, por excluir en vez de incluir, por invitar a condenar sin juicio, y, en fin, por pretender primero la adhesión y luego la acción.
No digo que la autora no luche, y que no lo haga con buenas intenciones, digo que las luchas que se hacen desde esos referentes han resultado a lo largo de la historia, estériles.
Yo no puedo formar parte de esa lucha. Ya sé que a la autora no le interesará, porque de hecho parece más interesada en denunciar a gente como nosotros con un mote nuevo que a incluir luchadores a sus filas. Pero es una lástima que ante tanta necesidad de lucha haya gente que gaste sus energías así.
miércoles, 15 de abril de 2015
Ideología de la ideología de género, o cómo aprovecharse de un papa para llevar agua al propio molino
El Papa comenzó hoy a dedicar sus catequesis de los miércoles a la cuestión de varón y mujer, de la matrimonialidad, la diferencia, etc. Son enseñanzas muy sencillas, casi obvias, pero muy ricas porque con su habitual cotidianeidad en el hablar, consigue "bajar" algunas imágenes bíblicas muy potentes (como la del ser humano creado a imagen de Dios), a la comprensión de los peregrinos que -muchas veces bajo la inclemencia del tiempo- lo están oyendo en ese mismo momento.
Esto es, en cierto sentido, una gran novedad. Si comparamos las catequesis de los miércoles de Juan Pablo II sobre el mismo tema (catequesis entre septiembre de 1979 y noviembre de 1984) no hay duda de que llega a hacer una verdadera y perdurable teología... sin embargo dudo de que el que estuviera escuchando en ese momento entendiera algo de lo que el Papa estaba en ese mismo momento diciendo. Digamos que lo de Juan Pablo II era una teología, mientras que lo de Francisco es una muy sencilla explicación catequética para el momento en que se produce. Las dos cosas cumplen funciones definidas e importantes (aunque a algunos nos pueda parecer mucho más adecuado al contexto lo de Francisco que lo de Juan Pablo II).
Todo esto implica que, aunque lo que dice Francisco está teológica y bíblicamente fundado, no debería uno sacarle demasiada punta, porque la elaboración misma de las charlas está subordinada a la sencillez e inmediata captación, no a la búsqueda de profundidad ni, diría, enorme trascendencia: procura más bien un concepto claro que la gente se pueda llevar, como se lleva los evangelios de bolsillo y devocionarios que el mismo Papa hacer regalar en esas ocasiones.
Hablar de la diferencia varón/mujer como lo hizo hoy invita a confrontar con la llamada «ideología de género», uno de los aspectos más omnipresentes y acríticamente desparramados en Occidente, y con la que ese mismo público que lo estaba escuchando se las tiene que ver uno y otro día. Sin embargo el Papa apenas aludió a ello, y lo hizo, no en tono confrontativo, sino con mucho respeto. El párrafo dice:
No habló tampoco de ningún «plan de Dios», sino (lo más parecido que dice) de un «designio de Dios», al cual no lo identifica con la diferencia de sexos, sino que en realidad deja entender (si uno quiere elaborar un poco teológicamente lo que dice, aunque él no lo hace) que el designio de Dios tiene como uno de sus elementos, esa diferencia:
Muchos utilizan la expresión "plan de Dios". Sin embargo es una expresión bastante impropia, y teológicamente problemática y peligrosa (como muy humorísticamente muestra el chiste gráfico que ilustra este post). Es verdad que en el Antiguo Testamento a veces Dios habla de sus "planes", pero en general la palabra «plan» se utiliza preferentemente para las maquinaciones de los malvados (Sal 33, Jeremías 18,23, Isaías 8,10, etc), mientras que, aplicado a Dios, equivale a los "caminos de Dios", trayectorias, andares, no arquitecturas cerradas que el hombre tiene que repetir (como es nuestra noción espontánea de «plan»).
En el Nuevo Testamento alude muy indirectamente a la idea de «plan de Dios», en las expresiones «voluntad de Dios» (Lc 7,30) o «economía divina» (1Tim 7,4); en ambos caso se puede traducir como «plan», mientras entendamos que no se refiere a un modelo trazado que los demás (nosotros) tienen que repetir, sino a un modo de moverse Dios mismo en el mundo, acorde con su interés salvífico por el hombre, siempre frustrado por nuestro pecado, y retomado por Dios con un cambio en los «planes maestros», que deja intacto el «misterio de su voluntad»: conseguir que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza (Efesios 1,9-10)
No hay nada en el Nuevo Testamento, ni en la Biblia en general, que suponga la idea de quienes predican que nosotros tenemos que realizar ciertas cosas rigurosamente predichas (y que por lo tanto el pecado consistiría en irse del molde trazado); al contrario: a eso Pablo lo llamaba "vivir según la Ley", y lo consideraba contrario a la libertad en Cristo, y por tanto contrario al designio divino.
Porque hay, sí, un designio de Dios, que se realiza en el actuar del hombre, y también a pesar del actuar del hombre: quien vive de cara a ese «misterio de su voluntad», ya ha entrado en la dimensión de la fe, y por tanto de la salvación, y quien se niega a percibir el «misterio de su voluntad» es invitado una y otra vez a hacerlo, que para eso está este tiempo: para invitar, no para evaluar los planes y sus resultados.
Ahora vayamos a lo que motiva el título de esta nota: leo hoy en Aciprensa que el Papa dice que «la Ideología de género contradice el plan de Dios», e incluso pone entre comillas la expresión «ideología de género», como si fueran palabras del Papa, cuando leyendo la catequesis se nota precisamente la delicadeza del Papa al evitar esa expresión. También en Infocatólica se se dice que «El Papa afirma que la ideología de género es expresión de una frustración que busca borrar la diferencia sexual», cuando, como hemos visto, no sólo no habla de la «ideología de género», sino que evita «afirmar» y más bien «se pregunta». Mientras que Infovaticana convirtió la autopregunta del Papa en una afirmación, aunque -todo hay que decirlo- fue por esta vez la más moderada de este grupo casi unísono, ya que no habla de «ideología de género», ni de «plan de Dios», y es la única de las tres que reproduce el discurso entero tal como lo dijo el Papa.
Esto es, en cierto sentido, una gran novedad. Si comparamos las catequesis de los miércoles de Juan Pablo II sobre el mismo tema (catequesis entre septiembre de 1979 y noviembre de 1984) no hay duda de que llega a hacer una verdadera y perdurable teología... sin embargo dudo de que el que estuviera escuchando en ese momento entendiera algo de lo que el Papa estaba en ese mismo momento diciendo. Digamos que lo de Juan Pablo II era una teología, mientras que lo de Francisco es una muy sencilla explicación catequética para el momento en que se produce. Las dos cosas cumplen funciones definidas e importantes (aunque a algunos nos pueda parecer mucho más adecuado al contexto lo de Francisco que lo de Juan Pablo II).
Todo esto implica que, aunque lo que dice Francisco está teológica y bíblicamente fundado, no debería uno sacarle demasiada punta, porque la elaboración misma de las charlas está subordinada a la sencillez e inmediata captación, no a la búsqueda de profundidad ni, diría, enorme trascendencia: procura más bien un concepto claro que la gente se pueda llevar, como se lleva los evangelios de bolsillo y devocionarios que el mismo Papa hacer regalar en esas ocasiones.
Hablar de la diferencia varón/mujer como lo hizo hoy invita a confrontar con la llamada «ideología de género», uno de los aspectos más omnipresentes y acríticamente desparramados en Occidente, y con la que ese mismo público que lo estaba escuchando se las tiene que ver uno y otro día. Sin embargo el Papa apenas aludió a ello, y lo hizo, no en tono confrontativo, sino con mucho respeto. El párrafo dice:
«La cultura moderna y contemporánea ha abierto nuevos espacios, nuevas libertades y nuevas profundidades para el enriquecimiento de la comprensión de esta diferencia. Pero también ha introducido muchas dudas y mucho escepticismo. Por ejemplo, yo me pregunto si la así llamada 'teoría del género' no es también expresión de una frustración y de una resignación que apunta a cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con ella. Nos arriesgamos a dar un paso atrás.»No habló de «ideología de género» sino de «teoría del género», como en realidad corresponde hacer, ya que es su auténtico nombre, y no confrontó radicalmente, no "condenó", "alertó", ni "mostró una serie de preocupaciones que se derivan de ella", ni nada de todo eso que no puede resolverse en un párrafo... se hizo una pregunta: no cuestionó sino que SE cuestionó, y no habló de un tercero fuera de la plaza, sino en primera persona, como una teoría en la que, lo sepamos o no, estamos inmersos, porque es una de las marcas de nuestra época; y lo hizo ante todo valorando primero los logros de la época, antes de dejar caer su (auto)cuestionamiento.
No habló tampoco de ningún «plan de Dios», sino (lo más parecido que dice) de un «designio de Dios», al cual no lo identifica con la diferencia de sexos, sino que en realidad deja entender (si uno quiere elaborar un poco teológicamente lo que dice, aunque él no lo hace) que el designio de Dios tiene como uno de sus elementos, esa diferencia:
«De aquí viene la gran responsabilidad de la Iglesia, de todos los creyentes, y ante todo de las familias creyentes, para redescubrir la belleza del designio de Dios también en la alianza entre el hombre y la mujer.» (el destacado es mío)No es el designio DE la alianza entre varón y mujer, sino el designio que se manifiesta EN esa alianza. El designio de Dios -que es único- trasciende los modos en que se manifiesta, y permite una gran creatividad y libertad por parte del hombre para descubrir ese designio y hacerlo propio.
Muchos utilizan la expresión "plan de Dios". Sin embargo es una expresión bastante impropia, y teológicamente problemática y peligrosa (como muy humorísticamente muestra el chiste gráfico que ilustra este post). Es verdad que en el Antiguo Testamento a veces Dios habla de sus "planes", pero en general la palabra «plan» se utiliza preferentemente para las maquinaciones de los malvados (Sal 33, Jeremías 18,23, Isaías 8,10, etc), mientras que, aplicado a Dios, equivale a los "caminos de Dios", trayectorias, andares, no arquitecturas cerradas que el hombre tiene que repetir (como es nuestra noción espontánea de «plan»).
En el Nuevo Testamento alude muy indirectamente a la idea de «plan de Dios», en las expresiones «voluntad de Dios» (Lc 7,30) o «economía divina» (1Tim 7,4); en ambos caso se puede traducir como «plan», mientras entendamos que no se refiere a un modelo trazado que los demás (nosotros) tienen que repetir, sino a un modo de moverse Dios mismo en el mundo, acorde con su interés salvífico por el hombre, siempre frustrado por nuestro pecado, y retomado por Dios con un cambio en los «planes maestros», que deja intacto el «misterio de su voluntad»: conseguir que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza (Efesios 1,9-10)
No hay nada en el Nuevo Testamento, ni en la Biblia en general, que suponga la idea de quienes predican que nosotros tenemos que realizar ciertas cosas rigurosamente predichas (y que por lo tanto el pecado consistiría en irse del molde trazado); al contrario: a eso Pablo lo llamaba "vivir según la Ley", y lo consideraba contrario a la libertad en Cristo, y por tanto contrario al designio divino.
Porque hay, sí, un designio de Dios, que se realiza en el actuar del hombre, y también a pesar del actuar del hombre: quien vive de cara a ese «misterio de su voluntad», ya ha entrado en la dimensión de la fe, y por tanto de la salvación, y quien se niega a percibir el «misterio de su voluntad» es invitado una y otra vez a hacerlo, que para eso está este tiempo: para invitar, no para evaluar los planes y sus resultados.
Ahora vayamos a lo que motiva el título de esta nota: leo hoy en Aciprensa que el Papa dice que «la Ideología de género contradice el plan de Dios», e incluso pone entre comillas la expresión «ideología de género», como si fueran palabras del Papa, cuando leyendo la catequesis se nota precisamente la delicadeza del Papa al evitar esa expresión. También en Infocatólica se se dice que «El Papa afirma que la ideología de género es expresión de una frustración que busca borrar la diferencia sexual», cuando, como hemos visto, no sólo no habla de la «ideología de género», sino que evita «afirmar» y más bien «se pregunta». Mientras que Infovaticana convirtió la autopregunta del Papa en una afirmación, aunque -todo hay que decirlo- fue por esta vez la más moderada de este grupo casi unísono, ya que no habla de «ideología de género», ni de «plan de Dios», y es la única de las tres que reproduce el discurso entero tal como lo dijo el Papa.
jueves, 12 de febrero de 2015
Poder, no-poder, denuncia
Dice José María Vidal, director de Religión Digital, algunas frases interesantes en un reportaje que le hicieron. Están recopiladas (presumiblemente por él mismo) aquí.
De su persona no me ocuparé porque no soy quién. Pero hay algunas cuestiones que dice que, convertidas en principios, son habituales y dan que pensar. Dice, por ejemplo:
«Hay mucho de verdad en las 'intrigas vaticanas'. El Vaticano es una corte donde a veces falta aplicar el Evangelio». Cierto, aunque como "denuncia profética" llega un poco a destiempo, quiero decir que lo han dicho muchísimos antes:
Más que con el dinero (que también) la cuestión tiene que ver con el poder: las relaciones entre los hombres expresan poder en circulación; en definitiva, el signo del Pecado es el poder: la tierra puede sobre el hombre, y en la pareja uno de los dos domina sobre el otro, y con el demonio se lucha cuerpo a cuerpo, a vencer o morir (Gn 3,14-19). Pecado y poder van de la mano. Las relaciones en el mundo son poder, porque el mundo está bajo el dominio del Pecado.
No se puede decir que no tengan buena intención las utopías de tipo anarquista, pacifista, ecologista, etc. que lo que hacen es plantear el no-poder como solución. El no-poder es la solución, el no-poder es el signo de la salvación... la cuestión es si podemos llegar al no-poder por nosotros mismos.
Jesús predicó un evangelio que es todo un programa del no-poder, y lo garantizó con su muerte en la cruz, pero al revés de las utopías, no empezó por diseñar el objetivo, sino por la cuestión de la efectividad: "esto se ha cumplido hoy", "hoy ha llegado la salvación a esta casa", "El que cree en el Hijo tiene [ya] vida eterna". En él está el no-poder y la posibilidad del no-poder.
Todo esto es catecismo básico, ya lo sé, pero me gusta recordármelo.
Efectividad: es posible el no-poder, puesto que lo realiza Cristo en el mundo, él mismo o entre los suyos y a través de ellos.
Programa: la presencia del no-poder (que es Cristo en la cruz) hace reales, en vez de utópicas, las acciones del no-poder.
Realidad: "no es el discípulo más que el Maestro" y si Cristo pasó por la cruz, la vida del cristiano tiene que pasar por la cruz, si no no se manifiesta la vida que de antemano está dada.
¿Cómo se llega, sin embargo, a hacerse uno con la efectividad del no-poder? No en el programa. Comenzando con el programa del no-poder se llega a la utopía, no a la realidad; es necesario comenzar más atrás: en la disposición total y completa a la acción de Cristo en el mundo: ser simplemente un canal a través del cual pase la gracia hacia el mundo; siquiera un canal, un tubo, abierto por los dos extremos: recibe gracia, mana gracia. En suma: la efectividad inicial para realizar adecuadamente la presencia del no-poder de Cristo entre el poder del mundo la alcanza el no-ser yo mismo.
Pero no cualquier no-ser yo mismo. No el no-ser del suicidio, por ejemplo (que más bien es lo contrario); no el no-ser del abandonarme a mí mismo entre los vaivenes del hado y la fortuna; el único no-ser adecuado a esta efectividad de Cristo en el mundo es el no-ser del amor: como el que ama no quiere nada de sí que no tenga su origen o su término en el amado, así en el creyente enamorado de Cristo se realiza, por la fuerza misma de ese amor, el no-ser suficiente para hacer presente la efectividad del no-poder de Cristo entre el poder del mundo. No se trata de ir a socorrer pobres "porque" le gusta a Cristo, como si el mandato de amor al prójimo fuera un mandato distinto del amar a Dios; se trata de estar tan vacío de sí que lo que ocurra sea que Cristo socorre, con los brazos y las piernas del creyente, a los débiles según el mundo.
Precisamente hoy san Agustín decía en la segunda lectura del Oficio de lecturas una frase que resume esto mismo que estoy tratando yo de balbucir: «Cristo toma forma en aquel que recibe la forma de Cristo, y recibe la forma de Cristo el que vive unido a él con un amor espiritual.» Dicho queda.
Pero volvamos a los dichos de Vidal: nos decía él que en la Iglesia hay mucho poder, es más, nos dice: «Primero uno es periodista y luego es creyente. Uno es antídoto del poder, y la Iglesia siempre es el poder.»
Es verdad que en el mundo los periodistas son un freno a los tres poderes del Estado: denunciando, sacando a la luz, investigando, rompen las cadenas del ocultamiento en el que trabajan silenciosamente los tres poderes; no en vano la profesión ha merecido el nombre de "cuarto poder". Pero precisamente la frase de Vidal suena un poco disparatada: si para denunciar el poder en la Iglesia (¡y hay que denunciarlo!) se debe actuar como periodista antes que como creyente, se trata de una denuncia mundana, de una denuncia que busca poder: no es la denuncia del no-poder, sino la denuncia de un poder frente a otro poder. Y en ese obtener poder frente aotro poder tiene ya su recompensa. Por muy justa y verdadera que sea la denuncia (algunas lo son, naturalmente, por la simple estadística de que la no-verdad absoluta no existe) no es una denuncia hecha desde el camino del no-poder, y por tanto no sirve en el camino del Reino de Cristo en este mundo.
Dicho de otra manera: si la denuncia del poder en la Iglesia que hace el creyente, del santo, triunfa, se manifiesta de una manera renovada la presencia de Cristo; si la denuncia del poder en la Iglesia que hace el periodista especializado en cuestiones religiosas triunfa, se suplanta un poder por otro poder, y es necesario, a su vez, denunciarlo.
Lo que plantea Vidal es enteramente mundano, de cabo a rabo, independientemente de que pueda él tener buena intención al plantearlo, e incluso que crea que sirve al Reino: muchos en la Iglesia actúan desde el poder, y en esa misma medida, son mundanos y no sirven al Reino. No sólo no sirven, claro, es que lo retrasan e incluso impiden.
De su persona no me ocuparé porque no soy quién. Pero hay algunas cuestiones que dice que, convertidas en principios, son habituales y dan que pensar. Dice, por ejemplo:
«Hay mucho de verdad en las 'intrigas vaticanas'. El Vaticano es una corte donde a veces falta aplicar el Evangelio». Cierto, aunque como "denuncia profética" llega un poco a destiempo, quiero decir que lo han dicho muchísimos antes:
«Yo vy allá en Roma, do es la santidat,Pero es verdad que debe ser denunciado una y otra vez, y siempre de nuevo; en definitiva Jesús no prometió una Iglesia impecable, sino una Iglesia que se vigilara como para no pecar: «No sea así entre vosotros...»
que todos al dinero fazianl' omilidat,
grand onrra le fazían con grand solenidat:
todos a él se omillan como a la magestat.» (Libro de Buen Amor)
Más que con el dinero (que también) la cuestión tiene que ver con el poder: las relaciones entre los hombres expresan poder en circulación; en definitiva, el signo del Pecado es el poder: la tierra puede sobre el hombre, y en la pareja uno de los dos domina sobre el otro, y con el demonio se lucha cuerpo a cuerpo, a vencer o morir (Gn 3,14-19). Pecado y poder van de la mano. Las relaciones en el mundo son poder, porque el mundo está bajo el dominio del Pecado.
No se puede decir que no tengan buena intención las utopías de tipo anarquista, pacifista, ecologista, etc. que lo que hacen es plantear el no-poder como solución. El no-poder es la solución, el no-poder es el signo de la salvación... la cuestión es si podemos llegar al no-poder por nosotros mismos.
Jesús predicó un evangelio que es todo un programa del no-poder, y lo garantizó con su muerte en la cruz, pero al revés de las utopías, no empezó por diseñar el objetivo, sino por la cuestión de la efectividad: "esto se ha cumplido hoy", "hoy ha llegado la salvación a esta casa", "El que cree en el Hijo tiene [ya] vida eterna". En él está el no-poder y la posibilidad del no-poder.
Todo esto es catecismo básico, ya lo sé, pero me gusta recordármelo.
Efectividad: es posible el no-poder, puesto que lo realiza Cristo en el mundo, él mismo o entre los suyos y a través de ellos.
Programa: la presencia del no-poder (que es Cristo en la cruz) hace reales, en vez de utópicas, las acciones del no-poder.
Realidad: "no es el discípulo más que el Maestro" y si Cristo pasó por la cruz, la vida del cristiano tiene que pasar por la cruz, si no no se manifiesta la vida que de antemano está dada.
¿Cómo se llega, sin embargo, a hacerse uno con la efectividad del no-poder? No en el programa. Comenzando con el programa del no-poder se llega a la utopía, no a la realidad; es necesario comenzar más atrás: en la disposición total y completa a la acción de Cristo en el mundo: ser simplemente un canal a través del cual pase la gracia hacia el mundo; siquiera un canal, un tubo, abierto por los dos extremos: recibe gracia, mana gracia. En suma: la efectividad inicial para realizar adecuadamente la presencia del no-poder de Cristo entre el poder del mundo la alcanza el no-ser yo mismo.
Pero no cualquier no-ser yo mismo. No el no-ser del suicidio, por ejemplo (que más bien es lo contrario); no el no-ser del abandonarme a mí mismo entre los vaivenes del hado y la fortuna; el único no-ser adecuado a esta efectividad de Cristo en el mundo es el no-ser del amor: como el que ama no quiere nada de sí que no tenga su origen o su término en el amado, así en el creyente enamorado de Cristo se realiza, por la fuerza misma de ese amor, el no-ser suficiente para hacer presente la efectividad del no-poder de Cristo entre el poder del mundo. No se trata de ir a socorrer pobres "porque" le gusta a Cristo, como si el mandato de amor al prójimo fuera un mandato distinto del amar a Dios; se trata de estar tan vacío de sí que lo que ocurra sea que Cristo socorre, con los brazos y las piernas del creyente, a los débiles según el mundo.
Precisamente hoy san Agustín decía en la segunda lectura del Oficio de lecturas una frase que resume esto mismo que estoy tratando yo de balbucir: «Cristo toma forma en aquel que recibe la forma de Cristo, y recibe la forma de Cristo el que vive unido a él con un amor espiritual.» Dicho queda.
Pero volvamos a los dichos de Vidal: nos decía él que en la Iglesia hay mucho poder, es más, nos dice: «Primero uno es periodista y luego es creyente. Uno es antídoto del poder, y la Iglesia siempre es el poder.»
Es verdad que en el mundo los periodistas son un freno a los tres poderes del Estado: denunciando, sacando a la luz, investigando, rompen las cadenas del ocultamiento en el que trabajan silenciosamente los tres poderes; no en vano la profesión ha merecido el nombre de "cuarto poder". Pero precisamente la frase de Vidal suena un poco disparatada: si para denunciar el poder en la Iglesia (¡y hay que denunciarlo!) se debe actuar como periodista antes que como creyente, se trata de una denuncia mundana, de una denuncia que busca poder: no es la denuncia del no-poder, sino la denuncia de un poder frente a otro poder. Y en ese obtener poder frente aotro poder tiene ya su recompensa. Por muy justa y verdadera que sea la denuncia (algunas lo son, naturalmente, por la simple estadística de que la no-verdad absoluta no existe) no es una denuncia hecha desde el camino del no-poder, y por tanto no sirve en el camino del Reino de Cristo en este mundo.
Dicho de otra manera: si la denuncia del poder en la Iglesia que hace el creyente, del santo, triunfa, se manifiesta de una manera renovada la presencia de Cristo; si la denuncia del poder en la Iglesia que hace el periodista especializado en cuestiones religiosas triunfa, se suplanta un poder por otro poder, y es necesario, a su vez, denunciarlo.
Lo que plantea Vidal es enteramente mundano, de cabo a rabo, independientemente de que pueda él tener buena intención al plantearlo, e incluso que crea que sirve al Reino: muchos en la Iglesia actúan desde el poder, y en esa misma medida, son mundanos y no sirven al Reino. No sólo no sirven, claro, es que lo retrasan e incluso impiden.
viernes, 19 de diciembre de 2014
Presunción o desesperación
Estaba leyendo en el blog Todo Era Bueno (TEB), como hago habitualmente, y un comentario de un lector me disparó una reflexión. El comentario decía:
«Yo un problema muy gordo que le veo al cristianismo que yo conozco es la cantidad de cristianos que creen que no necesitan sacramentos, sobre todo confesión. Porque, en lugar de considerarnos pecadores y sufridores de las consecuencias del pecado original y necesitar, por tanto, perdón de los pecados y reconciliación con Dios, pues consideramos que nuestro mal es fruto de las circunstancias sociales al más puro estilo del materialismo histórico. Como decía el bueno de Marx: "No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia." Y por eso vemos obispos diciendo que lo mejor es que los divorciados adúlteros comulguen y otros desastres. Y claro, si no necesitamos conversión sino subsidios, pues... el cristianismo no vale para mucho, la verdad.» (user: quebellassontustiendas)
A decir verdad, mi reflexión se disparó muy pronto de ese comentario, y no digamos del tema principal del post... sin embargo se me unió al diálogo el P. Javier Vicens, con quien frecuentemente tenemos intercambios allí mismo, a partir de puntos de vista bastante disímiles.
El tema se fue profundizando y ramificando, y me resultaba vergonzoso ya utilizarle el blog a TEB para responder, así que traigo aquí toda la conversación, agrego un paso más, y si quiere D. Javier (o quien lo desee), podemos continuar.
Abel:
Ese que dijo que "los publicanos y prostitutas os precederán en el Reino", sin aclarar si tenían que dejar de serlo para preceder, seguramente era un populista, qué fácil es prometer utopías para ganarse al pueblito: "liberación a los cautivos...", "Yo os aliviaré..." ¡demagogo!
Afortunadamente al Demagogo populista lo crucificaron, si no, no sé a dónde hubiéramos llegado... tras lo cual la paciente obra del Gran Inquisidor (en distintas versiones, pero idéntica pasión por la Verdad), año tras años ha conseguido poner un poco de orden en tanto revuelto que casi amenazaba con acabar con nuestra religión.
Lo importante ahora sería completar la obra, sacar del medio a toda la antiiglesia, a todos los pecadores que no consiguen dejar de serlo, a todos los manchados cuya mancha no se puede tapar ni dejar a cero; que se vayan, así no habrá salvación ni alegría de redimidos, ni segundas oportunidades, pero al menos sabremos quién es quién.
Javier:
Si Nuestro Señor, tan amable siempre, le dijo a la amable adultera que no pecase mas, me extrañaría que hubiera propuesto a las prostitutas como ejemplo a seguir sin hacer mención de su arrepentimiento. Herodes escuchaba con gusto a Juan -el bautizador- pero no se arrepentía de estar con la amable mujer de su hermano. Si Herodes se hubiera arrepentido, Jesus -Nuestro Señor- nos habría dicho: "hasta el mismo Herodes os precederá en en el Reino".
Y perdonen las faltas de acentuación. Es que mi tablet -como los teólogos modernos- pone los acentos no según las reglas de acentuación sino siguiendo los impulsos de su noble corazón o, por decirlo al modo antiguo, a su albur.
Abel:
Lo interesante del relato de la adúltera es que muestra que Jesús daba con mucha facilidad y liberalidad cheques en blanco: "en adelante no peques más"... y nosotros convertimos esa afirmación en su contraria: "Jesús la perdonó A CONDICIÓN de que no pecara más". En realidad nadie sabe si la adúltera siguió pecando o no; ni siquiera es exactamente una condición, bien puede ser un consejo, o un deseo; y a la vista de nuestra naturaleza humana, podemos casi asegurar el resultado.
Pero mientras tanto salió de la arena feliz con su cheque en blanco, y nadie le pudo quitar ese perdón ya dado de antemano, sin condiciones, sin racionalizaciones, y sin proporciones.
Jesús predicó y enseñó cosas muy contrastantes, sobre la puerta angosta, pero también con la mano ancha, y cuando dijo el apotegma del camello por el ojo de la aguja y los discípulos sacaron la consecuencia lógica: "entonces ningún rico se puede salvar", les salió por la tangente: "no hay nada imposible para Dios".
La verdad es que no termino de entender de dónde sacamos y justificamos este agobiante racionalismo que convierte una fe auténticamente liberadora en una religión como todas las demás, "y si no te gusta, vete".
Luego al propio TEB le contraría un tanto que el Papa aparezca mencionado entre "los demás líderes religiosos"
Javier:
Más que dar cheques en blanco, tal como lo veo yo, Jesus pedía y pide cheques en blanco. Nunca -que yo sepa- dijo: "poned lo que queráis y yo lo firmo y os lo pago" Esa era la actitud de Herodes cuando había bebido más de la cuenta y se emocionaba con el baile de Salomé: "pídeme lo que quieras, la mitad de mi reino o la cabeza del bautizador, tan amable". Nuestro Señor no es Herodes. Lo que vino a decir y dice es, mas bien, "Firmadme un cheque en blanco y dejad que yo ponga la cantidad que me debéis. Todos me debéis mas de lo que podeis pagar pero no os preocupéis. Cualquier deuda reconocida será perdonada porque no he venido al mundo para cobrar deudas sino para perdonar deudas reconocidas".
El "yo confieso" es un cheque en blanco que firmamos en cada Misa confiando en Nuestro Señor Jesucristo que no pondrá ni mas ni menos de lo que le debemos. Una sola gota de su sangre puede librar al mundo entero de todos sus crímenes. Pero el mundo debe firmar algo así como un cheque en blanco o algo así como un reconocimiento de sus crímenes.
Abel:
Ya que estamos en el "tal como lo veo yo", te diría que estoy completamente de acuerdo con lo que dices excepto en un punto: puedo firmar el cheque en blanco, porque Él me lo firmó primero.
Tú pones el acento en lo que el mundo (la comunidad, el individuo) DEBE hacer primero; lo que yo pienso es que lo bueno y saludable, lo mejor para el mundo y para cada hombre es llegar en algún momento, en esta vida o en la otra (que para algo creemos en el purgatorio) a reconocer los crímenes. Pero eso, que es lo bueno, lo saludable y la salvación, aunque quizás DEBERÍA reconocerlo primero, no PUEDE reconocerlo primero (yo no puedo, y por solidaridad de naturaleza, me atrevo a pensar que tú tampoco); así que se nos da un cheque en blanco, un perdón gratuito de manera absoluta, no relativa, sino absoluta, y gracias a ese perdón, y en la medida en que vamos penetrando en él, que vamos interiorizando ese perdón, que se van curando las heridas de nuestro corazón, nos vamos haciendo capaces (no nosotros a nosotros mismos, sino que ese perdón nos hace capaces) de salir de nuestro pecado.
Eso tarda en unos lo que una confesión, en otros toda una vida, y otros necesitan un vida terrena + un plus de purgatorio...
Por racionalizar esto y tomar el efecto como causa, es que convertimos nuestra fe en una máquina de desesperar pecadores: tú no vengas, tú no te acerques, tú no estás limpio, tú no crees lo suficientemente bien, tú no comprendes, tú no ves, tú no sabes, tú no vives, tú no alcanzas la contrición necesaria, tú no pones los medios para dejar de pecar...
Pero en fin, es "como lo veo yo", así que no hace falta que me hagas más caso que el justito.
Javier:
Conste que sus puntos de vista me interesan muchísimo y que disfruto de lo lindo -y aprendo- leyendo su blog. No discuto la verdad -misteriosa- del perdón de Dios que precede a nuestro arrepentimiento: perdónalos, no saben lo que hacen. Y si, en efecto, nuestro arrepentimiento no es condición para su perdón, si (acento) que lo es para que su perdón nos salve: Dios que te creo (no sale el acento) sin ti, no te salvara (acento) sin ti. Tenemos ante los ojos a Uno que da su Vida por nosotros. Tenemos una vida para reconocer ese Amor. Se nos dice que no desesperemos y que -pase lo que pase- confiemos en ese Amor que siempre perdona. Pero también se nos dice: no tentaras (acento) al Señor. Y se nos advierte así tanto contra la desesperación como contra la presunción. Cierto que la Ley sin gracia es una carga que ni nuestros padres pudieron llevar ni podemos llevar nosotros. Pero no en vano el anuncio del Evangelio va unido a la llamada a la conversión. Podemos convertir nuestra fe en una maquina de desesperar o en una máquina de fabricar presunción. De todo se ha dado en la historia del cristianismo. Gracias por su atención.
Hasta aquí lo ya habido, en comentarios agregaré mi respuesta a esto último, y queda abierto para continuar.
«Yo un problema muy gordo que le veo al cristianismo que yo conozco es la cantidad de cristianos que creen que no necesitan sacramentos, sobre todo confesión. Porque, en lugar de considerarnos pecadores y sufridores de las consecuencias del pecado original y necesitar, por tanto, perdón de los pecados y reconciliación con Dios, pues consideramos que nuestro mal es fruto de las circunstancias sociales al más puro estilo del materialismo histórico. Como decía el bueno de Marx: "No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia." Y por eso vemos obispos diciendo que lo mejor es que los divorciados adúlteros comulguen y otros desastres. Y claro, si no necesitamos conversión sino subsidios, pues... el cristianismo no vale para mucho, la verdad.» (user: quebellassontustiendas)
A decir verdad, mi reflexión se disparó muy pronto de ese comentario, y no digamos del tema principal del post... sin embargo se me unió al diálogo el P. Javier Vicens, con quien frecuentemente tenemos intercambios allí mismo, a partir de puntos de vista bastante disímiles.
El tema se fue profundizando y ramificando, y me resultaba vergonzoso ya utilizarle el blog a TEB para responder, así que traigo aquí toda la conversación, agrego un paso más, y si quiere D. Javier (o quien lo desee), podemos continuar.
Abel:
Ese que dijo que "los publicanos y prostitutas os precederán en el Reino", sin aclarar si tenían que dejar de serlo para preceder, seguramente era un populista, qué fácil es prometer utopías para ganarse al pueblito: "liberación a los cautivos...", "Yo os aliviaré..." ¡demagogo!
Afortunadamente al Demagogo populista lo crucificaron, si no, no sé a dónde hubiéramos llegado... tras lo cual la paciente obra del Gran Inquisidor (en distintas versiones, pero idéntica pasión por la Verdad), año tras años ha conseguido poner un poco de orden en tanto revuelto que casi amenazaba con acabar con nuestra religión.
Lo importante ahora sería completar la obra, sacar del medio a toda la antiiglesia, a todos los pecadores que no consiguen dejar de serlo, a todos los manchados cuya mancha no se puede tapar ni dejar a cero; que se vayan, así no habrá salvación ni alegría de redimidos, ni segundas oportunidades, pero al menos sabremos quién es quién.
Javier:
Si Nuestro Señor, tan amable siempre, le dijo a la amable adultera que no pecase mas, me extrañaría que hubiera propuesto a las prostitutas como ejemplo a seguir sin hacer mención de su arrepentimiento. Herodes escuchaba con gusto a Juan -el bautizador- pero no se arrepentía de estar con la amable mujer de su hermano. Si Herodes se hubiera arrepentido, Jesus -Nuestro Señor- nos habría dicho: "hasta el mismo Herodes os precederá en en el Reino".
Y perdonen las faltas de acentuación. Es que mi tablet -como los teólogos modernos- pone los acentos no según las reglas de acentuación sino siguiendo los impulsos de su noble corazón o, por decirlo al modo antiguo, a su albur.
Abel:
Lo interesante del relato de la adúltera es que muestra que Jesús daba con mucha facilidad y liberalidad cheques en blanco: "en adelante no peques más"... y nosotros convertimos esa afirmación en su contraria: "Jesús la perdonó A CONDICIÓN de que no pecara más". En realidad nadie sabe si la adúltera siguió pecando o no; ni siquiera es exactamente una condición, bien puede ser un consejo, o un deseo; y a la vista de nuestra naturaleza humana, podemos casi asegurar el resultado.
Pero mientras tanto salió de la arena feliz con su cheque en blanco, y nadie le pudo quitar ese perdón ya dado de antemano, sin condiciones, sin racionalizaciones, y sin proporciones.
Jesús predicó y enseñó cosas muy contrastantes, sobre la puerta angosta, pero también con la mano ancha, y cuando dijo el apotegma del camello por el ojo de la aguja y los discípulos sacaron la consecuencia lógica: "entonces ningún rico se puede salvar", les salió por la tangente: "no hay nada imposible para Dios".
La verdad es que no termino de entender de dónde sacamos y justificamos este agobiante racionalismo que convierte una fe auténticamente liberadora en una religión como todas las demás, "y si no te gusta, vete".
Luego al propio TEB le contraría un tanto que el Papa aparezca mencionado entre "los demás líderes religiosos"
Javier:
Más que dar cheques en blanco, tal como lo veo yo, Jesus pedía y pide cheques en blanco. Nunca -que yo sepa- dijo: "poned lo que queráis y yo lo firmo y os lo pago" Esa era la actitud de Herodes cuando había bebido más de la cuenta y se emocionaba con el baile de Salomé: "pídeme lo que quieras, la mitad de mi reino o la cabeza del bautizador, tan amable". Nuestro Señor no es Herodes. Lo que vino a decir y dice es, mas bien, "Firmadme un cheque en blanco y dejad que yo ponga la cantidad que me debéis. Todos me debéis mas de lo que podeis pagar pero no os preocupéis. Cualquier deuda reconocida será perdonada porque no he venido al mundo para cobrar deudas sino para perdonar deudas reconocidas".
El "yo confieso" es un cheque en blanco que firmamos en cada Misa confiando en Nuestro Señor Jesucristo que no pondrá ni mas ni menos de lo que le debemos. Una sola gota de su sangre puede librar al mundo entero de todos sus crímenes. Pero el mundo debe firmar algo así como un cheque en blanco o algo así como un reconocimiento de sus crímenes.
Abel:
Ya que estamos en el "tal como lo veo yo", te diría que estoy completamente de acuerdo con lo que dices excepto en un punto: puedo firmar el cheque en blanco, porque Él me lo firmó primero.
Tú pones el acento en lo que el mundo (la comunidad, el individuo) DEBE hacer primero; lo que yo pienso es que lo bueno y saludable, lo mejor para el mundo y para cada hombre es llegar en algún momento, en esta vida o en la otra (que para algo creemos en el purgatorio) a reconocer los crímenes. Pero eso, que es lo bueno, lo saludable y la salvación, aunque quizás DEBERÍA reconocerlo primero, no PUEDE reconocerlo primero (yo no puedo, y por solidaridad de naturaleza, me atrevo a pensar que tú tampoco); así que se nos da un cheque en blanco, un perdón gratuito de manera absoluta, no relativa, sino absoluta, y gracias a ese perdón, y en la medida en que vamos penetrando en él, que vamos interiorizando ese perdón, que se van curando las heridas de nuestro corazón, nos vamos haciendo capaces (no nosotros a nosotros mismos, sino que ese perdón nos hace capaces) de salir de nuestro pecado.
Eso tarda en unos lo que una confesión, en otros toda una vida, y otros necesitan un vida terrena + un plus de purgatorio...
Por racionalizar esto y tomar el efecto como causa, es que convertimos nuestra fe en una máquina de desesperar pecadores: tú no vengas, tú no te acerques, tú no estás limpio, tú no crees lo suficientemente bien, tú no comprendes, tú no ves, tú no sabes, tú no vives, tú no alcanzas la contrición necesaria, tú no pones los medios para dejar de pecar...
Pero en fin, es "como lo veo yo", así que no hace falta que me hagas más caso que el justito.
Javier:
Conste que sus puntos de vista me interesan muchísimo y que disfruto de lo lindo -y aprendo- leyendo su blog. No discuto la verdad -misteriosa- del perdón de Dios que precede a nuestro arrepentimiento: perdónalos, no saben lo que hacen. Y si, en efecto, nuestro arrepentimiento no es condición para su perdón, si (acento) que lo es para que su perdón nos salve: Dios que te creo (no sale el acento) sin ti, no te salvara (acento) sin ti. Tenemos ante los ojos a Uno que da su Vida por nosotros. Tenemos una vida para reconocer ese Amor. Se nos dice que no desesperemos y que -pase lo que pase- confiemos en ese Amor que siempre perdona. Pero también se nos dice: no tentaras (acento) al Señor. Y se nos advierte así tanto contra la desesperación como contra la presunción. Cierto que la Ley sin gracia es una carga que ni nuestros padres pudieron llevar ni podemos llevar nosotros. Pero no en vano el anuncio del Evangelio va unido a la llamada a la conversión. Podemos convertir nuestra fe en una maquina de desesperar o en una máquina de fabricar presunción. De todo se ha dado en la historia del cristianismo. Gracias por su atención.
Hasta aquí lo ya habido, en comentarios agregaré mi respuesta a esto último, y queda abierto para continuar.
martes, 30 de septiembre de 2014
La carta de Reig Plá, el «gaymonio» y otras cuestiones que dan que pensar...
Con el traído y llevado asunto de la abortada ley Gallardón, hubo en la red opiniones de toda clase. La ley parecía hecha a la medida de las exigencias provida católicas (a la medida de mínimos, ya sé, porque somos inconformables), pero como los provida en España somos una auténtica minoría, la ley cayó antes de levantarse.
El PP había prometido vagamente revisar la Ley Aído, una ley del aborto hiperpermisiva, es más: de activa promoción del aborto. Se le encargó a Gallardón la revisión de la Ley, e hizo una que gustaba a esta minoría (como digo: gustaba de mínimos, pero gustaba).
Con una mano en el corazón: Gallardón no hizo lo que el gobierno le pidió, que era revisar un poco a la baja la Ley Aído, lo que hizo fue contraponer a la Ley Aído otra Ley que partía de otro principio, no del principio mayoritariamente aceptado por la sociedad del "derecho al aborto", así que el gobierno hizo lo que le toca a un gobierno en una democracia: preservar su base de votantes.
Porque aunque ahora los provida lloren y pataleen, la verdad es que no son la base de votantes del PP, que es un partido liberal, «informado ideológicamente por el feminismo radical y la ideología de género, e “infectado”, como el resto de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios, por el lobby LGBTQ; siervos todos, a su vez, de instituciones internacionales (públicas y privadas) para la promoción de la llamada “gobernanza global” al servicio del imperialismo transnacional neocapitalista» (jolines con el Obispo! si es que parece un panfleto de izquierda de los 70!). Bueno, de paso acabo de presentarla: es un párrafo de la carta de Mons. Reig Plá, obispo de Alcalá de Henares, a propósito de la retirada del proyecto de Ley Gallardón.
Los provida están que trinan (aquí ya no uso la primera del plural, porque mi postura provida no tiene que ver con las "leyes del aborto" que son otras cosas que el aborto), por un lado se quieren comer crudo a Rajoy, por el otro, el hecho de que ellos y sólo ellos pataleen les muestra bien a las claras que no son la base de votantes del PP, y no tienen ninguna otra fuerza política con posibilidades de gobierno; así que el mismo pataleo demuestra que el gobierno actuó como era previsible que actuara, y que esto no es sentido -ni por el gobierno ni por su base electoral- como una traición a sus promesas electorales, por mucho que los provida lo quieran presentar así. Es más, en el acto por el cual Rajoy daba una patada a la ley y a Gallardón juntos (cuya hora había llegado hacía ya un tiempo), se leyeron esas mismas promesas electorales, signo de que el gobierno no considera que las haya incumplido, sino que "todavía" (y los tiempos de Rajoy son más inescrutables que los de Dios) no ha comenzado a hacerlo.
Presentada la cuestión, de lo que quería hablar es, como tantas veces, del modo de insertarnos los católicos, con nuestras exigencias, nuestras ideas, nuestra cosmovisión, etc. en un mundo que gira para otro lado, que ve las cosas distintas, y en el que tenemos que contar con que la inmensa mayoría de los que van a misa no están en desacuerdo con el aborto (aunque no tengan quizás una teoría al respecto), no están en contra del matrimonio del mismo sexo "si se aman", no ven mal que las parejas convivan años antes de casarse, la señora de la casa compra los preservativos para todos los varoncitos del hogar, "por si salen el fin de semana, para que tengan cuidado, porque estos chicos de hoy...", y no ven mal del todo que los matrimonios se separen "cuando se acabó el amor".
No estoy hablando de las teorías de género, del "derecho a la posesión de mi cuerpo", ni de todo eso tan teórico, sino de percepciones completamente palpables, primitivas, a flor de piel, hechas por fuera de toda consideración teórica: intuiciones del pueblo fiel.
Hace un par de generaciones todavía se representaba en colegios católicos el «Entremés del mancebo que casó con mujer brava», de Alejandro Casona, que es un sátira, pero que resulta también una horrible apología de la violencia de género. La razón es que eso, tan profundamente anticristiano, era aceptado por la gente piadosa: "una buena sacudida [del esposo a la esposa, se entiende] ayuda a mantener el matrimonio como Dios manda", escuché yo mismo hace unos años a una señora mayor en la cola de Mercadona. El santoral católico está bastante nutrido de mujeres maltratadas -pobrecillas ellas y bien santas que fueron, heroicamente-, que los hagiógrafos aprovechaban para poner de ejemplo a las casadas, para que supieran aguantar.
Los horripilantes crímenes pederastas cometidos por eclesiásticos no se pudieron destapar hasta que no entró en la conciencia del pueblo fiel (de ese que va silenciosamente a misa), que no era piadoso guardar silencio ante ello.
Este "sensus fidelium" (sentido cristiano de los fieles) tiene sus tiempos, y no es manipulable, ni reductible a códigos. A veces da gracia cómo los "conscientes de la fe" apelan al "sensus fidelium": cuando concuerda con lo que la doctrina oficial dice, viva el sensus fidelium, cuando no concuerda, "le ha han lavado el cerebro al pueblo cristiano".
Pero resulta que posiblemente el sensus fidelium (que no es infalible) se mueva por un cierto "olor a pastos", y lo interprete a su manera, en parte bien, en parte mal. No creo que haya que casarse con las interpretaciones de la fe y la moral que hacen las viejas al salir de misa, pero estoy seguro de que hay que, al menos, escucharlas un poco más. Y si ellas dicen que "bueno, mejor que se separen si no hay amor", o "si se aman, qué tiene de malo que vivan juntos?", deberíamos saber que allí hay, en la representación de una cáscara cultural que terminará cambiando, un núcleo de verdad que el Espíritu está hablando a nuestra fe.
Por muy cierta que pudiera ser la doctrina oficial sobre el aborto, la anticoncepción, la homosexualidad, la indisolubilidad matrimonial, las relaciones prematrimoniales, etc. hay -y creo que el Espíritu está golpenado la puerta de su Casa a ver si le abrimos- demasiados seres humanos que dejamos fuera, demasiada misericordia que estamos guardando en el cajón para mejores tiempos, demasiados abrazos del Padre que no somos capaces de repartir.
Bueno, ¿y qué hacer entonces? ¿simplemente cambiar 2000 años de convicciones "para que un par de degenerados que igual no vendrán a misa estén contentos"? (la frase es literal de un blog católico). Me parece reductivo ese planteo, pero quizás se trate de algo de eso. En la misa de hoy se leyó el fragmento de Lucas 9,51-56, que en su versión litúrgica dice así:
Al nivel del lenguaje y de la predicación tenemos mucho para hacer:
-Recibir al mundo con buena voluntad, con voluntad de encontrar en él lo que tenga de verdadero, y eso no se hace sin buena voluntad.
A veces esto se entiende así: yo tengo ya de antemano lo que es verdadero, en lo que el mundo coincide, lo puedo aceptar. No se trata de eso, sino de estar dispuesto a encontrar en el mundo vestigios de verdad que nosotros perdimos, o que nunca tuvimos.
-Nosotros no somos el mundo ni del mundo: aceptar del mundo el lenguaje con el que él habla de la realidad, tal como el mundo la percibe; sólo así podremos transformarla, si es que realmente queremos transformarla por amor a los hombres y deseo de su salvación, y no por mera vanagloria, y para demostrar que teníamos razón.
Sobre esto hay muchos ejemplos, me detengo en uno particularmente lacerante: algún ingenioso bautizó "gaymonio" al matrimonio entre personas del mismo sexo, y en general a lo que es la actual doctrina civil sobre el matrimonio en los países más desarrollados. Cuando un blog habla de "gaymonio", ya sabemos que estamos entre amigos, mientras que si dice "matrimonio homosexual", "matrimonio gay", o "matrimonio entre personas del mismo sexo", es un progre, y si es cristiano, es un "miope" y "le han lavado el cerebro". A mí me han reconvenido varias veces por hablar de "matrimonio homosexual" y no de "gaymonio": "eso no es matrimonio", me han dicho.
Pues permítanme que lo diga con todas las letras: eso es un cristiano irrespetuoso, soberbio, y que le interesa un pito la salvación del mundo, puesto que no está siquiera dispuesto a empezar por aceptarlo tal cual es, primer paso para desear transformarlo.
No se trata de "respetos humanos" (en el mal sentido), sino de auténtica humanidad, una humanidad de la que cada uno de nosotros participamos, y de convicciones que posiblemente sustentaríamos nosotros mismos si Cristo no nos hubiera enseñado el misterio profundo del matrimonio, la matrimonialidad del mundo. Somos privilegiados por haber accedido al secreto sentido de muchas realidades, de muchas instituciones humanas; y resulta entonces un gesto de soberbia hacer de nuestro privilegio la medida de la verdad.
Si queremos transformar el mundo, aceptemos lo verdadero del mundo: sus definiciones de matrimonio, sus definiciones de vida humana, sus definiciones numéricas de la verdad. Aceptando la legitimidad de esas verdades, aceptando que el mundo tiene derecho a plantearse a sí mismo como mejor le parezca, estaremos en el primer peldaño de una escala que en su último paso es la transformación de esos criterios.
Conozco la objeción: "pero el mundo no me acepta mis criterios, me llaman fascista, retrógrado, conserva, me insultan... por qué tendría yo que aceptar esos criterios torcidos y encima sonreír?"
¿Quieres una razón sobrenatural? porque Cristo lo aceptó todo, y partió de allí a proponer algo nuevo, y a los que les propuso y aceptaron, los "sacó del mundo"
¿Quieres una razón civil? porque tu postura representa sólo el 2% de una sociedad que gobierna para el 100%, y se maneja con votos y mayorías, que es una convención, pero es mejor que otras convenciones, al menos es la que mejor funciona de las últimas que hemos probado.
Si quieres que tu postura sea respetada, comienza por aceptar la verdad del mundo, que es que "la verdad" es aquello que consiga el 51% de los votos.
Una vez aceptado esto, sigue por ganar voluntades, entender lo que le ocurre al 98% que no te quiere, corregir lo que es soberbio en tu postura, lo que la hace repelente aunque pudiera ser verdadera. Gana conciencias, no aplastes discursivamente, se trata de transformar la mirada del otro, y no violentándolo, no "lavándole el cerebro", sino ampliándole su campo de mirada.
Una vez comenzado esto, ten mucha paciencia, los procesos históricos no se realizan de un día para el otro. Ahora estamos con el impulso de la absoluta autonomía de la mónada humana. Es un proceso, un proceso que captó algo verdadero y olvidado en el mundo anterior, y está persigueindo esa verdad a la manera humana: a los tumbos. Si no somos capaces de acompañar el proceso de la autonomía, si nos limitamos a ensalzar las partes buenas de la verdad anterior, y nos olvidamos que traía también mucho dolor, muchos excluidos concretos, no conseguiremos ayudar a "optimizar el proceso", y evitar los excluidos del mundo actual.
La carta de Reig Plá, que puertas adentro gustó mucho y que podemos tomar como paradigma de las soluciones católicas a los problemas del mundo, realiza uno a uno lo contrario de todo esto:
-Deslegitima la democracia formal (la única existente hoy).
-No sabe leer el programa electoral tal como fue lanzado a -y recibido por- su mayoría de votantes.
-No entiende ni le interesa entender las cuestiones de lenguaje implicadas en "derecho de la mujer".
-Manda una serie de insultos -o pretendidos insultos- encadenados, como el berrinche de un chico: liberal, marxista, lobby, capitalista, LGTBQ, individualista... una colección de términos destinados a quienes se sienten fuera de todos ellos, y por tanto no a quienes estaba dirigido (supuestamente Monseñor quiere persuadir al Gobierno a que reconsidere), y que juntos no quieren decir absolutamente nada.
No cito la Carta para mofarme de ella, pienso que está escrita con pasión y sinceridad, pero es un modelo de cómo nos movemos los católicos con el mundo, y un muestrario de todos nuestros fallos.
El PP había prometido vagamente revisar la Ley Aído, una ley del aborto hiperpermisiva, es más: de activa promoción del aborto. Se le encargó a Gallardón la revisión de la Ley, e hizo una que gustaba a esta minoría (como digo: gustaba de mínimos, pero gustaba).
Con una mano en el corazón: Gallardón no hizo lo que el gobierno le pidió, que era revisar un poco a la baja la Ley Aído, lo que hizo fue contraponer a la Ley Aído otra Ley que partía de otro principio, no del principio mayoritariamente aceptado por la sociedad del "derecho al aborto", así que el gobierno hizo lo que le toca a un gobierno en una democracia: preservar su base de votantes.
Porque aunque ahora los provida lloren y pataleen, la verdad es que no son la base de votantes del PP, que es un partido liberal, «informado ideológicamente por el feminismo radical y la ideología de género, e “infectado”, como el resto de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios, por el lobby LGBTQ; siervos todos, a su vez, de instituciones internacionales (públicas y privadas) para la promoción de la llamada “gobernanza global” al servicio del imperialismo transnacional neocapitalista» (jolines con el Obispo! si es que parece un panfleto de izquierda de los 70!). Bueno, de paso acabo de presentarla: es un párrafo de la carta de Mons. Reig Plá, obispo de Alcalá de Henares, a propósito de la retirada del proyecto de Ley Gallardón.
Los provida están que trinan (aquí ya no uso la primera del plural, porque mi postura provida no tiene que ver con las "leyes del aborto" que son otras cosas que el aborto), por un lado se quieren comer crudo a Rajoy, por el otro, el hecho de que ellos y sólo ellos pataleen les muestra bien a las claras que no son la base de votantes del PP, y no tienen ninguna otra fuerza política con posibilidades de gobierno; así que el mismo pataleo demuestra que el gobierno actuó como era previsible que actuara, y que esto no es sentido -ni por el gobierno ni por su base electoral- como una traición a sus promesas electorales, por mucho que los provida lo quieran presentar así. Es más, en el acto por el cual Rajoy daba una patada a la ley y a Gallardón juntos (cuya hora había llegado hacía ya un tiempo), se leyeron esas mismas promesas electorales, signo de que el gobierno no considera que las haya incumplido, sino que "todavía" (y los tiempos de Rajoy son más inescrutables que los de Dios) no ha comenzado a hacerlo.
Presentada la cuestión, de lo que quería hablar es, como tantas veces, del modo de insertarnos los católicos, con nuestras exigencias, nuestras ideas, nuestra cosmovisión, etc. en un mundo que gira para otro lado, que ve las cosas distintas, y en el que tenemos que contar con que la inmensa mayoría de los que van a misa no están en desacuerdo con el aborto (aunque no tengan quizás una teoría al respecto), no están en contra del matrimonio del mismo sexo "si se aman", no ven mal que las parejas convivan años antes de casarse, la señora de la casa compra los preservativos para todos los varoncitos del hogar, "por si salen el fin de semana, para que tengan cuidado, porque estos chicos de hoy...", y no ven mal del todo que los matrimonios se separen "cuando se acabó el amor".
No estoy hablando de las teorías de género, del "derecho a la posesión de mi cuerpo", ni de todo eso tan teórico, sino de percepciones completamente palpables, primitivas, a flor de piel, hechas por fuera de toda consideración teórica: intuiciones del pueblo fiel.
Hace un par de generaciones todavía se representaba en colegios católicos el «Entremés del mancebo que casó con mujer brava», de Alejandro Casona, que es un sátira, pero que resulta también una horrible apología de la violencia de género. La razón es que eso, tan profundamente anticristiano, era aceptado por la gente piadosa: "una buena sacudida [del esposo a la esposa, se entiende] ayuda a mantener el matrimonio como Dios manda", escuché yo mismo hace unos años a una señora mayor en la cola de Mercadona. El santoral católico está bastante nutrido de mujeres maltratadas -pobrecillas ellas y bien santas que fueron, heroicamente-, que los hagiógrafos aprovechaban para poner de ejemplo a las casadas, para que supieran aguantar.
Los horripilantes crímenes pederastas cometidos por eclesiásticos no se pudieron destapar hasta que no entró en la conciencia del pueblo fiel (de ese que va silenciosamente a misa), que no era piadoso guardar silencio ante ello.
Este "sensus fidelium" (sentido cristiano de los fieles) tiene sus tiempos, y no es manipulable, ni reductible a códigos. A veces da gracia cómo los "conscientes de la fe" apelan al "sensus fidelium": cuando concuerda con lo que la doctrina oficial dice, viva el sensus fidelium, cuando no concuerda, "le ha han lavado el cerebro al pueblo cristiano".
Pero resulta que posiblemente el sensus fidelium (que no es infalible) se mueva por un cierto "olor a pastos", y lo interprete a su manera, en parte bien, en parte mal. No creo que haya que casarse con las interpretaciones de la fe y la moral que hacen las viejas al salir de misa, pero estoy seguro de que hay que, al menos, escucharlas un poco más. Y si ellas dicen que "bueno, mejor que se separen si no hay amor", o "si se aman, qué tiene de malo que vivan juntos?", deberíamos saber que allí hay, en la representación de una cáscara cultural que terminará cambiando, un núcleo de verdad que el Espíritu está hablando a nuestra fe.
Por muy cierta que pudiera ser la doctrina oficial sobre el aborto, la anticoncepción, la homosexualidad, la indisolubilidad matrimonial, las relaciones prematrimoniales, etc. hay -y creo que el Espíritu está golpenado la puerta de su Casa a ver si le abrimos- demasiados seres humanos que dejamos fuera, demasiada misericordia que estamos guardando en el cajón para mejores tiempos, demasiados abrazos del Padre que no somos capaces de repartir.
Bueno, ¿y qué hacer entonces? ¿simplemente cambiar 2000 años de convicciones "para que un par de degenerados que igual no vendrán a misa estén contentos"? (la frase es literal de un blog católico). Me parece reductivo ese planteo, pero quizás se trate de algo de eso. En la misa de hoy se leyó el fragmento de Lucas 9,51-56, que en su versión litúrgica dice así:
«Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.Aclaro que eso dice la versión litúrgica, porque la última frase: "no sabéis...a salvarlos", no figura en muchos manuscritos antiguos, y la crítica bíblica tiene sobradas sospechas de la autenticidad lucana, así que en la mayoría de las biblias no figura. Sin embargo la liturgia la lee, mira por dónde, quizás para azote de la Iglesia, ya que ayuda a tomar conciencia de que lo nuestro no es el juicio ni el fuego del cielo, sino llevar salvación, llevar jaris -gracia, alegría-, "misericordiando" entre los hombres.
De camino entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:
-Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo y acabe con ellos?
El se volvió y les regañó, y dijo:
-No sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos.»
Al nivel del lenguaje y de la predicación tenemos mucho para hacer:
-Recibir al mundo con buena voluntad, con voluntad de encontrar en él lo que tenga de verdadero, y eso no se hace sin buena voluntad.
A veces esto se entiende así: yo tengo ya de antemano lo que es verdadero, en lo que el mundo coincide, lo puedo aceptar. No se trata de eso, sino de estar dispuesto a encontrar en el mundo vestigios de verdad que nosotros perdimos, o que nunca tuvimos.
-Nosotros no somos el mundo ni del mundo: aceptar del mundo el lenguaje con el que él habla de la realidad, tal como el mundo la percibe; sólo así podremos transformarla, si es que realmente queremos transformarla por amor a los hombres y deseo de su salvación, y no por mera vanagloria, y para demostrar que teníamos razón.
Sobre esto hay muchos ejemplos, me detengo en uno particularmente lacerante: algún ingenioso bautizó "gaymonio" al matrimonio entre personas del mismo sexo, y en general a lo que es la actual doctrina civil sobre el matrimonio en los países más desarrollados. Cuando un blog habla de "gaymonio", ya sabemos que estamos entre amigos, mientras que si dice "matrimonio homosexual", "matrimonio gay", o "matrimonio entre personas del mismo sexo", es un progre, y si es cristiano, es un "miope" y "le han lavado el cerebro". A mí me han reconvenido varias veces por hablar de "matrimonio homosexual" y no de "gaymonio": "eso no es matrimonio", me han dicho.
Pues permítanme que lo diga con todas las letras: eso es un cristiano irrespetuoso, soberbio, y que le interesa un pito la salvación del mundo, puesto que no está siquiera dispuesto a empezar por aceptarlo tal cual es, primer paso para desear transformarlo.
No se trata de "respetos humanos" (en el mal sentido), sino de auténtica humanidad, una humanidad de la que cada uno de nosotros participamos, y de convicciones que posiblemente sustentaríamos nosotros mismos si Cristo no nos hubiera enseñado el misterio profundo del matrimonio, la matrimonialidad del mundo. Somos privilegiados por haber accedido al secreto sentido de muchas realidades, de muchas instituciones humanas; y resulta entonces un gesto de soberbia hacer de nuestro privilegio la medida de la verdad.
Si queremos transformar el mundo, aceptemos lo verdadero del mundo: sus definiciones de matrimonio, sus definiciones de vida humana, sus definiciones numéricas de la verdad. Aceptando la legitimidad de esas verdades, aceptando que el mundo tiene derecho a plantearse a sí mismo como mejor le parezca, estaremos en el primer peldaño de una escala que en su último paso es la transformación de esos criterios.
Conozco la objeción: "pero el mundo no me acepta mis criterios, me llaman fascista, retrógrado, conserva, me insultan... por qué tendría yo que aceptar esos criterios torcidos y encima sonreír?"
¿Quieres una razón sobrenatural? porque Cristo lo aceptó todo, y partió de allí a proponer algo nuevo, y a los que les propuso y aceptaron, los "sacó del mundo"
¿Quieres una razón civil? porque tu postura representa sólo el 2% de una sociedad que gobierna para el 100%, y se maneja con votos y mayorías, que es una convención, pero es mejor que otras convenciones, al menos es la que mejor funciona de las últimas que hemos probado.
Si quieres que tu postura sea respetada, comienza por aceptar la verdad del mundo, que es que "la verdad" es aquello que consiga el 51% de los votos.
Una vez aceptado esto, sigue por ganar voluntades, entender lo que le ocurre al 98% que no te quiere, corregir lo que es soberbio en tu postura, lo que la hace repelente aunque pudiera ser verdadera. Gana conciencias, no aplastes discursivamente, se trata de transformar la mirada del otro, y no violentándolo, no "lavándole el cerebro", sino ampliándole su campo de mirada.
Una vez comenzado esto, ten mucha paciencia, los procesos históricos no se realizan de un día para el otro. Ahora estamos con el impulso de la absoluta autonomía de la mónada humana. Es un proceso, un proceso que captó algo verdadero y olvidado en el mundo anterior, y está persigueindo esa verdad a la manera humana: a los tumbos. Si no somos capaces de acompañar el proceso de la autonomía, si nos limitamos a ensalzar las partes buenas de la verdad anterior, y nos olvidamos que traía también mucho dolor, muchos excluidos concretos, no conseguiremos ayudar a "optimizar el proceso", y evitar los excluidos del mundo actual.
La carta de Reig Plá, que puertas adentro gustó mucho y que podemos tomar como paradigma de las soluciones católicas a los problemas del mundo, realiza uno a uno lo contrario de todo esto:
-Deslegitima la democracia formal (la única existente hoy).
-No sabe leer el programa electoral tal como fue lanzado a -y recibido por- su mayoría de votantes.
-No entiende ni le interesa entender las cuestiones de lenguaje implicadas en "derecho de la mujer".
-Manda una serie de insultos -o pretendidos insultos- encadenados, como el berrinche de un chico: liberal, marxista, lobby, capitalista, LGTBQ, individualista... una colección de términos destinados a quienes se sienten fuera de todos ellos, y por tanto no a quienes estaba dirigido (supuestamente Monseñor quiere persuadir al Gobierno a que reconsidere), y que juntos no quieren decir absolutamente nada.
No cito la Carta para mofarme de ella, pienso que está escrita con pasión y sinceridad, pero es un modelo de cómo nos movemos los católicos con el mundo, y un muestrario de todos nuestros fallos.
domingo, 31 de agosto de 2014
«cuentas católicas»
Un chico al que sigo en twitter, seminarista chileno, que a veces trae algunas citas interesantes de lo que ve por internet, retuiteaba uno de @Arguments con las «20 cuentas católicas imprescindibles en Twitter.»: http://www.arguments.es/comunicarlafe/20-cuentas-catolicas-twitter/
Inmediatamente salto mi alarma, esa que me hace dar traspiés con amistades, y en mi propia familia, la leche hervida de tano que no puede frenar la lengua: «¿cuentas católicas? qué horror!!!!! el solo concepto me da repeluz (y viendo cuáles son, se me confirma, salvando un par)».
Como en twitter peso menos que una mosca (debo ser el tuitero menos seguido y menos retuiteado de la corta historia de esta red), no creo que este chico me pida justificación de mi exabrupto. De todos modos no veo que pudiera hacerlo en 140 caracteres, así que me he venido aquí a ver si yo mismo me puedo explicar por qué me da repeluz esto de las "cuentas católicas".
El concepto de "sitio católico", "cuenta católica", me incomoda bastante... ¡pero cómo! -me dirán- ¿es que no llevas tú mismo un "sitio catolico" cuyo nombre es "El Testigo Fiel - portal católico"? Sí, efectivamente, contradicciones de uno: me da repeluz lo de "... católico" pero no he encontrado la manera de decir eso mismo en el título de mi sitio. De hecho me incomoda, y desde hace 11 años que trato de ver cómo se puede evitar ponerle de nombre "portal católico".
La justificación en mi caso es que la expresión "el testigo fiel", aunque es completamente bíblica y cristocéntrica, hace pensar en los "Testigos de Jehová" (de hecho, en algunas búsquedas aparece el portal entre links de los Testigos), así que para mí era casi una exigencia de programa que figurara la palabra "católico" en el título. Pero aquí aparece la primera cuestión: no por la identidad del sitio, sino para no engañar a nadie, para que el que buscara cosas de los Testigos de Jehová no se empantanara en algo que no está pensado para él. Si un testigo de Jehová quiere venir a leer cosas de católicos, bienvenido sea, pero que no venga engañado, que no venga creyendo que es de los suyos. No me gustan las páginas evangélicas con pinta de católicas, las páginas católicas que imitan a evangélicos, las páginas provida que hacen pensar que es proaborto, las páginas creyentes que hacen pensar que son ateas, etc.... no me gusta engañar (ni ser engañado).
Cuando el otro busque una página católica, tiene que saber que tiene esta y aquella, pero no que se le imponga una página católica si no la buscaba, y con engaño. Si yo quitara el epígrafe "portal católico" a El Testigo Fiel, sería difícil reconocer rápidamente la identidad católica del sitio. Se podría, desde luego, pero habría un rato en que el lector estaría desorientado/engañado.
Pero entonces -me dirán- hay una identidad católica en los sitios, e incluso puede ser bueno -o al menos necesario- explicitarla, ¿cuál es el problema con las «20 cuentas católicas imprescindibles»? ¡Claro que hay una «identidad católica» en los sitios! eso es sencillamente innegable. El problema, creo yo es doble: si esa identidad es un punto de partida o de llegada, y para qué queremos esa identidad.
Pienso que la identidad tiene que ser un punto de llegada: puesto que quienes hacen el sitio son católicos, y puesto que los contenidos pretenden expresar, reflejar, debatir, la cuestión católica, resulta que el sitio es un sitio católico.
Nos damos cuenta cuando la identidad se ha tomado como punto de partida y no de llegada, porque enseguida el sitio/institución se cree idéntico con la fe católica. Por ejemplo, hay un sitio relativamente nuevo llamado "Infovaticana", no es un sitio oficial ni mucho menos, sin embargo utilizan en el logo el escudo papal como si lo fueran, y no parece que les dé ningún reparo en ello. Estoy seguro que no quieren (subjetivamente) engañar a nadie, pero de hecho se sienten "tan católicos", tan "del riñón" que ¿por qué no habrían de usar el escudo papal? y así de hecho engañan (por ejemplo a mi Sra. que me dijo el otro día que tal noticia la había publicado "La Iglesia"..., pues no, la publicaron unos señores católicos, de un sitio privado llamado infovaticana, buenos o malos católicos, como yo).
Idealmente el nombre de católico no debería figurar en ninguna parte, debería ser algo que los demás descubren, que se nos reconociera por el "hacer católico", no por la etiqueta o el logo.
Pero el problema mayor, creo yo, y es lo que me parece que hace que lo de los "20 sitios..." me dé repeluz, es que cuando partimos de la identidad católica terminamos, querámoslo o no, en un catolicismo de corralito... Me acuerdo de haber ido de joven a algunas manifestaciones políticas en Argentina; naturalmente se mezclaban allí gente de toda clase de sudores, pero los partidos de más a la izquierda (PI, PO, etc) iban envueltos en una soga: el corralito identitario. Soy de izquierda, que no me pierda...
Algo así pasa con los "sitios católicos" que toman el catolicismo como punto de partida, que de tanto creerse "punto de referencia para católicos" en la red, terminan privilegiando la identidad abstracta, pensada (y a menudo meramente imaginada) por sobre la identidad real, es decir, el hecho de que el catolicismo son los creyentes, los buenos creyentes y los malos creyentes, las manos, los pies y los glúteos del Cuerpo de Cristo, Cabeza de su Iglesia.
De allí a juez de la catolicidad de los demás católicos hay un solo paso, y me temo que la mayoría de los "20 sitios..." de la lista han dado ese paso más de una vez, algunos lo dan de manera habitual, alguno hace de dar ese paso una nota de orgullo e identidad.
viernes, 20 de junio de 2014
Un 81% de asesinos...
Ayer leí un tuit (supuestamente) provida, que me dio repeluz y una inmensa vergüenza de tener algo que ver, aunque sea indirectamente, con quienes escriben esas cosas (el sólo hecho de que apareciera en mi TL, aunque no fuera de nadie mío, indica que estoy conectado de alguna manera). Decía:
«El 81% de los andaluces son asesinos de niños», y remitía a este link: donde el copete de la «noticia» comienza por aclarar: «Según un sondeo del Centro de Estudios Andaluces, el 81% de los andaluces apoyan aborto.»
Es decir que queda claro que para el autor del post, el apoyo a una ley que permite el infanticio es exactamente lo mismo que el infanticidio.
Es tan absurdo, tan fuera de toda perspectiva, de toda consideración honesta de los hechos, en suma, tan ridículo, que luego el propio post consiste en una serie de preguntas donde el autor se cuestiona si realmente los andaluces saben lo que apoyan. Yo más bien preguntaría: ¿no será que el propio autor no tiene la menor idea de cómo relacionar dos hechos y se le ocurre la relación más delirante, lo que lo lleva a no poder siquiera entenderla él, cuánto más a hacersela entender a los demás?
No consumo esa clase de "pensamiento" (llamémosle así, puesto que proviene de un cerebro, órgano mayormente pensante), pero me detengo en este post porque es de lamentar la permanente endecha de los "provida" (muy entrecomillas, cada día una comilla más) porque la gente no entiende las categorías de la lucha pro-vida... ¡categorías que se les sirven en post que equiparan el apoyo a partidos abortistas o a una ley del aborto con el infanticidio!
Hoy leía un post por demás interesante sobre el tema del abuso de niños donde el autor rechazaba de plano que se apliquen indiscriminadamente a los abusadores (y ojo: a los abusadores, no al que vota una ley que finalmente admite el abuso) de "predador" y otra serie de invectivas aparentemente justificadas, pero que en definitiva de lo que hablan es de nuestra nula empatía con la humanidad a la que creemos defender.
Lo dice así, en un párrafo brillante:
Volvamos al caso del «asesinato de niños». Entre quienes «admiten» el aborto (y habría que ver si todos realmente lo admiten):
Y estos son sólo algunos casos, de muchos más posibles. ¿Se trata siempre de «asesinos»? ¿en el mismo grado? ¿con el mismo significado?
Posiblemente la palabra le quepa al dedillo a los dueños de clínicas abortistas, que representan un muy pequeño (aunque muy significativo) porcentaje de personas que están a favor del aborto, pero entonces, todos los demás han quedado sin tratar: al haber incluido a todos en el registro del mayor, lo que se ha hecho es dejar de entender el problema en su complejidad. Y lo que es peor, se ha rehusado admitir que se pertenece a la misma humanidad donde la separación entre «provida» y «promuerte» es sólo un peldaño, en realidad una minúscula mancha en el ojo que impide ver la realidad de aquello que se elige, o se cree elegir libremente.
Lo que revela esta clase de post es la nula empatía con la humanidad de aquellos que se arrogan estar defendiéndola en sus formas más débiles.
«El 81% de los andaluces son asesinos de niños», y remitía a este link: donde el copete de la «noticia» comienza por aclarar: «Según un sondeo del Centro de Estudios Andaluces, el 81% de los andaluces apoyan aborto.»
Es decir que queda claro que para el autor del post, el apoyo a una ley que permite el infanticio es exactamente lo mismo que el infanticidio.
Es tan absurdo, tan fuera de toda perspectiva, de toda consideración honesta de los hechos, en suma, tan ridículo, que luego el propio post consiste en una serie de preguntas donde el autor se cuestiona si realmente los andaluces saben lo que apoyan. Yo más bien preguntaría: ¿no será que el propio autor no tiene la menor idea de cómo relacionar dos hechos y se le ocurre la relación más delirante, lo que lo lleva a no poder siquiera entenderla él, cuánto más a hacersela entender a los demás?
No consumo esa clase de "pensamiento" (llamémosle así, puesto que proviene de un cerebro, órgano mayormente pensante), pero me detengo en este post porque es de lamentar la permanente endecha de los "provida" (muy entrecomillas, cada día una comilla más) porque la gente no entiende las categorías de la lucha pro-vida... ¡categorías que se les sirven en post que equiparan el apoyo a partidos abortistas o a una ley del aborto con el infanticidio!
Hoy leía un post por demás interesante sobre el tema del abuso de niños donde el autor rechazaba de plano que se apliquen indiscriminadamente a los abusadores (y ojo: a los abusadores, no al que vota una ley que finalmente admite el abuso) de "predador" y otra serie de invectivas aparentemente justificadas, pero que en definitiva de lo que hablan es de nuestra nula empatía con la humanidad a la que creemos defender.
Lo dice así, en un párrafo brillante:
And that distinction does matter. Not because it makes statutory rape okay; of course it doesn't. But it does, for example, make the difference between a good man corrupted by his desires and a man who pretended to be good to make his evil more effective. And that difference is important, primarily because different responses are needed, in both cure and prevention, for differing situations. To treat every case of this wrong (or any wrong) as though it were the worst of its kind actually makes things worse, not better; because a response that suits the worst case probably isn't suited to correct the problems of milder, or at any rate different, cases. Which leaves these other cases effectively untreated. And that means that the problem persists.
Debe hacerse la distinción [entre grados de abuso]. No para dar estatus aceptable al abuso: por supuesto que no. Pero sí, por ejemplo, para hacer la diferencia entre un buen hombre corrompido por sus deseos, y un hombre que se hace pasar por bueno para realizar su mal de manera más efectiva [recordemos el caso del fundador de los Legionarios, agrego yo]. Esta diferencia es importante, principalmente a causa de las diferentes respuestas que requiere, tanto en cuanto a la cura como en cuanto a la prevención, para situaciones que son diferentes. Tratar cada tipo de mal (o cada mal) como si fuera el peor de su tipo, es un error, no un acierto. Porque las respuestas que sirven para el peor de los casos, no sirven posiblemente para resolver el caso medio, o de alguna otra proporción en la escala. Esto conlleva a que esos otros casos permanezcan sin tratar. Y eso significa que el problema persiste. (los corchetes con míos, también lo es la pobre traducción)
Volvamos al caso del «asesinato de niños». Entre quienes «admiten» el aborto (y habría que ver si todos realmente lo admiten):
- hay quienes lo admiten porque es una manera de «normalizar», de «humanizar» lo que ellos/as mismos han practicado. Triste manera, pero no hay necesariamente una aceptación del aborto como tal, sino una fuga hacia adelante de su propio problema interior.
- quienes lo admiten en el sentido en que teorizan sobre los «derechos» de este o aquel, sin que necesariamente hayan tomado del todo conciencia de lo que está en juego.
- quienes lo admiten porque viven de ellos (clínicas abortistas).
- quienes lo admiten porque comen de ello (empleados de las clínicas abortistas).
- quienes votan en unas cámaras de diputados perversamente sujetas a disciplina de voto.
- quienes votan a partidos que entre sus plataformas incluyen de manera directa o indirecta el aborto.
Y estos son sólo algunos casos, de muchos más posibles. ¿Se trata siempre de «asesinos»? ¿en el mismo grado? ¿con el mismo significado?
Posiblemente la palabra le quepa al dedillo a los dueños de clínicas abortistas, que representan un muy pequeño (aunque muy significativo) porcentaje de personas que están a favor del aborto, pero entonces, todos los demás han quedado sin tratar: al haber incluido a todos en el registro del mayor, lo que se ha hecho es dejar de entender el problema en su complejidad. Y lo que es peor, se ha rehusado admitir que se pertenece a la misma humanidad donde la separación entre «provida» y «promuerte» es sólo un peldaño, en realidad una minúscula mancha en el ojo que impide ver la realidad de aquello que se elige, o se cree elegir libremente.
Lo que revela esta clase de post es la nula empatía con la humanidad de aquellos que se arrogan estar defendiéndola en sus formas más débiles.
lunes, 16 de junio de 2014
Ir al mundo
Dice un escritor católico que
Dios inviste al profeta en su fuerza y al patriarca en su fuerza. Mientras tanto, los sacramentos y el "folclore" hacen de caldo de cultivo, mantienen viva una llama, y en ese sentido son imprescindibles y no deberían ser despreciados por quienes pueden mantener la confesión de la fe gracias al "background" de una sociedad básicamente cristiana.
No digo conformarse con el background, pero tener un poco más de delicadeza al criticarlo: si se es mejor que eso, es un don específico de Dios, y quien lo tenga, si desprecia a los demás será juzgado con mayor severidad por haber pretendido apropiarse de un don.
Si se comienza por creer que los demás están «en lobby», en lugar de pensar que los demás tienen sinceros motivos para pensar lo que piensan, aunque lo que piensan esté errado, y los motivos sean incorrectos, se expone uno mismo a ser considerado parte de un lobby (el lobby cristiano), es decir, no ser tomado en serio, además de quedar imposibilitado de hablar a la persona.
Como buen judío, san Pablo rechazaba con todo su ser cualquier manifestación religiosa que oliera a idolatría. El relato de su predicación en el Areópago (Hech 17) marca muy bien el contraste:
v. 16: Mientras Pablo les esperaba en Atenas, estaba interiormente indignado al ver la ciudad llena de ídolos.
v. 22-23: Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: "Atenienses, veo que vosotros sois, por todos los conceptos, los más respetuosos de la divinidad. Pues al pasar y contemplar vuestros monumentos sagrados, he encontrado también un altar en el que estaba grabada esta inscripción: "Al Dios desconocido." Pues bien, lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar.
Yo pregunto: ¿era más negociable la idolatría que el aborto o la homosexualidad? San Pablo no tuvo ningún escrúpulo en callarse sus principios cuando le venía bien para ganar una voluntad más. Porque el objetivo de la predicación es que el otro, la persona, ese que vive en el mundo, ese que está en el pantano, reciba a través nuestro (indignamente de nuestra parte) una mano tendida por Dios. No somos ni dueños ni administradores de ninguna verdad, sólo somos el brazo postizo que Dios usa para entrar en el mundo: una prótesis. Eso es el cristiano. Cualquier otra consideración propia que exceda de eso, que implique juzgar la vida de los demás, es pecado, así venga revestida de alta teología.
Si el pensamiento del mundo es Nietzsche, lo que hay que hacer, como cristiano, es leer a Nietzsche (si se ha sido llamado a ese desarrollo intelectual de la fe, que es una parte del necesario desarrollo de la fe), si el pensamiento del mundo es Dawkins, hay que leer a Dawkins. Y no sólo leer: comprender, asumir, traducir la fe en esas categorías.
Porque somos la prótesis de Dios, no su consejo asesor. ¿Cómo se espera que Dios salve el mundo si nosotros, los cristianos, en vez de comprender vicariamente el mundo, en vez de servir a la función para la que hemos sido puestos, nos dedicamos a corregir los malos planes de un Dios que no acribilla ni aplasta a un mundo apóstata?
Un cristiano-nietzscheano no es ningún oxímoron, es posiblemente alguien que está haciendo un esfuerzo de parte de Dios para dejar que Dios le hable a los nitzscheanos y los salve, que es lo que hace normalmente Dios: salvar, no perder.
El agregado de que «Un cristiano nacionalista es un idólatra» no tiene mucho contexto aquí, pero se ve que el autor se salía de la vaina por decirlo. De todos modos el análisis de esa frase llevaría un post aparte (que no descarto escribirlo, aunque es el tema que menos me preocupa).
Lo más preocupante de esta frase no es lo que dice, sino lo opuesto que supone: da la impresión de que el catolicismo es cosa de alcanzar un poder. Como en este momento el poder nos es (supuestamente) hostil, entonces el catolicismo consiste en alcanzar un contrapoder, una «nación cristiana» (en ese caso creo que el autor nos dejaría ser "nacionalistas y cristianos"), regida por los valores innegociables del cristianismo, y donde el que no comparte esos valores se aguante, mientras esté en minoría, como nos aguantamos nosotros ahora, que somos minoría.
Quisiera hacer notar que nadie puede servir a dos señores (como leí en algún sitio), y quien lucha por el poder, no está luchando por Cristo, así sea luchar por el poder de la Iglesia, de los valores innegociables, de la escuela cristiana, etc. Es poder, y el poder es exactamente lo opuesto de la cruz, que es el no-poder de Dios en el mundo.
El cristiano tiene obligación de hacer una opción: por Dios o contra él. Acepta ser la extensión de Dios en el mundo, o lo rechaza y hace su propio proyecto de mundo, saca su espada y corta la oreja de Malco. Jesús no le quitó la espada a nadie, pero prohibió usarla. Quien la usa, así sea por algo tan loable como defender a Jesús, va contra su proyecto.
Y la espada no es solamente la espada material con la que matar, como si el hecho de pretender un poder no obtenido por la violencia sino por el número (por ejemplo) nos librara de la prohibición de Cristo. Es el poder, el poder como proyecto, como método y como objetivo lo que está interdicto.
Así que sí, señores: si se reúnen 1.000.000 de defensores de los valores innegociables en Madrid, y la Iglesia al día siguiente se ufana de haber conseguido movilizar a un millón de personas contra el aborto, y usa esa cifra como forma de presión, ese día el proyecto de Cristo en este mundo, del que la Iglesia -nosotros- debíamos ser avanzadilla, es traicionado. No importa que no fueron violentos. Fueron "poderosos", y eso nos está prohibido.
¿Entonces no debemos hacer manifestaciones? No lo sé, no sabría qué es lo que hay que hacer para conquistar el poder, pero no debemos hacer nada que implique comprometer a Jesús con la consecución de ningún poder, ni mucho menos debemos engañarnos creyendo que la manifestación de poder de la Iglesia es la realización del Reino en este mundo.
De todas esas situaciones en las que estamos sumergidos los católicos, el escritor saca esta conclusión:
Concuerdo con eso, pero me temo que la expresión del Papa de "hacer lío", de ir "a las periferias", "al mundo" no tiene nada que ver, pero realmente nada que ver con esta propuesta de "ir al mundo" armados hasta los dientes, y con nuestros principios perfectamente definidos, inamovibles, innegociables, bajo el brazo.
Mi propio diagnóstico del catolicismo occidental (España incluida) es el siguiente:
Se nos predicó que nosotros, hermanos menores, éramos acogidos sin reservas por Dios, pero con el tiempo nos hemos vuelto hermanos mayores, esos que traicionan el Evangelio de tan adentro del riñón de Dios que creen estar. O nos volvemos de nuevo con urgencia hermanos menores, o la Iglesia quedará reducida a lo que no es y muchos pretenden que sea: un grupo de presión para hacer prevalecer sus valores innegociables.
«en España, los católicos vivimos en alguna de estas situaciones:»
«-Una fe meramente cultural o folclórica. Bodas, bautizos, comuniones y romerías.»Cuando el conjunto de la fe de un pueblo se reduce a bodas, bautizos, etc. posiblemente se está a un paso de que desaparezca del todo. Eso es cierto. Pero por otro lado no es esperable que todos puedan asumir el riesgo y la tensión interior de la fe cristiana. Dios no llama a todos a eso. Nuestro Dios sigue siendo el Dios que te puede pedir en sacrificio el hijo único (Gn 22), que puede dejar solo al profeta cuya vida buscan (1Re 19,10), porque él mismo fue el Hijo y el Profeta, y todas las demás figuras.
Dios inviste al profeta en su fuerza y al patriarca en su fuerza. Mientras tanto, los sacramentos y el "folclore" hacen de caldo de cultivo, mantienen viva una llama, y en ese sentido son imprescindibles y no deberían ser despreciados por quienes pueden mantener la confesión de la fe gracias al "background" de una sociedad básicamente cristiana.
No digo conformarse con el background, pero tener un poco más de delicadeza al criticarlo: si se es mejor que eso, es un don específico de Dios, y quien lo tenga, si desprecia a los demás será juzgado con mayor severidad por haber pretendido apropiarse de un don.
«-Una fe personalista, que no moleste a nadie y que dialogue con el mundo, renunciando incluso a principios que no son negociables: véase el ejemplo de la ley del aborto y las cesiones continuas al lobby LGTB.»La fe es esencialmente personalista, es decir, se dirige persona a persona ofreciéndole de parte de Dios un sentido de trascendencia, una vida eterna. En tanto lo hace persona a persona, sólo podrá hacerlo bien si es capaz de hablar a cada persona en su lenguaje.
Si se comienza por creer que los demás están «en lobby», en lugar de pensar que los demás tienen sinceros motivos para pensar lo que piensan, aunque lo que piensan esté errado, y los motivos sean incorrectos, se expone uno mismo a ser considerado parte de un lobby (el lobby cristiano), es decir, no ser tomado en serio, además de quedar imposibilitado de hablar a la persona.
Como buen judío, san Pablo rechazaba con todo su ser cualquier manifestación religiosa que oliera a idolatría. El relato de su predicación en el Areópago (Hech 17) marca muy bien el contraste:
v. 16: Mientras Pablo les esperaba en Atenas, estaba interiormente indignado al ver la ciudad llena de ídolos.
v. 22-23: Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: "Atenienses, veo que vosotros sois, por todos los conceptos, los más respetuosos de la divinidad. Pues al pasar y contemplar vuestros monumentos sagrados, he encontrado también un altar en el que estaba grabada esta inscripción: "Al Dios desconocido." Pues bien, lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar.
Yo pregunto: ¿era más negociable la idolatría que el aborto o la homosexualidad? San Pablo no tuvo ningún escrúpulo en callarse sus principios cuando le venía bien para ganar una voluntad más. Porque el objetivo de la predicación es que el otro, la persona, ese que vive en el mundo, ese que está en el pantano, reciba a través nuestro (indignamente de nuestra parte) una mano tendida por Dios. No somos ni dueños ni administradores de ninguna verdad, sólo somos el brazo postizo que Dios usa para entrar en el mundo: una prótesis. Eso es el cristiano. Cualquier otra consideración propia que exceda de eso, que implique juzgar la vida de los demás, es pecado, así venga revestida de alta teología.
«-Una fe "de los domingos", ese cumplir el precepto y tranquilizar la conciencia con las pocas monedas que se dan al pobre de la puerta del templo.»Vale lo mismo que para la primera, con el agravante de que ponerse a juzgar la conciencia de los demás, eso sí que es algo completamente fuera de lugar.
«-Una fe intelectualizada, desencarnada, que asume postulados netamente anticristianos, como aquellos de los filósofos de la sospecha. Un cristiano-nietzscheano, por ejemplo, es un oxímoron. Un cristiano nacionalista es un idólatra.»La confusión está en creer que el cristianismo es un tabulado de principios, de postulados, y que por tanto entran en competencia con aquellos del mundo.
Si el pensamiento del mundo es Nietzsche, lo que hay que hacer, como cristiano, es leer a Nietzsche (si se ha sido llamado a ese desarrollo intelectual de la fe, que es una parte del necesario desarrollo de la fe), si el pensamiento del mundo es Dawkins, hay que leer a Dawkins. Y no sólo leer: comprender, asumir, traducir la fe en esas categorías.
Porque somos la prótesis de Dios, no su consejo asesor. ¿Cómo se espera que Dios salve el mundo si nosotros, los cristianos, en vez de comprender vicariamente el mundo, en vez de servir a la función para la que hemos sido puestos, nos dedicamos a corregir los malos planes de un Dios que no acribilla ni aplasta a un mundo apóstata?
Un cristiano-nietzscheano no es ningún oxímoron, es posiblemente alguien que está haciendo un esfuerzo de parte de Dios para dejar que Dios le hable a los nitzscheanos y los salve, que es lo que hace normalmente Dios: salvar, no perder.
El agregado de que «Un cristiano nacionalista es un idólatra» no tiene mucho contexto aquí, pero se ve que el autor se salía de la vaina por decirlo. De todos modos el análisis de esa frase llevaría un post aparte (que no descarto escribirlo, aunque es el tema que menos me preocupa).
«-Una fe refugiada en sacristías burguesas, endogámica y complaciente con el poder.»Nuevamente, vale lo dicho para la primera, la cuestión del "background". Es simplemente imposible para la viejita que va a misa todos los días "dar batalla" en el mundo, pero colabora con la Iglesia rezando, manteniendo en orden la sacristía, abriendo a las 19 para el rosario... y dejando el juicio sobre el mundo a quienes les competa y estén llamados a eso.
Lo más preocupante de esta frase no es lo que dice, sino lo opuesto que supone: da la impresión de que el catolicismo es cosa de alcanzar un poder. Como en este momento el poder nos es (supuestamente) hostil, entonces el catolicismo consiste en alcanzar un contrapoder, una «nación cristiana» (en ese caso creo que el autor nos dejaría ser "nacionalistas y cristianos"), regida por los valores innegociables del cristianismo, y donde el que no comparte esos valores se aguante, mientras esté en minoría, como nos aguantamos nosotros ahora, que somos minoría.
Quisiera hacer notar que nadie puede servir a dos señores (como leí en algún sitio), y quien lucha por el poder, no está luchando por Cristo, así sea luchar por el poder de la Iglesia, de los valores innegociables, de la escuela cristiana, etc. Es poder, y el poder es exactamente lo opuesto de la cruz, que es el no-poder de Dios en el mundo.
El cristiano tiene obligación de hacer una opción: por Dios o contra él. Acepta ser la extensión de Dios en el mundo, o lo rechaza y hace su propio proyecto de mundo, saca su espada y corta la oreja de Malco. Jesús no le quitó la espada a nadie, pero prohibió usarla. Quien la usa, así sea por algo tan loable como defender a Jesús, va contra su proyecto.
Y la espada no es solamente la espada material con la que matar, como si el hecho de pretender un poder no obtenido por la violencia sino por el número (por ejemplo) nos librara de la prohibición de Cristo. Es el poder, el poder como proyecto, como método y como objetivo lo que está interdicto.
Así que sí, señores: si se reúnen 1.000.000 de defensores de los valores innegociables en Madrid, y la Iglesia al día siguiente se ufana de haber conseguido movilizar a un millón de personas contra el aborto, y usa esa cifra como forma de presión, ese día el proyecto de Cristo en este mundo, del que la Iglesia -nosotros- debíamos ser avanzadilla, es traicionado. No importa que no fueron violentos. Fueron "poderosos", y eso nos está prohibido.
¿Entonces no debemos hacer manifestaciones? No lo sé, no sabría qué es lo que hay que hacer para conquistar el poder, pero no debemos hacer nada que implique comprometer a Jesús con la consecución de ningún poder, ni mucho menos debemos engañarnos creyendo que la manifestación de poder de la Iglesia es la realización del Reino en este mundo.
De todas esas situaciones en las que estamos sumergidos los católicos, el escritor saca esta conclusión:
«O la Iglesia y los católicos armamos lío y salimos a la calle, a las periferias, al mundo, como clama el Papa Francisco, o la Iglesia quedará reducida a lo que no es y muchos pretenden que sea: una ONG más, subvencionada y estéril.»
Concuerdo con eso, pero me temo que la expresión del Papa de "hacer lío", de ir "a las periferias", "al mundo" no tiene nada que ver, pero realmente nada que ver con esta propuesta de "ir al mundo" armados hasta los dientes, y con nuestros principios perfectamente definidos, inamovibles, innegociables, bajo el brazo.
Mi propio diagnóstico del catolicismo occidental (España incluida) es el siguiente:
Se nos predicó que nosotros, hermanos menores, éramos acogidos sin reservas por Dios, pero con el tiempo nos hemos vuelto hermanos mayores, esos que traicionan el Evangelio de tan adentro del riñón de Dios que creen estar. O nos volvemos de nuevo con urgencia hermanos menores, o la Iglesia quedará reducida a lo que no es y muchos pretenden que sea: un grupo de presión para hacer prevalecer sus valores innegociables.
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